Lionel Messi es la principal duda para la visita de la Argentina ante Perú, el próximo martes en Lima, por la cuarta fecha de las Eliminatorias Sudamericanas de fútbol rumbo al Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá.
El capitán y máxima figura del seleccionado campeón del mundo estuvo alrededor de 40 minutos en la victoria sobre Paraguay (1-0) y se lo notó falto de explosión, algo normal ya con sus 36 años e inactividad reciente desde la lesión muscular que sufrió ante Ecuador en la primera fecha de las Eliminatorias el pasado 7 de septiembre.
Es que Messi apenas llegó al partido con un puñado de minutos en Inter Miami y lógicamente Lionel Scaloni lo cuidó contra Paraguay, ya que lo mandó a la cancha cuando iban siete minutos del segundo tiempo por Julián Álvarez, rompiendo el doble nueve con Lautaro Martínez para «cuidar el equilibrio del equipo».
La entrada de Messi se dio en un contexto donde Nicolás González tirado por la banda izquierda mostraba signos de agotamiento, a pesar de ser uno de los mejores en la victoria, y le costó la conexión con Lautaro Martínez, quien viene claramente peleado con el gol en la Selección entre malas determinaciones y ausencia de suerte cuando ejecuta de enorme manera sus situaciones.
EL ROMPECABEZAS DE SCALONI
Scaloni evaluará el potencial cambio de esquema si es que Messi, al que se lo notó cómodo en las descargas y definiciones de pelota parada más que en movimiento, sale de titular en Lima o mantendría los mismos nombres y disposición táctica de darse que el rosarino comienza nuevamente desde el banco de suplentes.
Es que si bien el 4-3-3 es el sistema predilecto por el entrenador, no es lo mismo si los partícipes que le ponen nombre son Messi junto con Julián Álvarez y Ángel Di María como con Ecuador o aparecen Lautaro Martínez con Álvarez y Nicolás González -en este caso es un futbolista de las mismas características de Di María-.
De hecho, en el primer tiempo se notaron los movimientos Julián Álvarez por afuera, con diagonales constantes y una circulación insoportable para la defensa rival por todo el frente de ataque. El atacante del Manchester City, como dijo Josep Guardiola hace días atrás, muestra una evolución constante y eso le permitió adaptarse a ser un segundo punta como lo hace con Erling Haaland en Inglaterra.
Entonces, la incógnita, como sucedió en los días previos al primer compromiso de la doble fecha de las Eliminatorias, pasará por determinar si Messi está en condiciones de ser titular aunque todo indica que sería desde el banco nuevamente.
Se develará con el correr de los entrenamientos, debido que este viernes se entrenaron de manera regenerativa todos aquellos que tuvieron actividad en la categórica victoria sobre Paraguay, a pesar del resultado corto (1-0).
El resto, salvo alguna lesión o sobrecarga en el final de la preparación, Scaloni repetirá los mismos nombres en cada línea de la cancha porque el funcionamiento del mediocampo rozó la perfección con una presión asfixiante en las pérdidas de pelota y un tratamiento de alto nivel en los pies de Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister. El equipo posible es Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister; Nicolás González, Lautaro Martínez y Julián Álvarez o Lionel Messi.
PERÚ
En la vereda de enfrente llegará un alicaído Perú, lejos de las mieles del ciclo dado en las últimas dos Eliminatorias con Ricardo Gareca, con apenas un punto y sin goles a favor en el camino a un Mundial donde se clasificarán seis seleccionados y un séptimo irá a un repechaje. El enojo de los medios peruanos y los hinchas locales radica ahí, al ver a Perú afuera de esas posiciones junto con Bolivia y Paraguay en el amanecer de la competencia.
Los conducidos ahora por Juan Reynoso evaluarán si llegará Carlos Zambrano, quien salió con una pequeña lesión y fue reemplazado por Ánderson Santamaría cuando iban 22 minutos del segundo tiempo.
Perú se caracterizó en los tres primeros partidos por la poca posesión e intento de localización del legendario Paolo Guerrero, de paso improductivo por Racing en los últimos meses, pero renovado y con buen presente en Liga de Quito, siendo pieza clave en la formación que se instaló en la final de la Copa Sudamericana.
El experimentado atacante, de 39 años, en muchas ocasiones queda demasiado aislado y necesitará seguramente de una mejor versión colectiva que lo alimente en la zona de definición, donde es letal. Tendrá un duro trabajo contra Cristian Romero y Nicolás Otamendi, una dupla que brilló en el Mundial y es uno de los puntos fuertes de la «Scaloneta».
La AFA evalúa el cambio de escenario para enfrentar a Uruguay
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) analiza el cambio de sede para el partido de la Selección argentina ante Uruguay, en noviembre, por la quinta fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, y la idea sería trasladarse a Córdoba.
Con el objetivo de «federalizar» a la Selección nacional, el ente que regula el fútbol argentino analiza esta chance de mudar al equipo de Lionel Scaloni, ya que sumado a esto preocupa cómo será la recuperación del césped del estadio Monumental, que una semana antes, entre el 9 y el 11 de noviembre, tendrá los recitales de Taylor Swift.
La polémica que azota al club de Núñez en los últimos días por el cambio de localía para el final de la Copa de la Liga Profesional, por la agenda apretada de eventos artísticos, salpicó al equipo campeón del mundo en Qatar 2022, ya que las malas condiciones del campo podrían ser un factor contraproducente para un equipo que en la actualidad tiene el funcionamiento de un reloj suizo.

A su vez, desde la AFA detallaron que esto evitaría posibles sanciones o llamados de atención de parte de Conmebol, con la que se tiene una enorme relación política en este momento.
El encuentro entre Argentina y Uruguay se jugará el 16 de noviembre a las 21, y aunque resta la confirmación oficial, todo indica que el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba será el designado para abrir sus puertas a la «Scaloneta».
La única duda que surgió en la intimidad de la Selección argentina es la logística para tener una nueva sede, porque debiera sumar dos vuelos: uno a Córdoba y otro de regreso a Buenos Aires para irse luego a Río de Janeiro, donde enfrentará el 21 de noviembre en el clásico continental con Brasil.






