Escribe: Sandra Venturini
Fue muy difícil de aceptar en un principio la entrada en vigencia de la Ley 74/2025 precedentemente Decreto Tajani, acerca de la ciudadanía italiana “iure sanguinis”, sin embargo, debemos aceptar que durante años los abusos fueron constantes y lamentablemente hoy, miles de personas padecen esta imposición que trae aparejada la restricción generacional al momento de solicitar el tan ansiado reconocimiento de la ciudadanía italiana.
La ley anterior 91/1992, establecía claramente que toda persona nacida de un descendiente italiano, ya era considerado como tal y que quedaba sólo a la espera de solicitar el propio interesado su reconocimiento, cuestión que hoy la ley vigente restringe esta posibilidad.
Son muchas las personas que me han consultado desde Argentina y desde el exterior que han quedado varadas en Italia esperanzadas que el decreto Tajani quedara sin efecto, familias que migraron en búsqueda de una mejor vida, y cuya situación es actualmente triste y angustiante.
He podido observar desde un principio en las redes sociales la “venta” indiscriminada de ciudadanía por vía judicial ni siquiera sabiendo si el decreto se convertiría en ley, son este tipo de abusos que hemos sufrido durante décadas entre ellos, la venta de turnos cuando deben ser gratuitos, personales e intransferibles, los elevados costos al confeccionar un expediente para cualquiera de las vías habilitadas según el árbol genealógico familiar de pertenencia ya sea, la administrativa consular o ante el “Comune” italiano y las judiciales. Abusos que repetidamente el gobierno italiano ha podido notar como si fuera una simple venta de “scarpe” (zapatos) de aquí la frase “la ciudadanía italiana es algo serio” seguramente, han sido muchos quienes lo han escuchado decir. Esto generó disgusto no sólo por parte del gobierno italiano y del propio pueblo, como de profesionales que tomamos un compromiso con el cliente basado en la legalidad de la normativa establecida.
No obstante, ya desde el primer día del decreto Tajani el 28 de marzo, las cosas tampoco han cambiado mucho, sin embargo, tengo la esperanza que a partir de ahora solicitar el reconocimiento se tome con seriedad y transparencia, ya sea, desde el interesado como del profesional, este fue y es mi gran compromiso.
De todas formas, he de destacar que esta ley vulnera claramente derechos adquiridos dada la aplicación retroactiva de la misma y entre otras cosas, el principio de igualdad ante la ley (art. 3), el principio de unidad familiar (art. 29) y el respeto a los tratados internacionales (art. 10) así como también la invasión de las competencias exclusivas del Estado y la Unión Europea (art. 117).
Por otro lado, la decisión tomada por la Corte constitucional de Roma, luego que el tribunal de Milán, Florencia y Bolonia plantearan la necesidad de aplicar un límite generacional (impuesto por la ley actualmente vigente), dejó abierta la posibilidad de solicitar el reconocimiento de la ciudadanía italiana vía judicial, a partir de la tercera generación en tanto, resolvió la inadmisibilidad de lo planteado.
De todas formas, esto es posible por el momento, a través de un proceso judicial en Italia por abogados competentes con los cuales desde mi estudio venimos trabajando ya, desde hace varios años en el caso, por ejemplo, de la vía judicial materna o turnos fallidos.
Ejercer mi profesión en la Extranjería, me permite trabajar desde Argentina e Italia y el hecho de haber vivido en este último país, de conocer perfectamente el idioma me permite una comunicación fluida y constante, así como contar con los recursos para cumplir el objetivo, como en el caso de España para obtener la nacionalidad española.
Somos profesionales que en Argentina, España e Italia nos dedicamos a la Extranjería, en Familia en el caso de sentencias de divorcio y adopción, y otros competentes en el territorio italiano para los procesos judiciales. Por otro lado, me complace comentar que he sumado dada la gran demanda, la homologación de títulos universitarios en España, y en un futuro próximo Visas formativas (educación).
Para concluir, me surge la imperiosa necesidad de invitar a los colegas que se dedican a la materia, que se tomen el compromiso, la responsabilidad, la dedicación y el respeto de la normativa vigente para generar conciencia y que comprendamos y hagamos comprender que tanto la ciudadanía italiana como la nacionalidad española es algo serio y que es para toda la vida, es el respeto que le debemos a nuestros ancestros por habernos dado la posibilidad de ser orgullosamente italianos.






