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«Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol»

Los incendios forestales no son pasajeros, no terminan cuando se los somete.

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Por Soledad Vignolo (*)

Los incendios forestales no son pasajeros, no terminan cuando se los somete. Ellos tienen impactos complejos sobre los procesos ecológicos, debido a la variabilidad de las estructuras del paisaje como a las diferentes respuestas de la vegetación. Los impactos de los incendios van a depender de la intensidad, recurrencia y duración que tengan.

Y sus efectos directos pueden ser terribles tales como pérdida de animales, pérdida de la vegetación y degradación del suelo. Los efectos indirectos, por otro lado, van desde la erosión del suelo y la contaminación del agua hasta el ensuciamiento de represas y los deslizamientos de tierra.

Los efectos en el suelo van a depender de la topografía del lugar, intensidad del proceso de erosión, tasa de regeneración de la cubierta vegetal post incendio, recurrencia, intensidad y duración del fuego.

Los principales impactos de los incendios forestales son a nivel de las propiedades (físico, químico y biológica) y de la productividad del suelo. Estos impactos se pueden traducir en: generación de erosión, pérdida de nutrientes, disminución de la materia orgánica, alteración de la vegetación.

El ciclo hidrológico de una cuenca se puede ver afectada después de un incendio forestal debido a la pérdida de vegetación, disminución de la materia orgánica y los cambios en las propiedades del suelo, las cuales causan una disminución en las tasas de infiltración, disponibilidad de agua y aumento de escurrimiento. La relación de la vegetación y los incendios forestales se centra en la modificación en su estructura, composición y servicios ecosistémicos.

A su vez el reemplazo de especies nativas por exóticas provoca los siguientes efectos: menor cantidad de precipitación interceptada, mayor movimiento de la masa de aire y mayor cambio en la temperatura y humedad del suelo. La modificación de la estructura y composición de la vegetación debido a los incendios forestales puede afectar a los servicios ecosistémicos. Por ejemplo: disminución de la tasa de descomposición de hojarasca, disminución de nichos para invertebrados y alteración del microclima entre otros.

Los incendios forestales pueden tener un impacto en los vertebrados e invertebrados tales como: muerte de individuos, perdida de hábitat, territorios, refugio y alimentación. La pérdida de fauna por los incendios forestales va a depender de la velocidad del viento, las cargas de combustible, el contenido de humedad de la vegetación, la época del año y el tamaño del fuego, entre otros. Los incendios forestales tienen impactos complejos sobre los procesos ecológicos, debido a la variabilidad del paisaje, como las diferentes respuestas de la vegetación.

En el caso del recurso forestal, la frecuencia de los incendios forestales puede ocasionar cambios en la dinámica de cultivo como el bosque, ya que muchas especies no alcancen su etapa de madurez, causando disminución en la distribución espacial o incluso la extinción de la especie (Tessler et al., 2017). Además, el aumento de la frecuencia de incendios junto con periodos de sequía puede generar impactos ambientales a largo plazo tales como disminución de la productividad de los ecosistemas y desertificación, entre otros (Schröter et al., 2005).

El suelo como componente básico del ecosistema natural se entiende como una cubierta fina compuesta por la mezcla de minerales, aire, agua y microorganismos vegetales y animales que se ha formado paulatinamente a través de la descomposición y disgregación de las rocas superficiales por fenómenos naturales tal como cambios de temperatura, movimientos de masa de aire y agua. Este suelo no nos es ajeno, es donde habitamos, el lugar en el que vivimos.

Y cuando actuamos con displicencia, por voluntad o desidia, estamos perjudicando el único hábitat posible con que contamos. Los incendios nos afectan a todos, no es cuestión única de los lugareños.

Desde la Red Argentina del Paisaje, estamos tomando diversas medidas que van desde concientizar a promover leyes que protejan paisaje y especies, pero la difusión del desastre ambiental en el que está inmerso nuestro país debe ser continua. Apelamos a que los ciudadanos comprendan la relevancia del paisaje como construcción social y el infortunio que los incendios forestales significan.

