Las naftas y el gasoil se incrementarán hasta un 7 por ciento desde el lunes próximo. Esto ocurre a pesar de que el Gobierno decidió volver a postergar la entrada en vigencia del aumento de impuestos a los combustibles. Es otra maniobra para tratar de contener la inflación del mes, que viene impulsada por las tarifas.
Ante esta situación, desde ayer vienen sucediéndose las colas en las estaciones de servicio de Junín, con los vecinos tratando de ahorrar unos pesos a la hora de cargar en los tanques de sus vehículos.
El Ejecutivo autorizó una mínima suba impositiva que impacta en un 1 por ciento en los surtidores. Sobre ese monto se suma el impacto del corrimiento cambiario del dólar oficial, del 2 por ciento, y otro tanto por la suba de los precios de los biocombustibles para mezcla con los combustibles tradicionales. La suba tope, acordada en el sector en medio de una fuerte crisis de consumo de naftas, sería del 7 por ciento.
De cara al final del mes y de la próxima suba, estos días se vinieron observando largas filas para adelantarse y tratar de cargar el tanque. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), si no hubiera mediado el Ministerio de Economía a la hora de posponer la suba impositiva, a partir del 1 de julio el Impuesto a los Combustibles Líquidos, a partir del 1 de julio tendría que subir un 115 por ciento, lo que provocaría un impacto en el surtidor de hasta al 18 por ciento en la Ciudad de Buenos Aires.
Nuevos precios
A partir de la liberación de precios que aplicó el gobierno de Javier Milei, los combustibles registraron un brutal aumento de precios. Según el Indec, entre diciembre y mayo en la Región Metropolitana las naftas subieron casi un 100 por ciento, mientras que la inflación del período es del 74,6 por ciento. En la comparación interanual, los combustibles acumulan un alza del 360 por ciento, con una inflación general del 278 por ciento.
Se trata de un rubro muy sensible no solo por el impacto directo en el bolsillo de los consumidores sino también por su efecto derrame sobre la ecuación de costos de prácticamente todos los demás bienes y servicios de la economía doméstica.






