Ciclista Juninense cumplirá mañana 100 años de vida institucional. La entidad ubicada en la Avenida San Martín 470 cumple un rol social fundamental al cobijar a cientos de jóvenes que transitan por el famoso “Coliseo del Boulevard”.
SU HISTORIA
El Club Ciclista Juninense fue fundado el 6 de noviembre de 1923 por un grupo de amigos que desde el 1 de agosto de ese año ya pagaban una cuota mensual que entonces ascendía a los 50 centavos.
El intento fundacional se frustró dos veces anteriores y finalmente el 6 de noviembre, ante la presencia de 23 personas, quedó concretado el nacimiento del club, con el deseo de “fomentar el ciclismo en la localidad”.
Salvador Campo fue elegido como presidente y una de sus primeras acciones fue alquilar por 300 pesos un fragmento de terreno al Hospital de Caridad (posteriormente llamado San José), para hacer una pista. Allí se colocó una bomba para sacar agua y una casilla de zinc de 3,50 por 4 metros. Las primeras carreras se realizaron el día 11 de noviembre de ese mismo año.
LOS COLORES
Los colores oficiales del club fueron aprobados en una reunión efectuada el 28 de abril de 1925. Entre los asociados a la entidad predominaban españoles, italianos y descendientes de éstos. Después de un cambio de ideas, y haciendo honor a los colores de la península situada entre el Tirreno y el Adriático, se optó por el verde, el rojo y el blanco.
La primera comisión directiva, presidida por Salvador Campo, estaba compuesta por diez integrantes: cinco nacidos en Italia y los restantes cinco oriundos de España. Cuando se analizó qué colores tendría la flamante entidad, la elección registró un empate entre los matices de la bandera española y de la bandera italiana. Obviamente, desempató Campo, el titular del club, que era… ¡italiano! De ahí, pues, el verde, el rojo y el blanco.
En cuanto a las primeras camisetas, fueron diseñadas a rayas horizontales, en virtud de que en esa época no había máquinas para hacerlas verticales.
INAUGURACIÓN
La apertura oficial del actual estadio de Ciclista se produjo el 10 de diciembre de 1955, en el marco de una gran cena a la que concurrieron aproximadamente unas 1000 personas. El presidente era en ese momento uno de los símbolos de la entidad, Antonio Seisdedos. Y sus palabras alusivas a la concreción de la gran obra fueron las siguientes: “Los que le dieron vida a Ciclista, lo hicieron con la plena confianza en el éxito, con la mirada fija en un futuro de grandeza”. Esos dichos, pronunciadas hace más de medio siglo atrás, aparecen hoy como una hermosa premonición.