Por otro lado, la cosecha post incendios de la madera quemada, también puede aumentar la vulnerabilidad a la erosión y degradación del suelo, debido al uso maquinaria pesada y arrastre de los troncos. Después de los incendios el contenido de nutrientes aumenta en los primeros centímetros de la superficie, debido a que se depositan las cenizas, se mineralizan los nutrientes y forman estructuras estables.

A medida que pasa el tiempo el contenido de nutrientes va disminuyendo, ya que se produce la volatilización y transformación de los nutrientes, como también la eliminación de cenizas por gravedad y viento. Mantener las cenizas en la superficie del suelo es relevante para limitar la perdida nutriente y fomentar la vegetación después del fuego.

Para promover la acumulación y retención de nutrientes en los suelos después de un incendio, es importante estabilizar el sitio quemado mediante la aplicación de medidas post incendio. Estas medidas deben limitar la erosión, escorrentía superficial y eliminación de la ceniza por el viento. Es fundamental la capacitación de profesionales para tal fin, no es cuestión de apagarlos y reforestar.

Los incendios forestales pueden generar producir cambios en el ciclo hidrológico dentro de la cuenca hidrográfica, como por ejemplo una disminución en las tasas de infiltración, disponibilidad de agua y aumento de escurrimiento. La disponibilidad de agua se ve afectada por la vegetación post incendio, ya que cuando la vegetación se comienza a recuperar, se produce un aumento en el consumo de agua debido a las altas tasas de evapotranspiración.

El proceso que conlleva a la recuperación natural tras la ocurrencia de una perturbación se denomina sucesión ecológica. La sucesión ecológica es un proceso de cambio dinámico, gradual y ordenado en un ecosistema, manifestado por el progresivo reemplazo de una comunidad por otra. La dinámica sucesional de la vegetación que ocurrirá en un determinado lugar será dependiente, entre otras cosas de la severidad de la perturbación.

Por ejemplo, tras disturbios severos como en incendios de gran intensidad de Córdoba, la sucesión vegetacional probablemente comenzará con la llegada de especies colonizadoras que lentamente darán paso al establecimiento de plantas con flores. En contraste, cuando los disturbios son leves , la sucesión vegetacional puede comenzar a partir de regeneración vegetativa o rebrote de los individuos sobrevivientes.

Estos procesos de recolonización pueden tomar tiempos muy largos, en la medida que la capacidad de dispersión de la vegetación a partir de áreas no quemadas es muy limitada y los suelos han sido erosionados.

En las zonas quemadas se reducen las poblaciones de mamíferos pequeños, anfibios y reptiles, debido a la dificultad para encontrar nichos después de las quemas o incendios.

Además, la disminución de la densidad de pequeños mamíferos como los roedores puede influir negativamente en el suministro de alimentos a los carnívoros de tamaño reducido. Sin embargo, los grupos más afectados son probablemente los reptiles, en comparación con los animales terrestres que presentan movilidad reducida. Por otro lado, las especies de rápido movimiento presentan problemas a medida que tengan que competir por recursos fuera de sus hábitats originales.

La mayoría de las veces, los incendios forestales comienzan por una negligencia humana: por pirómanos, por equipos que producen chispas, colillas de cigarrillos mal apagadas, fuegos desatendidos, o por las líneas eléctricas. Los productores contrario a lo que se suele pensar, saben que sus tierras pierden fertilidad frente a las quemas, y se consideran prácticas improductivas.

Es menester promover la investigación policial y criminal, así como la exigencia de responsabilidades, debido a que constituyen una de la medidas más eficaces para la prevención de los Incendios Forestales, puesto que genera un efecto disuasorio en el incendiario y en la conducta negligente del resto de los ciudadanos.

Sin embargo, debemos ser desde todos los ámbitos capaces de comprender que nuestro planeta necesita de sus habitantes, del equilibrio ambiental y del cuidado necesario para que la vida en él siga siendo posible. Ya lo dijo Martin Luther King: «Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol».


(*)Coordinadora Nodo Junín
Red Argentina del Paisaje
Miembro de AAGeCu

Lee también: La tragedia ecológica de los incendios forestales en las provincias

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