Seguinos en
Binaria Seguros

Locales

Un ex penitenciario sostiene que lo involucran con delitos por denuncias hechas contra la policía

David Manzone dijo que es inocente, que ocho testigos declararon en la causa indicando dónde se encontraba el día y a la hora que dos sujetos cometían el delito.

Publicado

el

Hace nueve meses y medio que cumple arresto domiciliario, estuvo 34 días alojado en calabozos en Agustín Roca, Chacabuco y Ferré. Lo acusan de ser autor de robo calificado, privación de la libertad y agravada por pertenecer a las fuerzas de seguridad.

David Manzone sostiene que es inocente, que ocho testigos declararon en la causa indicando dónde se encontraba el día y a la hora que dos sujetos cometían el delito. Que hay cámaras de seguridad que registran sus movimientos aquella jornada.

Cree que su situación está relacionada con la denuncia que en dos oportunidades radicó contra personal policial de Comisaría Primera y de un funcionario del servicio penitenciario.

Ahora, sólo le queda esperar el juicio oral –aún no fue elevada a debate la investigación- para que escuchen su verdad.

EL PRINCIPIO
Para David Manzone, el principio de la historia que le toca vivir empezó “hace cinco años, cuando le hago una denuncia a un policía porque me roban el teléfono celular en Comisaría Primera. Me habían llevado por defender a una persona a la que su ex pareja le había pegado. Me sacan las cosas y quedo en un calabozo. Como no hubo denuncias nos dejan salir y cuando me devuelven mis pertenencias no viene el celular”.

Por la sustracción del celular, ni la justicia ni Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad le dieron una respuesta.

A partir de ese momento, “al principio estaba enojado pero se me fue pasando”, añade Manzone, hasta que el “17 de febrero del año pasado, me cruzo en la calle con el policía que iba con un funcionario del servicio penitenciario. Discutimos y me pega una trompada en la carretilla y una patada en la rodilla. Entonces voy a Comisaría Primera y los quiero denunciar a los dos. Y no me la querían tomar”. Después de varias horas consiguió radicarla y “no querían poner los nombres de los agentes. Insisto y finalmente lo puedo hacer”.

No habían pasado 24 horas cuando “la va a amenazar a mi mamá a su casa, el agente del servicio penitenciario. Y también volví a denunciar solo que en esa oportunidad fui directamente a fiscalía”.

Para David Manzone, allí comenzaría una nueva etapa. “A los 20 días me hacen un allanamiento en mi casa. Buscaban unas herramientas y si bien tengo muchas, tengo las boletas porque están aseguradas. Eléctricas, manuales, todas, porque hace trece años que trabajo con muebles y hago mantenimiento industrial”, además de pertenecer desde hace ¡11 años al Servicio Penitenciario”.

“Nada de lo que había en mi casa era lo que buscaban y que habían robado en Ascensión”, pero el comisario que estaba en el allanamiento le dijo, “la verdad nos equivocamos pero algo me tengo que llevar. Al día siguiente fui a la Fiscalía, me devolvieron las cosas y me pidieron disculpas”.
Pero llegaría otra etapa, pocos días después, “el 13 de abril me hacen otro allanamiento y esta vez me mandan en patrullero a un calabozo de Comisaría Primera. Ahí me entero que era por un robo calificado. De ahí me llevan a Agustín Roca.

Concretamente, le imputan haber ingresado en un inmueble de calle 9 de Julio junto a un segundo individuo y a mano armada atar con precintos a una masajista y robarle 14.000 pesos.

La calificación es grave, robo calificado por el uso de arma de fuego, privación ilegal de la libertad, agravado por pertenecer a fuerzas de seguridad.

Manzone estuvo 34 días detenido y alojado en calabozos de Roca, Chacabuco y Ferré y desde hace nueve meses y medio con arresto domiciliario a la espera del debate oral.

“Yo conté dónde había estado ese 12 de abril a las 18:50”.

Con el correr de los meses y gracias a la actuación de un abogado, consiguió que declararan las personas que habían estado con él. “Declararon todos y cubren todos los horarios. Es más, declaro que el único trayecto que hice fue desde Pastor Bauman a Padre Respuela y están las cámaras. Me sacan las de la estación Shell, las de Rodatécnica y de un supermercado chino. Se me ve en los videos pero ellos –la justicia- dicen que no sale nítido”.

En la causa, “me culpan de haberle robado a una masajista de calle 9 de Julio. Supuestamente eran un hombre de nombre Hugo que le saca turno un día antes para hacerse masajes. La vuelve a llamar una hora antes y ve. Cuando ella abre la puerta, estaba ese Hugo y ella dice que estaba yo. Que le sacamos dos 9 mm., que le ponen precintos en los tobillos y que pensaba que por el accionar, la forma de moverse y el corte de pelo, tenía que ser de las fuerzas de seguridad”.

Llegaría la rueda de reconocimiento y “ella me señaló y dijo que yo le había vendido una moto cinco años atrás. Eso es cierto y cuando se la vendí pesaba 17 kilos menos” y aclara Manzone que el día de ese procedimiento “me ponen de un lado a un rubio, del otro a otro que pesaba 120 kilos.

Habia también un flaquito con aro que pesaba la mitad que yo. Es más, en la denuncia ella decía que yo medía 1,65 cuando en realidad mido 1,85”.
La realidad es que “yo no fui. Jamás robé nada. Nunca me habían hecho un allanamiento. No tengo armas ni ropa similar a la que ella –la víctima del robo- describió. Ocho testigos dice dónde estaba, descontando al peluquero que me salió en contra”.

Y como si fuera poco, “me cortaron el sueldo, me pasaron a disponibilidad preventiva en el Servicio Penitenciario y ahora, gracias a una carta escrita con ayuda de un abogado, me dejan salir a trabajar en horario restringido. Mientras tanto, pasé la Navidad, el Año Nuevo mal. Estoy re podrido de la injusticia y solo me queda esperar el juicio oral que puede llegar a ser en 2020. Y creo que esto es producto de la denuncia de cinco años atrás. Son muchas las coincidencias”.

MÁS NOTICIAS

Más Leidas