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Volver a empezar

Fernando Barrientos está a punto de ponerse de pie. Su cuarta y quinta vértebra se habían fracturado y su médula espinal estaba comprimida a causa de un accidente automovilístico. A poco más de un año, revirtió por completo su situación.

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El domingo 22 de marzo de 2017, Fernando Barrientos, de 29 años, sufrió un trágico accidente de tránsito. En ningún momento quedó inconsciente y recuerda el impacto con claridad.
“Yo mucho no podía mover la cabeza, no sentía el cuerpo y apenas veía”, cuenta hoy, después de un año, Barrientos sobre aquel suceso.
Fue el único momento en el que sintió que se moría, entre las súplicas de su hermano menor y las de una amiga aguantó hasta que el médico de ambulancia lo tranquilizó asegurándole que estaba en buenas manos.
Es a partir de este siniestro que su vida da un giro rotundo, y da inicio a una difícil etapa de recuperación. Lo trasladaron inmediatamente a Terapia Intensiva del Hospital Municipal ‘Nuestra Señora del Carmen’ de Chacabuco, al día siguiente fue derivado al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) para realizarle los estudios médicos preliminares, donde se le diagnosticó trauma raquimedular.
“Las expectativas eran malas, según los especialistas Fernando quedaría cuadripléjico. Su cuarta y quinta vértebra se habían fracturado y su médula espinal estaba comprimida. Fue un momento larguísimo y angustioso”, relató Jorge Barrientos, el padre de Fernando.
Para no agravar el estado de la médula espinal se procedió al traslado del paciente al Hospital ‘Petrona V. de Cordero’ de San Fernando, donde se le practicó una operación quirúrgica de las vértebras cervicales a cargo del doctor Oscar Melis, jefe de Unidad de Internación de Neurocirugía. Posteriormente sobrellevó un tratamiento de rehabilitación psicomotriz y sesiones de kinesiología.
Sin embargo en los primeros días, a la espera de las prótesis de las vértebras, contrajo neumonía. Se le practicó una traqueotomía y permaneció en reposo durante más de una semana.
La operación se postergó por una dificultad respiratoria.
“Hasta que un día me operaron. Según me contó mi mamá estuve en quirófano unas ocho horas, la operación salió bien pero no podían estabilizarme respiratoriamente”, expresó Fernando.

Recuperar la movilidad

Entre las distintas dificultades y el reposo post-operatorio, Barrientos permaneció 37 días en el hospital.
“Estando allá me aferré a cualquier cosa, quería volver a mi casa y estar bien a toda costa. Pero se me alargó la estadía como una semana más porque el helicóptero sanitario no podía venir”, recuerda Fernando.
El 26 de abril finalmente lo trasladaron del Hospital de San Fernando en ambulancia hasta la pista de aterrizaje, donde abordó un avión sanitario con destino a Chacabuco. Volvió a Junín en helicóptero y fui internado en la Clínica Rehabilitación Junín (CRJ).
“Llegué sin mover nada, ni un dedo”, aclara el joven.
“El paciente comienza la internación estabilizado tanto en frecuencia cardíaca como en tensión arterial. Se le mantenía el diagnóstico de cuadripléjico, solo puntuaba valores de fuerza en flexores de codo y algún indicio de fuerza en miembros inferiores. Había conservado la sensibilidad pero el tono muscular era flácido”, puntualizó Julio Sbarbatti, actual kinesiólogo de Fernando.
Su esperanza por recuperar su movilidad nunca disminuyó. Todo progreso, por mínimo que fuera, significó un paso más para él y sus seres queridos. Lo primero que movió fue el dedo de la mano derecha, después logró levantar un poco la pierna, también derecha.
“Un día recuerdo que estaba mirando un partido de River en la habitación, podía haber un solo acompañante pero yo estaba con dos amigos y mi hermana; nos llamaron la atención y dejaron que se quedaran a cambio de que hiciera algún movimiento, conseguí levantar el antebrazo derecho. El doctor dijo que no era suficiente, que también iba a poder hacer reflejo con el brazo izquierdo, y exactamente así fue, conseguí aletear los dos antebrazos”, relató Fernando.
También tuvo que recuperar su voz normal, debido a la neumonía todavía le cuesta alcanzar su tono anterior o levantarlo.
Además indicó que las sesiones de kinesiología se le dificultaban por los mareos que sufría, ya que cada vez que lo querían sentar o levantar, se mareaba.
“Tuve un día que me desmayé unas siete veces. Estaba en una silla reclinable y cada vez que me tiraban para atrás y me levantaban los pies, me desmayaba. Me llevaron al gimnasio, me pasaron de la silla a la camilla y volví a desmayarme, me trabajaron un poco los músculos pero a la mínima que me sentaban, yo volvía a desmayarme. Imaginate todo lo que costó, me costó un montón. Estuve unos cuatro meses así, después con dos pastillas consiguieron que dejara de tensionarme y pudieron estabilizarme”, detalló.

