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Uber quiere instalarse en Mar del Plata y asegura que ya tiene 11 mil anotados

El sindicato de taxistas se mostraron “en alerta” y advirtieron que “no hay rentabilidad” en el sector.

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La aplicación Uber manifestó su intención de comenzar a funcionar en Mar del Plata y aseguró que ya cuenta con 11 mil conductores para trabajar, por lo que el sindicato de taxistas se mostraron “en alerta” y advirtieron que “no hay rentabilidad” en el sector.

La polémica se inició en los últimos días, luego de que la empresa colocara un enorme cartel en el centro de la ciudad con la inscripción “Mar del Plata, queremos llegar a tu ciudad”, y una foto característica de las playas de la localidad, acompañada de un link con más detalles.

En la web anunciada, bajo el título “Queremos Uber en la ciudad de Mar del Plata”, la app señala que esa localidad “es símbolo de una ciudad que siempre avanza y en donde hay espacio para todos”. “Con ese espíritu, queremos llegar pronto a la ciudad y decirles que estamos comprometidos en hacer que Mar del Plata siga moviéndose hacia adelante”, se indica. Luego se muestra cómo funciona la aplicación, y se invita al usuario a inscribirse como “socio conductor”.

La publicidad generó la reacción de los taxistas de la ciudad, que reiteraron su rechazo al desembarco de la aplicación y advirtieron que “si lo que quieren traer a Mar del Plata es la versión ilegal, nos vamos a oponer totalmente”.

Raúl Vicente, titular de la Sociedad de Conductores de Taxis de Mar del Plata, señaló que “el cartel es empezar a mostrarse ante el público, pero la aplicación todavía no se puede abrir, no funciona. Sin embargo, nos preocupa. Son políticas de propaganda, pero si llega, no habría más mercado para el transporte público porque no habría rentabilidad”.

A la polémica se sumó el diputado provincial Guillermo Castello, quien celebró el posible desembarco de Uber en la ciudad balnearia, al señalar que “si los viejos políticos deciden terminar con los privilegios y monopolios que impiden el progreso, 11.000 marplatenses podrán conseguir trabajo o aumentar sus ingresos y muchos más podrán elegir un nuevo servicio para viajar”.

El diputado “lilito”, quien el año pasado impulsó una iniciativa para legalizar en la provincia el uso de Uber y otras aplicaciones de transporte similares, salió al cruce de las críticas de los taxistas, al señalar en sus redes sociales que “quieren impedir que ingrese Uber porque no hay mercado y no hay rentabilidad. Esto es exactamente lo que Argentina debe combatir: sectores de la sociedad pretendiendo que el Estado les garantice ganancias en desmedro del consumidor”.

Cómo funciona

En su página web, Uber se describe como “una plataforma tecnológica que une a socios conductores y usuarios por medio de una aplicación móvil. El socio conductor es una persona que proporciona su auto particular para llevar usuarios de un punto al otro y, de esa manera, obtener ganancias adicionales. Por su parte, el usuario obtiene un traslado ágil, cómodo y seguro”.

Al igual que apps similares como Cabify y Lyftle, Uber “conecta” a conductores con pasajeros a través de una plataforma online que funciona como soporte de toda la operación, cobra el viaje a una tarjeta de crédito previamente cargada por el usuario y deposita el dinero en una cuenta del chofer luego de descontarle un canon por el servicio.

El desembarco de Uber en Argentina, ocurrido en abril de 2016, tuvo su epicentro en Capital Federal. Como en las más de 400 ciudades donde ya funciona, el proceso de instalación no está siendo sencillo: los taxistas porteños organizan “escraches” contra los choferes, que semana a semana se vuelven más violentos.

Para instalarse, la empresa originaria de San Francisco (Estados Unidos) adopta una modalidad similar a la que comenzó en Mar del Plata días atrás: promociona sus servicios pese a no estar autorizada legalmente, impulsa la inscripción de conductores y se promociona a través de ofertas especiales, como viajes gratuitos durante las primeras semanas.

De esta manera, la app busca saltar las normativas locales en materia de regulación del transporte y de trabajo registrado, que exigen la inscripción de los conductores y el cumplimiento de ciertos cánones de seguridad, entre otras cosas.

Pese a ello, el uso de Uber se consolidó en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, reforzado por un fallo de la Justicia que consideró que manejar un auto bajo el servicio de la app no es un delito, sino una contravención, lo que impidió las detenciones de los choferes.

Tras esa medida judicial la empresa comenzó a publicar publicidades en todos los medios masivos de comunicación, impulsando su uso, pese a no contar aún con autorización. Por su parte, la Legislatura de Mendoza sí legalizó la actividad de la empresa.

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