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Una mamá presentó un recurso de amparo contra el IOMA

Raquel de Luca es la mamá de Ailín, una niña de 11 años que tiene una lesión cerebral producto del parto, está en silla de ruedas, no habla y se alimenta por sonda nasogástrica. Denuncia al IOMA porque que no está recibiendo el tratamiento que necesita.

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Raquel de Luca es la mamá de Ailín, una niña de 11 años que tiene una lesión cerebral producto del parto, está en silla de ruedas, no habla y se alimenta por sonda nasogástrica. Denuncia al IOMA porque que no está recibiendo el tratamiento que necesita y tuvo que poner un recurso de amparo. La lucha diaria de una mamá que no quiere que a su hija le falte nada y darle la mejor calidad de vida.

Duro transitar
En diálogo con La Verdad, Silvia contó que “en este momento está recibiendo los tratamientos porque pusimos un recurso de amparo, en el año 2017. Antes de esa fecha, la lucha era aún peor, porque no me autorizaban las cosas y muchas veces no las tenía. Yo tuve que dejar de trabajar para poder atender a mi hija y seguir peleando. En 2017, el abogado propone realizar este recurso y así fue como se fueron autorizando las prácticas. Hasta ese momento, tenía el 50% de los pañales y la medicación, pero ningún tratamiento, y por eso mi hija no tenía las cosas, porque yo no podía comprarlas”.
“Gracias al amparo, ahora recibe kinesiología motora y respiratoria, fonoaudiología, psicopedagogía, musicoterapia y terapia ocupacional, todas cosas tuvo hasta los 3 años. En aquel entonces vivíamos en Buenos Aires y teníamos la obra social de Hoteleros y Gastronómicos. Nos mudamos aquí y concurro a Anses para tramitarle IOMA y que así pueda tener todo cubierto, porque según la ley, el Estado debe proteger a las personas con discapacidad. Más allá de mi situación laboral y económica, acudí a IOMA por estos beneficios. Tardaron un año en reconocerla como afiliada y, cuando esto ocurrió, pedimos los medicamentos y me encontré con trámites, papeles y burocracia”, comenzó contando.
Luego, relató que “con el tiempo comenzaron a cubrirle el 50% de la medicación neurológica y el resto lo compraba yo. No me autorizaron la silla necesaria, sí otra, y tuvimos que hacer 4 denuncias judiciales hasta que llegó otra un poco mejor, aunque sigue sin ser la que corresponde, que ya se rompió y la cual debe tener otro tipo de equipamiento para evitar daños en el cuerpo. El equipamiento no se autorizó”.

Seguir reclamando
De Luca debe seguir reclamando a diario por el bienestar de la menor.
“Sigo reclamando el equipamiento ortopédico y la cobertura integral. Cada vez que le cambian el medicamento, no tarda menos de tres meses en autorizarse. Mi hija no tiene tiempo de esperar esa burocracia. Es desgastante, pero no me van a cansar y no me importa si tengo que estar sola con una cacerola en la puerta de IOMA. Hay una ley nacional en el Código Civil sobre la discapacidad y no la están respetando”, relató.
Para finalizar, explicó que “no tenemos ningún tipo de traslado, a todos lados la llevo caminando, cosa que se me dificulta cuando llueve. Tiene acompañantes terapéuticas, pero no les pagan lo que es debido y muchas veces faltan o no están el tiempo necesario. Yo no puedo trabajar por este tema, tengo que estar yo porque mi hija no puede estar sola”.

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