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Un manto de cristales de sal cubre las costas del Lago Epecuén

En 2012 y 2016 también se pudo disfrutar de este particular espectáculo natural, proceso químico que no se daba hacía unos 30 años.

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Las costas de la laguna Epecuén por estos días no tienen arena sino una acumulación de cristales de sulfato de sodio, que les dan una apariencia similar a la de una zona cubierta de nieve.

Lo que ocurre es que la sal disuelta en el agua de la laguna se transforma en cristal con las heladas y es arrastrada por el viento hasta la costa.

Este fenómeno químico da la pauta de la recuperación de la laguna. Cabe destacar que en más de tres décadas no se había producido y, en los últimos años, ha vuelto a generarse cuando se dan heladas consecutivas o cuando la temperatura desciende muy bruscamente.

Gastón Partarrieu, director del Museo «Dr. Adolfo Alsina», explicó que «la laguna de Epecuén es una salina húmeda, con mucha cantidad de sales disueltas, lo que la diferencia de otras salinas que están siempre secas».

«Cuando la temperatura desciende de forma brusca, como suele suceder con las heladas a partir de junio y hasta agosto, el agua de la laguna se enfría de golpe y esa sal se precipita hacia el fondo en forma de cristales que luego son arrastrados por el oleaje y el viento hasta la costa», contó.

Allí se acumula y permanece durante unos meses. «A partir de agosto o setiembre el sol y las lluvias comienzan a lavar las sales y a disolverla nuevamente en el agua», dijo.

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