Una historia conmovedora con “medio” final feliz - La Verdad Online de Junín, Buenos Aires, Argentina
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Una historia conmovedora con “medio” final feliz

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José Bazzani y Tati González viven en una quinta ubicada en las proximidades del cruce de las rutas 7 y 65. Sus dos perros boxer completaban la familia y desde apenas radicados en el lugar, fueron enseñados a recorrer el barrio y volver a casa.

Pero el 27 de junio desaparecieron y así arrancó una verdadera pesadilla para la pareja: desde un primer momento supieron que se los habían robado, y que podían haber sido trasladados a cualquier parte del conurbano bonaerense.

Las redes sociales hicieron magia: con el inicio del nuevo año, pudieron reencontrarse con Mac. Pero todavía falta ubicar a Ghía.

Cómo llegaron
“A Ghía, la hembra marrón clarito, me la dieron cuando tenía 35 días. Yo vivía sola en ese momento y a cada lado que iba la llevaba, excepto al trabajo después no había un lugar que vaya sin ella. Le dediqué 3 horas al día (1 al mediodía y 2 a la tardecita) al paseo para enseñarle a que se maneje sola. Hasta cuando hacía mandados en bici ella iba corriendo por la vereda, y frenábamos en cada esquina. Así yo sentía que ella era libre, y que podía jugar en la calle con otros perritos si yo no podía acompañarla”, cuentan sus papás humanos.

También recuerdan que “mi puerta quedaba entre abierta y cada 30 minutos tenía que venir a avisarme que estaba todo bien. Ella entraba solita, me miraba, yo le hacía una caricia y salía de nuevo. Íbamos al super, a pagar las facturas y dormíamos todas las noches juntas. Todo el barrio la amaba y la conocía. Visitaba a todos los vecinos y hasta iba a la Escuela de Arte que quedaba a una cuadra de nuestra casa para visitar a mi hermana”, detalla Tati.

Pero hubo modificaciones. “Al año y medio más o menos, nos pusimos de novios con José y a los 3 meses me regalaron a Mac (el macho atigrado): a ambos los hicimos nuestros. Son nuestros. Era tan chiquito Mac y fue increíble cómo Ghía le enseñó absolutamente todo. Dónde tenía que hacer popó, dónde no, hasta dónde tenía que ir y hasta dónde no debía ir. Se hicieron inseparables, no hubo una noche donde no durmieran abrazados”.

Cuando llegó la mudanza a la quinta, los boxer siguieron siendo libres. “Se iban a pasear horas cazando bichos y todos los días teníamos horas de mimos para con ellos. Son perros que no se pierden ni se van, alguien los tiene. Juntos o por separado”, aseguran.

Llegó Mac

En este camino de búsqueda, el 2020 tenía reservada una gran noticia con su nacimiento: Mac fue hallado.
“Gracias eternas a quienes nos ayudan. Gracias a quienes siguen compartiendo y comentando nuestras publicaciones. Gracias a la señora que nos mandó la publicación el 31 (fue una sola, fue nuestro ángel) y gracias a todos los que lo cuidaron hasta que supimos que era él”, reconoce la pareja.
Y en este marco, también hay una palabra para el perro: “Gracias Mac por salir corriendo de la casa que no era tu casa”.

Sigue la búsqueda

Pero después de este final “medio feliz”, aún sigue la incansable búsqueda de Ghía. “Está castrada, cola corta, cara canosa, patitas blancas y pecho blanco, es bayo o marron/coloradita. Y no vamos a parar hasta encontrarla”.

Para cualquiera que pueda aportar datos, debe saber que habrá una recompensa. Se estima que puede estar en la zona sur del Gran Buenos Aires. El teléfono de contacto es 2364595456: el que espera el milagro de que toda la familia vuelva a juntarse.

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