Por Redacción Grupo La Verdad
La diputada provincial de la Unión Cívica Radical, Alejandra Lordén, presentó un proyecto para expresar su preocupación por el aumento del uso de cigarrillos electrónicos entre niños, niñas y adolescentes. La iniciativa toma como base una advertencia de la Sociedad Argentina de Pediatría, que alertó sobre los efectos nocivos del vapeo en la salud de los más jóvenes.
En su propuesta, Lordén advierte que el aumento del consumo de vapeadores entre los jóvenes representa una amenaza que exige una respuesta urgente. En esa misma línea, la SAP remarcó que estos dispositivos no son una alternativa segura al cigarrillo convencional y volvió a encender las alarmas sobre sus efectos nocivos.
A pesar de que en Argentina la venta, importación y publicidad de cigarrillos electrónicos está prohibida desde 2011, su uso sigue en aumento. Los canales informales e ilegales, sumados al bajo costo y a las estrategias de marketing dirigidas al público adolescente, facilitan su acceso. Asimismo, los sabores frutales, mentolados y dulces que ofrecen muchas marcas tienden a minimizar la percepción de riesgo.
Impacto en la salud
En Junín, sobre el tema, el médico Germán Bertolot dialogó con Grupo La Verdad.
“El vapeador tiene diferentes dosis de nicotina, que es muy manipulable porque es nicotina sintética en general, incluso puede aumentar la concentración aumentando la adicción. Se ha evaluado que hay personas que nunca fumaron y son adictas al vapeador”, dijo el principio el facultativo de nuestra ciudad.
“La posibilidad de fumar después de haber dejado el vapeador es tres veces más alta entre los adolescentes. Desde el punto de vista de la adicción es peor que el cigarrillo, el nombre vapeador es para que suene menos nocivo, pero a largo plazo tiene mucho impacto en la salud, en el medio ambiente y entre los que comparten lugares. Inclusive hay ahora vapeadores descartables que por costos se usan más y que cada uno tiene su batería que también se descarta”, reveló el doctor Bertolot.
“Los adolescentes son los que más consumen el vaper, tarda en acumular toxicidad pero cuando se desarolla la enfermedad no hay marcha atrás. El vaper tiende a favorecer el cáncer, los infartos, la hipertensión sistémica, todo a mediano plazo”, ahondó el especialista además.
“Pueden darse cuadros agudos, graves. Los vapeadores los fabrican las empresas tabacaleras, cambian la forma en la que administran la nicotina para adictos. El vapeador es permanente, y su toxicidad también. No es que se apaga o se consume como un cigarrillo. Esto está prohibido, pero el uso está naturalizado. Está bien que se alerte, pero hay que dar un segundo paso. Hay una falsa conciencia de que se aspira vapor de agua, cuando no es así”, expuso además Bertolot.
Y completó: “Desde hace unos años se nota una disminución de consumo de cigarrillos tradicionales entre los hombres, pero viene aumentando entre las mujeres. En unos años probablemente sea la mujer quien desarrolle más EPOC. Las prohibiciones han hecho que las personas en general fumen menos, ahora con los vapeadores eso no se da”.
La iniciativa legislativa
El proyecto de la legisladora Lorden destaca la variedad de sustancias peligrosas que contienen estos dispositivos. Entre ellas, se encuentran la nicotina, el propilenglicol, la glicerina vegetal, el diacetilo y el formaldehído, las cuales pueden provocar efectos negativos en la salud respiratoria, neurológica y cardiovascular de los adolescentes.
En el documento, Lordén alerta que “la nicotina es una droga altamente adictiva” y que su consumo en la adolescencia puede modificar el desarrollo cerebral. Entre las principales consecuencias que enumera la diputada radical, hay problemas para concentrarse, aprender, controlar los impulsos y una mayor vulnerabilidad a otras adicciones.
A su vez, el proyecto subraya que otras sustancias presentes en los vapeadores también generan riesgos concretos. El diacetilo se vincula con enfermedades pulmonares graves, como la bronquiolitis obliterante, mientras que el formaldehído, en altas temperaturas, puede liberar compuestos cancerígenos.
Sobre este punto, distintos estudios científicos ya establecieron vínculos entre los cigarrillos electrónicos y enfermedades como bronquitis crónica, tos persistente, disminución de la capacidad pulmonar y trastornos cardiovasculares.
Además de los daños físicos, el texto también alerta sobre las consecuencias neurológicas del vapeo en edades tempranas. “Los adolescentes que vapean tienen una mayor propensión a experimentar trastornos de ansiedad, depresión y deterioro de las funciones ejecutivas, como la toma de decisiones y el control emocional”, detalla la iniciativa.
Campañas de concientización
Frente a este panorama, la Sociedad Argentina de Pediatría impulsa una serie de recomendaciones que el proyecto recoge. Entre ellas, se destacan la necesidad de reforzar campañas de concientización, implementar mayores controles sobre la venta y distribución de los dispositivos, y fomentar el diálogo con adolescentes en espacios seguros y con información veraz.
Finalmente, el proyecto también hace un llamado a toda la sociedad a involucrarse en la prevención del uso de cigarrillos electrónicos. Bajo esta premisa, padres, docentes, profesionales de la salud y referentes comunitarios forman parte del entramado social que, según la representante legislativa de Saladillo, puede incidir para revertir esta tendencia.
“Solicito a mis pares que me acompañen con su voto en la presente iniciativa”, concluye el proyecto de Lordén, que se suma al creciente debate en la Legislatura bonaerense sobre el impacto de los cigarrillos electrónicos y la necesidad de políticas públicas que protejan a la población adolescente.
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