Por Redacción Grupo La Verdad
Grupo La Verdad habló con María Elena y Bárbara, respectivamente esposa e hija de Cristian Pernicce Roy, el hombre que perdió la vida en un grave accidente que tuvo lugar en Junín en febrero de 2025.
Circulaba en moto junto a su hijo de 12 años rumbo al Balneario Municipal, cuando cruzaron con semáforo en verde por Circunvalación. Según la investigación, un Mercedes Benz que venía por Ruta 7 desde Buenos Aires hacia Junín aceleró al cambio de luz y lo embistió. El motociclista murió en el acto por “desnucamiento”, mientras que su hijo sufrió graves lesiones en una pierna y fue trasladado al Hospital Interzonal General de Agudos.
En julio de este año, el conductor del auto, Leandro Eizaguirre, fue condenado a seis años de prisión de cumplimiento efectivo por parte del Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 Departamental, bajo la caratula de «homicidio culposo agravado».
La familia de Pernicce Roy consideró injusta y escasa la condena, que tiene una apelación en curso. En diálogo con este medio, contaron cómo atraviesan sus días de dolor y cómo vive Ian, el niño de 12 años que resultó gravemente herido.

María Elena dijo que “el nene está enojado, dolido y traumado por todo esto. Tenía la esperanza de que se iban a hacer las cosas como corresponden, pero siente que se le rieron en la cara. Tuvo que declarar frente a todo el Tribunal. Le vio la cara a Eizaguirre, con quien quería hablar y preguntarle si no sintió nada con lo que hizo. Eizaguirre solo agachaba la cabeza cuando escuchaba el relato de mi nene; no fue capaz de mirar a los ojos. Mi nene recién cumplió 13 años y quiere ir a la cárcel a hablar con él. ¿Cómo le sacamos todo eso de adentro? En vez de estar jugando, se metió al grupo de la iglesia San Ignacio de Loyola para ayudar gente. Es para buscar un escape y tener la cabeza ocupada, pero también como agradecimiento porque cree que está acá por un milagro. Hasta el día de hoy toma pastillas para dormir”.
“Él quiere estudiar medicina, entonces se dio cuenta que su papá había fallecido. Además vio a los policías que se hacían señas cuándo le tomaron el pulso al papá. Y aun así, cuando yo llegué al hospital, él me decía que estaban bien. Con 12 años nos mintió para no preocuparnos. Se lo guardó tres días hasta que contó que ya sabía la verdad. Estando internado, le dieron una tablet bloqueada para que vea videos y él la desbloqueó para buscar los detalles del accidente que había vivido”, recordó.
“Nosotros siempre nos mantuvimos al margen porque confiábamos en la Justicia. Iba a hacer una marcha, pero no la hice. Pero ahora estamos en desacuerdo con la condena. Estuvimos de acuerdo con la caratula del caso de la fiscal Vanina Lisazo y conformes con cómo lo trabajó la fiscal Paola Luján. También con mis abogados. Pero al momento del veredicto, cambiaron la caratula a favor de Eizaguirre. Es terrible. La Justicia es una porquería: trabajaron abogados y fiscales y los jueces terminando haciendo lo que quisieron”, señaló.
También manifestó que “si tengo que hacer una marcha ahora, la voy a hacer. Voy a hablar con los medios y voy a nombrar a los jueces, a quienes no les movilizó nada la declaración de un nene de 13 años que dijo que se quería levantar con un hueso afuera para hacerle RCP al papá y que les dijo a los médicos que atendieran al papá antes que a él. Hay una criatura en el medio de todo esto que fue expuesta. Hay una apelación en curso y esperamos que se haga Justicia. Nosotros vamos a seguir pelándola”.
“Se agarran de la parte psicológica de Eizaguirre, pero nunca pensaron en el daño psicológico que nos hicieron a todos nosotros. Tuvimos que cambiar nuestras vidas en un instante. Yo me quedé con dos adolescentes y sin trabajo, porque estaba estudiando, cuando mi marido era el sostén de la familia. Tuvimos que pedir donaciones. Mi otro nene, de 16 años, quedó con secuelas psicológicas: se auto lastima las manos, no habla, está encerrado. Todo lo que esto arrastró es espantoso. Por eso parece que se nos están burlando en la cara”, sostuvo.
Y agregó: “Eizaguirre salía todos los días a trabajar en el auto a la ruta y no tenía seguro. Yo vi las imágenes y Eizaguirre no esquivó la moto. Y si hubiera sido así, no frenó. Se están contradiciendo. Si lo vio hubiera frenado y siguió su marcha. No le importó que volaran dos personas. En el Código Penal no dice que esquivar sea culposo, que significa que no tuvo intención. Aparte de que cruzó en rojo, un domingo a la tarde y con un pelotón de autos. No puede ser culposo. Están mintiendo. Todas las pruebas y testimonios están a nuestro favor. Ellos dicen que no entra el abandono de persona porque había mucha gente”.
“La gente, la sociedad, que nos apoya mucho, está toda en desacuerdo con la resolución. Se ve en las redes sociales. Encima el abogado de Eizaguirre dice que es mucho lo que le dieron de condena”, expresó.

Por su parte, Bárbara afirmó que “los años que fueran iban a ser pocos porque se perdió una vida y podrían haber sido dos. O más. Pero seis años nos parecen pocos. Es una injusticia, más que nada para mi hermano. Estamos en desacuerdo con la resolución. Todo estaba dado para que sea Homicidio simple con dolo eventual, como estaba caratulado. No había por qué cambiarlo. Nos sorprendió mucho”.
“Esta caratula de Homicidio culposo agravado solo se agarra de que Eizaguirre intentó esquivar, pero no se ve en ningún momento. De hecho venía zigzagueando con el auto de mucho antes. Si intentaba esquivar es porque lo vio y si lo vio hubiera frenado, pero el auto siguió y frenó solo por mecánica”, argumentó.
“El abogado defensor de Eizaguirre quiere dejar de lado lo emocional y dice que no hay que humanizar el caso. Todos nosotros estamos con tratamientos psicológicos y medicados desde el accidente. Si él tenía problemas era por una adicción que eligió y de la que era consciente. Desde que pasó, nadie de su familia se acercó ni siquiera a ver si mi hermano necesitaba algo, cuando todavía le falta una cirugía para sacarle la prótesis de la pierna. Seguimos esperando ese gesto”, dijo.
Y aseguró: “En el juicio expusieron a mi hermano a revivir todo lo que pasó viendo fotos y videos, algunos que aún no había visto. Para él es un trauma porque vio morir a su papá. Esto fue un daño psicológico que no le sacan más. Le tenemos que esconder los medicamentos”.
“Para mi hermano fue terrible porque los primeros días, que estaba en terapia intensiva, no le podíamos decir lo que había pasado. Aunque él ya lo sabía, nos preguntaba, pero teníamos que fingir”, indicó.







