Por Daniel Loyola y Fernando Mascetti
En la Provincia de Buenos Aires no tenemos glaciares y sin embargo sobra contaminación de napas, ríos y cuencas sumergidas por desidia y falta de obras del gobierno provincial.
Días pasados se votó en el Congreso Nacional la nueva Ley de Glaciares, en un marco de cálidos debates entre las distintas fuerzas políticas y mucha desinformación en la ciudadanía. Posiciones extremas de los ecologistas antidesarrollo, por una parte, y la aprobación 100% casi a ciegas del oficialismo, por otro lado “nos dejaron un sabor agridulce”, tal como expresara nuestro Diputado Nacional del MID Lic. Eduardo Falcone. Y en consecuencia, desde la conducción del MID PBA adherimos a la postura de abstención adoptada por los legisladores desarrollistas Zago y Falcone.
Mientras tanto, llevamos décadas de desidia, proyectos estancados y falta de decisiones políticas estratégicas por parte de los sucesivos gobiernos bonaerenses. ONGs, decenas de entidades de la sociedad civil y el MID, entre algunos otros partidos políticos, reclaman sin suerte por obras estratégicas para el desarrollo sustentable en el Riachuelo, en la Cuenca del Río Salado y en otras zonas de la provincia más rica y extensa de Argentina.

Si en los 8 años del gobierno de Scioli o en los casi 7 años que lleva de mandato Kicillof hubieran puesto el foco en el desarrollo hoy no tendríamos que lamentar por las graves inundaciones que afectan a la zona centro oeste comprendida por los distritos de Carlos Casares, Pehuajó, 9 de Julio, Bragado y Bolivar, entre otras.
A modo de ejemplo, Junin es la ciudad con más altos niveles de arsénico en sus napas de agua para consumo humano y no es casual la inacción por parte de los gobernantes, al menos gestionar el desarrollo de plantas purificadoras de bajo costo para disminuir las graves consecuencias en la salud de la población.
Tampoco es casual que Pinamar, la ciudad emblemática de varaneo de los políticos más conocidos, tenga más del 75% de su territorio sin red cloacal. Todo eso tiene nombre y apellido y se llama SUBDESARROLLO, no poner las prioridades de gestión donde corresponde.
Desde la conducción del MID bonaerense insistimos en que el desarrollo armónico integral de los habitantes de esta gran y diversa geografía se logrará únicamente invirtiendo en obras estratégicas de largo plazo y a un ritmo adecuado. Es obligación del Estado y para eso contribuimos todos con nuestros impuestos, para que los administren como corresponde y no los gasten en populismo.
Vicepresidente 1º MID PBA Presidente MID PBA






