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Sin antídoto y sin ambulancia: la odisea para salvar la vida de un niño

El menor oriundo de Vedia había sido picado por un alacrán: su propia familia debía traer el antídoto desde San Nicolás.

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La familia estaba a la tarde en su casa de Vedia, cuando al pequeño Francisco mientras jugaba con autos en el piso, lo picó un alacrán. A pesar que el Hospital “Abraham Piñeyro”, donde fue derivado el menor, posee carácter regional y está formado para la atención de emergencias, no tenía el antídoto necesario ni una ambulancia para disponer el traslado hasta San Nicolás, el centro más cercano donde se hallaba.

Los propios padres de Francisco debieron viajar en su automóvil personal hasta esa ciudad, mientras el niño permanecía en estricta observación en Junín, en la terapia intensiva pediátrica.

Después que pudo salvarse su vida, Guillermina Velásquez se percató del riesgo gravísimo que corrió su hijo, envuelto en una maraña de cuestiones burocráticas y falta de elementos esenciales en un Hospital que debería dar soluciones a toda la región.

Todo se encaminaba como una jornada habitual, en la casa con amigos. Hasta que sucedió lo imprevisto, según cuenta la mamá. “Francisco pegó el grito, le pregunté qué le pasaba pensando que lo había mordido un perro pero me contestó que lo había picado ese bicho que tenía al lado, que era un alacrán. Mi amiga le puso hielo en el dedo, pusimos el alacrán en un frasco y salimos para el Hospital de Vedia”.

“Allí comenzó la odisea, con el pediatra esperándonos y nos trasladaron en ambulancia a Junín. El médico que nos atendió le puso suero enseguida, me dijeron que el bicho era venenoso y que no tenían antídoto, que estaba en San Nicolás como lugar más cercano”, explicó.

 

El viaje. El primer obstáculo fue el traslado: el niño no podía moverse y “no podían mandar a buscarlo porque estaban sin ambulancia”. “Nosotros habíamos ido en auto particular detrás de la ambulancia desde Vedia, así que analizaron esa posibilidad y finalmente así hicimos”, apuntó.

Guillermina contó ante los micrófonos de LT 20 Radio Junín que “hasta ese momento no tenía conciencia de los riesgos que sufría mi hijo mientras pasaban las horas, y el médico me explicó que podía empezar con vómitos, lágrimas en los ojos y hasta riesgo de muerte”.

“Empezamos a pelear con el pediatra, eran las 19.30 de la tarde, no sabíamos con quién hablaban porque no es fácil que nos entreguen el antídoto. Entre todos, lo obligamos a firmar el papel para retirarlo, así que salimos como locos a buscarlo y lo teníamos a las 23 ahí”, contó.

Una vez transcurrido todo, se dieron cuenta que “en realidad nosotros teníamos que haber seguido a Pergamino, no quedarnos en Junín”, aunque destacaron la atención recibida en el HIGA por parte de los doctores Portero y Fleitas.

 

Sin contacto. Como contrapartida, “de las autoridades del Hospital nadie se acercó a hablar con nosotros, ni la directora, y calculo que con la revolución que se armó debería haberse hecho presente, por qué tuvimos que ir nosotros a buscar el antídoto”.

Guillermina se aferra a la fe a la hora de explicar lo sucedido: “Creo que la Virgen de San Nicolás salvó a mi hijo, los doctores me dijeron que Francisco tuvo una suerte aparte, que tal vez el bicho había picado algo antes porque le inyectó poco veneno y eso le salvó la vida”.

“Fran llegó lúcido, siempre estuvo bien, revoltoso como es, lo animé a quedarse en la terapia solito”, agregó.

También abogó por futuros casos de emergencias: “En Junín no habían tenido nunca un caso, solamente uno en un adulto pero no es mortal. En Vedia los alacranes existen, son frecuentes, así que es necesario hacer una campaña y fumigar”.

“Lo importante es tomar conciencia, tiene que haber algo y el Hospital de Junín debe contar con estos antídotos”, agregó finalmente.

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