Por Redacción Grupo La Verdad
La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) llevó a cabo su asamblea anual este lunes, durante la cual se eligió autoridades y se confirmó a la reemplazante de Daniel Funes de Rioja al frente de la entidad.
Según informaron desde Copal, Carla Martín Bonito, quien previamente ocupaba el cargo de Directora Ejecutiva, fue electa como presidente para liderar la entidad, sucediendo a la gestión que Funes de Rioja encabezó durante 16 años y quien, además, continuará al frente de la Unión Industrial Argentina, entidad que preside actualmente y llevando adelante la representación de COPAL en aquella institución. Dentro de este esquema, como Vicepresidente 1° quedó ubicado Diego Cifarelli, dirigente juninense, de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).
No se trata sólo de un cambio generacional sino también de género, ya que es la primera vez que una mujer preside esta entidad, cuyas empresas producen el 5% del PIB y generan cerca de 500 mil puestos de trabajo.
En una entrevista con Grupo La Verdad, Cifarelli, dijo que «en lo personal es muy importante, un honor que me hayan elegido para un cargo tan trascendente porque la Copal representa a 16.000 empresas de alimentos en la Argentina, con una representación completa de todos los rubros, es decir que tiene un cabal representación gremial empresaria».
«En estos momentos de la película llamada Argentina nos toca ser los malos y no es así. Es un país complejo tributariamente. Lo más importante es que siempre hemos hablado con la realidad, diciendo la verdad, es más difícil tener buena prensa desde una industria que desde un consumidor, es lógico», destacó luego. Y adelantó: «vamos a llevar la agenda de trabajo que venía desarrollando Funes de Rioja, apuntando a la recuperación de la productividad de los sectores porque la industria de los alimentos y bebidas ha tenido una caída en lo que va del año, que no es exento al marco económico del país donde el consumo se ha frenado».
PRECIOS DISTORSIONADOS
En este punto, Cifarelli, explicó que «es una realidad que había muchos precios de la economía distorsionados producto de situaciones de políticas públicas que hacían que no se reflejaran los costos en los precios, generando una olla a presión y lentamente esos precios fueron normalizando y se entiende que esa realidad va a contrastar con el poder adquisitivo del consumidor. Hoy hay un fino equilibrio entre lo que las empresas han recuperado de sus costos y los consumidores con esta realidad tan compleja por la pérdida de poder adquisitivo».
«Los precios se van a ir desacelerando producto del acomodamiento que hubo y también por la baja en la comercialización», manifestó luego.
IMPORTACIÓN DE ALIMENTOS
«La realidad es que nunca estuvo cerrada la importación de alimentos, se generó un ruido en la sociedad, pero nunca nadie estuvo restringido. Obviamente como representante de la industria de alimentos y bebidas se pide equidad en la situación porque hoy cuando se va comprar una bebida cola, una harina o fideos hay mucho de impuestos. Por ejemplo en una bebida el 49% son impuestos y en el caso de las harinas de 800 pesos el paquete en la góndola 400 son impuestos», alertó el empresario molinero.
«No hay problema que la mercadería ingrese desde donde sea porque la industria alimenticia argentina es de primer nivel por la capacidad tecnológica, el conocimiento, la innovación, el tema es jugar con las mismas herramientas porque si un importador corre con ventajas impositivas a los nacionales es donde de alguna manera se torna inviable», completó.
REFORMA IMPOSITIVA
En relación a este tema, el flamante vicepresidente primero de la Copal consideró que «sin dudas es lo que debería venir porque el país lo necesita con urgencia y de eso los primeros beneficiados van a ser los consumidores y las empresas».
«La estructura impositiva es estruendosa y si hay una intención del gobierno en normalizar la macro, que se viene haciendo, donde la tranquilidad de los mercados han hecho que no estemos tan nerviosos, ahora lo que viene es trabajar en la cuestión impositiva para ver de qué manera podemos quitar presión sobre los precios», destacó.
«Queda ir con el sistema de monopolios donde los combustibles juegan su partido y aumentan cuando quieren, las prepagas juegan su partido y aumentan cuando quieren y los servicios de luz, gas, videocable, donde no hay competencia comparado con las más de 15.000 empresas que producen alimentos», dijo luego.
MITO
Finalmente, Cifarelli, opinó que «la industria alimenticia no tiene más poder que un gobierno porque depende de las decisiones que se toman y probablemente junto con el agro sea el más importante y con capacidad de crecimiento en el país. Es un sector que tiene una capacidad ociosa muy importante y lo vemos a diario, con la calidad de primer nivel en sus productos».
«Hoy necesitamos incentivos para exportar lo que se podría hacer. Hay marcas que son muy importantes que quieren seguir perdurando y aportando valor, pero hay que trabajar en la estrategia de costos porque dialogando con dirigentes del sector rural me decían que a un productor de un camión de soja le queda el 30%, de un camión de maíz el 50% es impuestos y así es inviable con la participación del estado en la renta económica», reclamó.
Y señaló: «hay que revalidar todo para que la gente sienta que estamos en el camino correcto. Si todo esto lo vamos a discutir para el beneficio empresario no sirve».
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