Otra vez en casa

Tras seis meses de estar internado en la CRJ le dan el alta, recién en octubre de 2017 Fernando volvió a su casa.
“Me ayudaron un montón pero uno siempre quiere estar en su casa, por más que sabía que necesitaba la Clínica. Los kinesiólogos son espectaculares, me ayudaron a estar como estoy ahora”, y añadió: “El último día que pasé allá me pusieron de pie con la ayuda de los médicos, y desde ahí me cambió todo. Ya podía sentir todo mi cuerpo, pero no tenía fuerza para levantarme solo”, expresó.
Fernando debía asistir todas las mañanas de lunes a viernes a la clínica para las sesiones de kinesiología, sin embargo una de sus pasiones permanecía latente: el CrossFit. Su vida antes del accidente era muy activa, asistía todos los días al gimnasio de Pablo Durán, ubicado en el Club Rivadavia de Junín. Un día de marzo salió a pasear con una amiga en el auto y quiso saludar al entrenador físico. Habían creado un vínculo entre ellos y la alegría de reencontrarse fue mutua, esto significó mucho para él. Nuevamente se propuso esforzarse, aún más, para retomar su actividad física.
“El CrossFit es una actividad intensa y de carácter funcional combinada con levantamiento de pesas. Él era un chico muy aplicado, no faltaba nunca, ni con 39 grados en verano ni con lluvias fuertes en invierno. Se enfrentaba con los límites propios del cuerpo, en una actividad así los desafíos son constantes pero él siempre mostraba perseverancia. A pesar de que las cosas no salían, él intentaba una y otra vez. Ese era Fernando antes del accidente”, dijo Durán. Y añadió: “Nunca perdí el contacto con él, desde un primer momento tuve una gran afinidad y traté de hacerlo partícipe del gimnasio, aun cuando estaba en la CRJ”.
En abril logró su propósito y comenzó a acelerar la recuperación. Acordó con sus kinesiólogos que asistiría tres días de la semana a la clínica y dos al gimnasio. Los médicos le indicaron qué músculos debían trabajar principalmente y el entrenador físico adaptó estas indicaciones a variados ejercicios.
“Me acompaña mi hermano Guillermo, me ayuda en todo desde que se rehabilitó del accidente que sufrimos”, remarcó Fernando.
Actualmente realiza en paralelo ambas rehabilitaciones, por una parte ejercicios psicomotrices, de elongación y extensión de los músculos en las sesiones de kinesiología; y por otra, haciendo lo mismo que antes pero de acuerdo a las posibilidades que posee actualmente. Sobre este entrenamiento, Durán aclaró: “Mi impronta es la de entrenador, él deja de ser paciente y pasa a ser entrenado. Yo lo veo como un atleta en proceso, sus ejercicios son adaptaciones que van a ir progresando. Esto es una parte que se complementa a su rehabilitación, con estas actividades él consigue fuerza muscular y su avance es muy notorio”.
Finalmente, y a modo de mensaje para aquellos que se encuentren en una situación similar, de recuperación o en un mal momento de sus vidas, Fernando manifestó: “Nunca se den por vencidos, por más diagnósticos malos que den los médicos o algunos especialistas, la fuerza está en uno. Mi meta ahora es volver a hacer CrossFit, correr, recuperar mi anterior vida. Siempre que me propuse algo lo conseguí. Me costó correr 7,5 km con fiebre pero pude, me auto superé en cross y también voy a poder con esto”.
Agradecimientos
En cuanto al apoyo social que recibió tanto él como la familia, los padres agradecen al Club Atlético River Plate de Junín, del que Fernando forma parte, por las distintas acciones que realizaron para ayudarlos económicamente. También a los distintos artistas reconocidos del rock nacional por mensajes de apoyo que le hicieron llegar en el momento de su recuperación, además de fanáticos de distintas bandas que les brindaron donaciones anónimas. Por último gratifican el accionar e interés que recibieron por parte de la diputada Valeria Arata, del jefe comunal Pablo Petrecca y de otros miembros del Gobierno de Junín que facilitaron la rapidez con la que se realizaron los respectivos traslados sanitarios.

El accidente

El sábado 18 de marzo de 2017 un grupo de amigos decidió concurrir al recital de Salta la Banca en el Estadio Malvinas Argentinas (All Boys) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tras disfrutar del concierto regresaban en la madrugada del domingo a la Terminal de Chacabuco.
Un joven oriundo de Lincoln convenció a Macarena Vilches y a los hermanos Guillermo y Fernando Barrientos para volver juntos en remis. Aproximadamente a las tres de la madrugada una pick-up Renault Oroch colisionó desde la parte trasera contra el vehículo en el que venían los jóvenes. El siniestro se produjo a la altura del kilómetro 233 de la Ruta Nacional Nº 7.
Ambos vehículos transitaban en el mismo sentido, sin embargo la camioneta excedía los límites de velocidad y el conductor, Fabián Giamprieti, estaba notoriamente alcoholizado. El remis da unas ocho vueltas sobre la ruta hasta quedar destrozado en la banquina del lado derecho, mientras que el otro vehículo queda en el carril derecho de la ruta. El paragolpes de la camioneta colisionó exactamente en el lugar donde venía sentado Fernando Barrientos.
En cuanto al auxilio a los accidentados, a los 10 minutos la policía se presentó en el lugar, acto seguido los bomberos, y después de una media hora de haberse notificado llegó la ambulancia.
El remisero y el copiloto fueron los primeros en salir del vehículo, seguidos de Macarena, quien se encontraba inconsciente y fue despertada por los hermanos Barrientos. Fernando y Guillermo debieron aguardar la llegada de los bomberos, quienes seccionaron el auto para poder extraerlos. Las seis personas involucradas fueron trasladadas al Hospital Municipal ‘Nuestra Señora del Carmen’ de Chacabuco.
Guillermo, de 28 años, sufrió luxación de cadera. Pudo ser rehabilitado con kinesiología y recibirse de guardavidas. Actualmente ayuda a su hermano en su entrenamiento, “para el futuro va a ser un logro de los dos, esto lo estamos logrando juntos”, asegura.
Macarena Vilches, de 22 años, tuvo una fractura de pelvis y laceración de bazo e hígado, además de un leve aplastamiento de pecho. También se recuperó sin recurrir a cirugía aunque pasó cuatro meses sin movilidad propia. El resto de los afectados sufrió heridas leves.

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