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Un joven degolló a su madre y a su abuela

Jontahan Casazza, de 26 años y con trastornos psiquiátricos, asesinó a Rosana Casazza y a Martha Beatríz De Thomas viuda de Casazza, en un domicilio de calle Rivadavia 1011.

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En las inmediaciones de Avenida Rivadavia al 1000, ayer en las primeras horas de la mañana, el escaso tránsito y casi nulo movimiento no permitía imaginar que en el interior de una vivienda se estaba viviendo un horror.
Se presume, por comentarios recogidos en el lugar, que serían las cuatro de la madrugada cuando algunos gritos alteraron el sueño de vecinos de la familia Casazza- De Thomas. Hasta que la calma volvió a una aparente normalidad.
Claro que no ocurría lo mismo en la casa sita al 1011 de la avenida. En lo que se presume fueron muy pocos minutos, pasó de ser un hogar normal a la escena de un crimen pocas veces registrado en Junín por sus características.
En una de las habitaciones, yacía sobre la cama una mujer de 55 años, Rosana Casazza, su cuerpo sin vida y evidentes signos de violencia. En otro sector de la casa, tendida en el piso, Martha Beatríz De Thomas viuda de Casazza, de 75 años.
Lo que sucedió antes de los asesinatos y las horas posteriores, es algo que deberá establecer el Dr. Esteba Pedernera.
Se sabe ya que Jontahan Casazza hijo y nieto de las víctimas, cerca de las 6 de la mañana, caminó por Avenida Rivadavia hasta llegar a la estación de servicio ubicada en la esquina de Intendente de la Sota, ingresó a la playa de expendio de combustible, habló con un trabajador, balbuceó unas palabras que deben resonar aún en quien lo estaba escuchando al señalar que se “sentía liberado”.
Vistiendo pantalón pero en cuero, con evidentes manchas de sangre y algunas lesiones, Casazza siguió camino. Cruzó de la Sota, siempre por Rivadavia llegó a calle Salta, rompió la vidriera ubicada en la ochava del local que ocupa la firma Sofía Motos, sacó dos bicicletas y se llevó la de rodado menor, dejando tirada en la vereda otra, amarilla.
Así cambió radicalmente la postal habitual de tranquilidad y en el barrio, nada volvería a ser lo mismo.
Efectivos policiales, móviles del Comando Patrullas, comenzaban a llegar desde distintos puntos de la ciudad. Iban a detener al autor del robo que se alejaba de la zona, caminando y llevando de tiro una pequeña bicicleta.
Minutos después ese cuadro variaría radicalmente. Los uniformados no estaban solo ante el ladrón que se había apoderado de una bicicleta, tenían frente a ellos al protagonista de un verdadero horror, un doble homicidio.
Es que ya con cierta información recogida, se acercaron los funcionarios a las puertas de la casa de Rivadavia 1011, donde encontraron los cuerpos de dos mujeres. Uno tendido sobre una cama; el otro en el piso.
El silencio dio paso al ulular de sirenas. La avenida, entre las calles Tucumán y Rioja, se vio, en minutos invadida por vehículos policiales, otros de la DDI, de funcionarios de seguridad, del fiscal de turno, de Policía Científica, la morguera.
La orden fue rigurosa. Cortaron el paso de vehículos y peatones no solo en esos cien metros. Colocaron cintas perimetrales, y cruzaron móviles en Roque Sáenz Peña y Tucumán, Belgrano y Rioja, entre otras arterias.
Lentamente comenzaban a asomarse los vecinos que a esa hora trataban de averiguar qué había sucedido.
Se daba, además, una situación más dolorosa aún ya que en una casa aledaña al lugar de los homicidios, viviría la hermana de una de las víctimas, quien pasadas las 8 de la mañana y mientras continuaban trabajando y aún no se habían retirado los cuerpos, se alejó acompañada por familiares.
Con el correr de las horas trascendió que los peritos secuestraron el arma presuntamente utilizada por Jonathan Casazza para asesinar a puñaladas, sobre todo en la zona del cuello, a su madre y su abuela en un rapto de desequilibrio.
El joven de 26 años padece trastornos psiquiátricos y en la actualidad se encontraba bajo tratamiento ambulatorio, si bien oportunamente estuvo internado en dos clínicas que asisten a pacientes con patologías mentales.
Hasta no hace muchos años, tres aproximadamente, supo trabajar para una cadena de supermercados y ayer por la mañana, sus antiguos compañeros no podían entender lo que había ocurrido, si bien reconocían que había sufrido producto de algún problema psiquiátrico, ciertos desajustes que fueron los que lo llevaron a abandonar su función.
Luego de esos episodios habría sido cuando resolvieron su internación, situación que se repitió al menos en dos oportunidades.
En cuanto al trabajo del fiscal, Dr. Esteban Pedernera, trascendió que si bien en un primer momento, el joven que terminó con la vida de su madre y su abuela, fue trasladado a dependencia policial, fue derivado al área de Psiquiatría del Hospital Interzonal General de Agudos.

Inestimable colaboración del hospital
Trascendió que el Dr. Pedernera se contactó con autoridades del HIGA e inmediatamente contó con la colaboración del servicio de psiquiatría y fundamentalmente de la Dra. Gómez Panizza quien asistió al joven de 26 años.
En esa primera entrevista, la psiquiatra se habría encontrado con un individuo verborrágico, excitado y por momentos, confuso.
La recomendación de la profesional fue la de una observación psiquiátrica ya que se trataba de un individuo psicótico crónica que se encontraba además descompensado, transformándose en peligroso para sí y para terceros y recomendó la inmediata internación y tratamiento farmacológico.
Desde el Hospital pusieron en marcha un esquema de trabajo especial y al cierre de nuestra edición, Casazza se encontraba internado y con custodia policial dispuesta por la fiscalía.
Obviamente, ante el cuadro referido, el Dr. Esteban Pedernera habría determinado que el autor del doble homicidio no se encontraba en condiciones de prestar declaración indagatoria y solicitó la internación judicial de Casazza tal como lo prevé el Código Procesal Penal.
En las próximas jornadas tendrán lugar las pericias correspondientes para determinar la capacidad judiciativa del individuo.
Entre las medidas dispuestas por el funcionario judicial, además del levantamiento de rastros en la escena de los crímenes, ordenó la realización de las dos operaciones de autopsia que permitirán establecer la mecánica de las muertes y el registro de las imágenes de las cámaras del Centro de Monitoreo de la Municipalidad que tomaron las imágenes del individuo de 26 años, en la estación de servicio de Intendente de la Sota y Rivadavia y el recorrido entre ésta y el local de Sofía Motos donde cometió otro ilícito.
Respecto de las autopsias, preliminarmente se habría establecido que las mujeres murieron producto de un shock hipovolémico ocasionado por lesiones cortantes del tipo degüello.
Ya en horas del mediodía, la vivienda de calle Rivadavia tenía dos fajas en la puerta de ingreso, una cinta perimetral impidiendo el paso de peatones y custodia policial.
Se inició una Investigación Penal Preparatoria por doble homicidio calificado por el vínculo.

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