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Un renunciamiento a medias que puede trastocar muchos planes

El territorio provincial –y sus dirigentes- encierra claves de lo que vendrá.

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Escribe Andrés Lavaselli
Agencia DIB

El sorpresivo renunciamiento a medias que ejecutó Cristina Fernández de Kirchner al ceder su candidatura presidencial a Alberto Fernández y retener para sí la postulación a la vice es un movimiento que busca reorganizar el arco opositor, pero que a la vez tiene potencial para trastocar la estrategia del oficialismo. En ambos casos, el territorio bonaerense –y sus dirigentes- encierra claves de lo que vendrá.

Producida solo unas horas después de que la Corte confirmara el inicio de juicio que la expondrá a una foto inconveniente de campaña, la decisión de CFK parece, en principio, difícil de escindir de la necesidad de correrse del centro de la escena. Algo de eso parece haberle dicho a Fernández cuando le ofreció la candidatura: «Yo tengo un techo, puedo ganar pero será difícil gobernar» en esas condiciones.

Cambiemos ya habló de las contraindicaciones de un presidente con poder delegado por el líder dueño de los votos, que tiene antecedentes en el pasado del peronismo aunque las dos coyunturas son difícilmente homologables. Pero al mismo tiempo hay un mensaje urgente, contenido en la frase de Cristina. E interpela centralmente al Peronismo Federal: ¿Se sumará o no a una gran interna opositora?

La resolución es compleja de ese enigma, porque la jugada K también puede leerse como una confirmación de la potencia que tuvo el triunfo de Juan Schiaretti en Córdoba, ya que lo dejó en posición de ordenar esa interna, algo que hasta ahora no se vislumbraba. La reunión que se realizará en miércoles entre los presidenciables de ese espacio –a la que intentarán sumar a Roberto Lavagna- fue diseñada para eso, y explicaría también el apuro de CFK, que nunca antes había anticipado sus decisiones electorales.

El camino que seguirá Sergio Massa es una de las incógnitas centrales allí, junto con la actitud que vayan tomando el resto de los gobernadores peronistas. Algunos de los intendentes que le responden filtraban desde hace una semana que el tigrense podría aceptar ser el candidato a gobernador de Cristina, aunque en el Instituto Patria recelaban. El viernes, Massa mandó a comunicar que podría considerar un acercamiento si CFK se bajaba ¿Un renunciamiento a medios será suficiente para él?

El líder renovador tiene una relación estrecha con Alberto Fernández, con quien trabajó hasta el año pasado. Fernández hizo una inversión de credibilidad llamativa al enfatizar en público lo necesario que es que Massa vaya al menos a la interna con ellos. Mientras, comenzaron a circular rumores. Uno (en realidad es la reedición de una idea previa), coloca a su esposa, Malena Galmarini, como candidata a vicegobernadora y a él como cabeza de la lista de Diputados.

El hecho de que dejen en suspenso la cabeza de la fórmula bonaerense no es casual: el anuncio llega en pleno debate por el candidato del peronismo K para ese lugar. Fernández, estuvo el viernes con un grupo de intendentes acaudillados por Martín Insaurralde. Les dijo que la aspiración a que sea uno de ellos es legítima, pero que hay que ver los números. Como el que mejor mide es Axel Kicillof, ahora entre los alcaldes se preguntan si el «gesto» de Cristina no tendrá como moneda de cambio retener la provincia como un espacio propio. Nada parece decidido aún allí.

¿Y Macri?

El otro impacto de la novedad política de la semana pasa por Cambiemos. Podría formularse así: ¿una Cristina alejada, aunque fuere relativamente, del centro de la campaña, reducirá la eficacia de una campaña centrada en la polarización, la apuesta que, contra no pocos cuestionamientos internos –y del llamado Círculo Rojo-, sostuvo Marcos Peña con aval evidente del Presidente?

DIB había contado en la semana que Vidal se prepara para ser la contrafigura de Cristina. Por ahora, la Gobernadora y los suyos prefirieron el silencio público, aunque algunos miembros del gabinete ya se preguntan si no será necesaria una ampliación de Cambiemos. Vidal pareció ir en otro sentido al apoyar lo resuelto por la Convención bonaerense del radicalismo: más Cambiemos sin ningún cambio.

Todo es muy reciente aún y sacar conclusiones definitivas parece aventurado. Hace unos días, un consejero político le dijo a Vidal que sus chances, ante un Macri complicado en las encuestas, pasaban por el fortalecimiento del peronismo no K, para tratar de sumarlo, de algún modo, hacia octubre. Sibilino, ese mismo (alto) funcionario llamó a Hernán Lacunza para felicitarlo por el triunfo de Schiaretti. «Si la plata la pusiste vos», le dijo.

Vidal sabe que en ese marco de desconfianzas al interior de Cambiemos, volverá a hablarse de su eventual candidatura presidencial. La avanzada radical para «ampliar» el oficialismo, en un contexto en el que no parece haber mucha demanda para eso, esconde apenas bajo la superficie un pedido para que se reactive el Plan V.

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