Por Redacción Grupo La Verdad
Recientemente, se realizaron las pericias toxicológicas a los conductores de los vehículos implicados en el choque ocurrido días atrás en la ciudad balnearia de Pinamar, del que resultó gravemente herido Bastian Jerez.
Las mismas arrojaron que ambos dieron positivo en alcohol: Noamí Quirós, la mujer que manejaba la UTV en la que viajaba Bastian, tenía 0,41 gramos de alcohol en sangre; mientras que el juninense Manuel Molinari, el conductor de la camioneta Volkswagen Amarok, circulaba con 0,21. No se detectaron rastros de drogas.
A su vez, el padre del menor, Maximiliano Jerez, se encontraba sobrio cuando transitaba en el rodado que impactó contra la camioneta. Los estudios se llevaron a cabo en el Laboratorio Químico de la Policía Científica Dolores, donde las muestras fueron sometidas a una cadena de custodia a fin de evitar cualquier filtración o contaminación.
Manuel Molinari, Noamí Quirós, amiga del progenitor de Bastian, y el propio Maximiliano Jerez están imputados por el delito de lesiones leves agravadas.
La palabra del abogado Sebastián Riglos
En este contexto y tras los nuevos datos aportados a la causa, Grupo La Verdad habló con el doctor Sebastián Riglos, abogado de Molinari, quien puso bajo sospecha los procedimientos empleados en las pericias toxicológicas.
En primer término, dijo que “estuve en la pericia en un contexto farmacéutico. Comprendo que sea una noticia impactante decir alcoholemia positiva en este accidente. Pero en realidad, el aparato da positivo por una lectura microscópica, pero es un positivo imperceptible. Si hubiese sido tomado en la calle por el aparato, probablemente no se hubiese detectado”.
“Hace un año atrás, en la provincia de Buenos Aires, el máximo permitido era 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre. En Capital Federal y otras provincias, sigue siendo así. Si la pericia hubiese sido en cualquiera de esas provincias y no en Buenos Aires, hubiese dado negativo. Clínicamente, la medicina entiende que una cantidad de alcohol por debajo de 0,5 no tiene incidencia ni influencia en las facultades psicomotoras en la persona que conduce”, comentó.
Cabe mencionar que en los últimos años entró en vigencia la Ley Nacional de Alcohol Cero al Volante, que fija como límite legal 0,0 gramos de alcohol por litro de sangre para conducir. Mientras que para los conductores profesionales la tolerancia es 0, en el caso de los vehículos particulares el límite máximo depende de cada jurisdicción. En 18 provincias, entre ellas Buenos Aires, rige el alcohol 0. En cambio, en jurisdicciones como la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe (aunque en Rosario y la Ciudad de Santa Fe rige la ley de alcohol cero), Mendoza, Misiones, Corrientes (aunque en la capital rige la ley de alcohol cero) y San Juan, se mantiene vigente el límite máximo permitido de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre para conductores de autos particulares.
Riglos mencionó que estos resultados “no agravarían la responsabilidad penal, porque no estamos hablando de una intoxicación alcohólica que afecta a la conducción, sino de un porcentaje que es casi ínfimo”.
Por otro lado, el entrevistado expuso que “cuando salieron los rótulos, los peritos de parte advirtieron que los frascos eran de medicamentos, reciclados. Eso puso en alerta, porque no se tiene garantía y seguridad de la trazabilidad. No se puede determinar si esos frascos estaban esterilizados para que permitan arrojar un resultado nítido de la muestra de sangre. Los frascos podrían estar contaminados y por ende la sangre también”, poniendo en duda la credibilidad y efectividad de las pericias.
“Además, tiene lógica de que así fue, porque si hubiese percibido un gramo de alcohol o más, diríamos que la sangre está contaminada y que la persona consumió alcohol. Pero los porcentajes son tan ínfimos, tanto de la conductora del UTV como el de Molinari, que es aún menor, que siembra un manto de sospecha”, expresó.
El abogado también dijo que en una reunión con el fiscal a cargo de la causa, “vamos a pedir un cortejo de ADN con las muestras sanguíneas o su remanente. Puede ocurrir otra cosa. Hay testigos de la causa que datan que la carta del lugar donde estaba Bastian con su familia y la de la conductora del UTV, muestra que habían consumido alcohol. Eso evidencia esta presencia de alcohol en la conductora, que igualmente es mínima. En cambio, Manuel (Molinari) asegura que no consumió alcohol hasta tres días antes del hecho”.
“Teniendo en cuenta como se dio esto, donde las muestras sanguíneas se hicieron arriba de la ambulancia, fueron trasladadas y los frascos vinieron lacrados, es posible que haya habido una confusión y una mezcla de los frascos en origen”, sostuvo.
Y señaló: “La muestra de ADN de cada persona nos va a despejar las dudas. Y en segundo lugar, analizar la posibilidad de que la utilización de los frascos en origen, que son reciclados, podían tener una contaminación e incidencia en el alcohol en sangre detectado”.
“Insisto en que esos registros de alcohol son mínimos y no hacen al choque. El accidente no se produjo porque dos personas manejaban estando alcoholizadas. Todas las pericias indican que fue a muy poca velocidad y que las lesiones se dieron porque las personas no iban con cinturón de seguridad y en el caso de Bastian con más pasajeros que la capacidad. Eso lo indican el tipo de lesiones”, agregó.
Por último, reveló que Molinari “está muy mal anímicamente, angustiado y preocupado. Sobrellevar un foco traumático así, más la alta exposición mediática, las repercusiones y que hablen de vos con cosas que no son, te sumergen en una angustia tremenda. Pero más que nada está preocupado por Bastian. En cuanto a la situación procesal, Manuel confía en el desarrollo y en la Justicia. Estamos conformes con el trabajo de la fiscalía. Creemos que vamos a llegar a buen puerto, pero lo dejamos en un segundo plano. En este momento nos enfocamos en la salud de Bastian”.







