Secuelas de la cuarentena: ¿Cómo dormimos?
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Secuelas de la cuarentena: ¿Cómo dormimos?

Algunas de las expresiones que escuchamos en consultas, indican una higiene del sueño alterada. “No puedo dormir”, “tardo mucho más que antes en dormir”, “duermo pero me despierto varias veces”, son frases comunes en este tiempo.

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Escriben: Dr. Estanislao J. Torres. / Lic. M. V. Palmentiere (*)

En tiempos en que empezamos a pensar una rutina más nutrida, advertimos un fenómeno que se ha intensificado exponencialmente en las consultas durante el aislamiento: las alteraciones del sueño marcan la necesidad de limitar sus alcances y restaurar un estado saludable.

Algunas de las expresiones que escuchamos en consultas, indican una higiene del sueño alterada. “No puedo dormir”, “tardo mucho más que antes en dormir”, “duermo pero me despierto varias veces”, “me despierto horas antes de lo habitual”, son frases comunes en este tiempo.

Padecer insomnio, ya sea la dificultad para conciliarlo o para mantenerlo, afecta directamente el ánimo, lo vuelve irritable y displacentero, invade el curso del día; pero tiene además consecuencias indirectas sobre muchas otras áreas: altera de manera crítica el sistema inmunológico, promueve la aparición de enfermedades en personas sanas y tiende a cronificar en otras los cuadros preexistentes, incluyendo ansiedad y estrés severo; afecta el metabolismo, ralentiza la función endócrina, en fin: el insomnio es un verdadero enemigo del equilibrio.

Hace relativamente poco tiempo comenzó a estimarse la enorme relevancia que el sueño tiene para la reparación que el cuerpo hace de sí mismo a diario mientras enfrenta un sinnúmero de desafíos: las tareas cotidianas, coordinación motriz, atención, concentración, digestión.

¿Por qué lo sufrimos ahora más que antes?

Muchos consultantes demuestran sorpresa: hubieron tiempos más desafiantes en sus vidas en los que el sueño no se vio tan afectado. Sin embargo, aún aquellos que hoy conservan satisfechas sus necesidades básicas notan que requieren mucho más que eso para tener un ritmo de descanso saludable: Un sueño reparador requiere orden.

Llevamos más de dos meses de desregulación de la vida cotidiana, restricción laboral, cambio de hábitos familiares, convivencia intensa y retracción de las opciones de dispersión. A nivel social, biológico y psicológico, se altera la cantidad y calidad de horas de sueño que necesitamos: estamos más cansados, sentimos agobio más rápidamente, nos acostamos sin tener claro el horario del próximo día, nos hemos vuelto maestros sustitutos, sentimos el peso de mantenernos tolerantes.

Si detectás signos de un sueño alterado o insuficiente, fatiga, somnolencia o dificultad para mantener la atención, te sugerimos aplicar estas pautas:

– Intentá que el horario de dormir no varíe más de una hora entre un día y el siguiente.
– Evitá dulces, alcohol y ejercicio intenso después de las 18.
– Disponé un horario de ocio específico durante el día.
– No permanezcas en la cama sin poder conciliar el sueño: cambiá el espacio y realizá alguna tarea relajante antes de regresar: ejercicios respiratorios, relajación, visualización.
– Ante la permanencia de los síntomas, acudí a un especialista para un diagnóstico seguro y una solución precisa y eficaz.

(*) 303 ESPACIO TERAPÉUTICO

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