Pasadas las 11 de la noche del viernes 3 de enero de 2025 personal policial recibió un llamado proveniente de una vivienda situada en el barrio San Juan.
El mismo indicaba que una mujer había sido asesinada por un hombre, de unos 48 años de edad, identificado como Walter Urbieta.
Los efectivos policiales se hicieron presentes en un domicilio de la calle Emilio Muñiz al 1400 y constataron la veracidad del llamado.
Fuentes allegadas a este medio sostuvieron entonces que el femicida y la víctima (Claudia Leguiza de 47 años de edad) eran padres de siete hijos.
La mujer había muerto como consecuencia de violentos golpes propinados con un hierro, tras una serie de discusiones e insultos. Horas más tarde, sobre el mediodía del sábado 4, Urbieta fue encontrado sin vida. Su cuerpo estaba prendido fuego al lado de la moto en la que huyó tras el asesinato.
Grupo La Verdad pudo saber un año atrás que “la pareja ya había tenido en otras oportunidades” situaciones de violencia familiar explicita. Y que varios organismos locales abocados a tratar cuestiones de este tipo habrían tomado intervención en anteriores ocasiones.
Sobre la víctima se habían determinado incluso restricciones perimetrales al padre de sus hijos, que se desempeñaba como chofer de colectivos en un club de nuestra ciudad.
En enero de 2025, la pareja había vuelto a convivir tras un impasse y ambos se habían acercado al Juzgado de Familia para notificarlo. Además, desde el Gobierno de Junín se brindó en ese momento asistencia en más de una oportunidad teniendo en cuenta las características del caso.
El autor del hecho (oriundo de San Miguel al igual que la víctima) fue intensamente buscado por las fuerzas policiales hasta que su cuerpo fue hallado sin vida, incinerado, al lado de una moto a la vera de la RP 65, entre las localidades de Tiburcio y Agustina.
La tragedia
El inicio de la tragedia se dio cuando el viernes por la noche, pasadas las 23:00 horas, vecinos escucharon gritos desesperados provenientes de la casa de Claudia, cerca de la cancha del club Independiente.
Alertada, la policía llegó rápidamente, pero ya era tarde: la mujer había muerto producto de los golpes. La autopsia posterior reveló signos de defensa en el cuerpo de la víctima, evidenciando el intento de Claudia por salvarse.
La situación escaló cuando Urbieta, tras haber cometido el femicidio, huyó con uno de los hijos menores de la pareja. El pequeño, de 8 años, fue dejado poco después al cuidado de una de sus hermanas, de 16 años, antes de que el agresor continuara su fuga.
La búsqueda movilizó a la policía, bomberos y personal de investigación. Finalmente, el cuerpo sin vida fue encontrado a la vera de la Ruta 65, entre Tiburcio y Agustina. Junto a su cadáver, completamente calcinado, estaba la motocicleta con la que había escapado.
Intervino en la causa la fiscal Vanina Lisazo, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 1 de Junín.
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