Dentro del quirófano, el vínculo que entabla el anestesista con el paciente es muy importante para la recuperación y para reducir el nivel de estrés previo y durante una operación. En definitiva, esa cercanía brinda seguridad y ayuda a sentirse mejor para transitar el proceso operatorio.
La doctora Sabrina Parrotta, médica anestesióloga local, definió a su rol y a ese vínculo: “Somos los médicos que nos encargamos del cuidado del paciente, no sólo durante el acto quirúrgico, sino también previo, le sacamos todas las inseguridades. También nos encargamos del cuidado post operatorio para una mejor recuperación”.
La profesional detalló el procedimiento previo, durante y posterior a una operación: “En el consultorio pre anestésico conocemos al paciente y sus características para ver cómo nos manejamos, porque todos son diferentes. Algunos presentan enfermedades terminales y hacemos cuidados paliativos y acompañamiento. Ahí en el consultorio les contamos lo que se les va a realizar. Muchas veces le tienen más miedo a la anestesia que al procedimiento. Aunque le decimos cual es la mejor opción de anestesia, a nivel médico, siempre tenemos un plan B”.
“Luego, durante la operación estamos a su lado permanentemente. Y después nos encargamos de la analgesia y de los bloqueos posibles con cierta medicación. Los cuidados post operatorios a veces implican un alta precoz o un menor requerimiento de medicación para el dolor. Nuestro trabajo para evitar el dolor crónico se dio más en el último tiempo, por los avances en los conocimientos”, continuó.
Y agregó: “Generar un buen vínculo con el paciente marca la diferencia de cómo ha evolucionado la especialidad. La anestesia evolucionó muy rápido en cuanto a la medicación. Antes había drogas que provocaban una recuperación dificultosa. Hoy, es todo más seguro y nosotros estamos muy formados, no sólo con las residencias sino con cursos universitarios”.
La doctora destacó que “los pacientes siempre son muy agradecidos con nosotros por nuestro trabajo. Eso es sorprendente y reconfortante. A veces, cuando se despiertan de la anestesia, lo primero que hacen es agradecernos”.
Parrotta es oriunda de Lanús, pero “por suerte, el hospital de Junín tiene la residencia y la especialidad de anestesiología. Entré y me formé acá. Ya estoy hace 8 años y me siento una juninense más. Actualmente estoy en el hospital y en la Clínica Centro. Estoy haciendo una maestría en dolor crónico y paliativo para ir un paso más allá. Hoy, en Junín estamos más acomodados, se viene formando un residente por año”, expresó.
Además, la doctora es secretaria de Científica de la Asociación de Anestesiología y Dolor del Oeste Bonaerense (AADOB). Allí, “hace años que estamos abocados a la formación en RCP (reanimación cardiopulmonar) para quienes no son médicos, a través de cursos gratuitos, prácticos y sencillos. Lo hacemos mucho en el Parque Borchex, en colegios y en gimnasios. También para niños, a través de muñecos y videos, quienes muestran mucho interés. El mensaje que damos es que con sus manos pueden salvar una vida. Es muy importante poder accionar y el primer paso es activar el sistema de salud, por ejemplo llamando al 911. Buscamos visibilizarlo y dar las herramientas necesarias. Es una manera de trasmitir nuestros conocimientos como anestesiólogos hacia afuera del quirófano”, manifestó.
Dra. Sabrina Parrotta, médica anestesióloga y secretaria de Científica de la Asociación de Anestesiología y Dolor del Oeste Bonaerense (AADOB).
Matrícula 232518.






