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Se fueron por quince días y siguen recorriendo el mundo en camioneta

Con los ahorros que les dejó la venta de sus pertenencias, compraron un vehículo y lo equiparon con todo lo necesario para habitarlo de manera cómoda.

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La familia integrada por Jorgelina, Diego y el pequeño Tomás decidió dejar por unos quince días nuestro país y recorrer el mundo. Para poder lograrlo, acondicionaron su camioneta y, sin saber o sí, arrancaron su viaje sin tiempo ni distancia. Habían planeado que sería por un corto período, pero terminó siendo por meses. Estuvieron en México y también, por el mes de abril, en Alaska; un poco era su intención, tal vez, ni siquiera revelada a sus más íntimos.

Con los ahorros que les dejó la venta de sus pertenencias, compraron una camioneta y la equiparon con todo lo necesario para habitar en ella. Iniciaron su nuevo camino desde el Monumento Nacional a la Bandera en la ciudad del Rosario (de donde son ellos) hacia lo incierto. El dinero con el que contaban pronto se terminó y decidieron comenzar a vender artesanías confeccionadas por ellos mismos y a elaborar comida originaria de su país para poder solventar el viaje.

Durante este especie de odisea programada y hasta deseada, debieron adaptar al espacio reducido de su vehículo; es decir, aplicar varias estrategias para poder ir viviendo mejor y lograr el disfrute. Esta pareja argentina son creadores del canal en Youtube «Creciendo en el camino», pero si bien estaban cómodos económicamente, desde lo emocional y espiritual, no se sentían completos como personas.

Nació Tomás, y poco después, tomaron una de las decisiones más radicales de su vida además de darle, un giro completo a todos los conceptos preestablecidos. El rosarino, en comunicación con distintos medios nacionales, expresó que «la estabilidad suele pensarse como aquello inmóvil, como la certeza de lo fijo: una casa, un trabajo, pertenencias que se acumulen. Aquellas horas interminables que se destinan a generar dinero y dar la ilusión de una felicidad que, tal vez, no es tan alegre como pareciese».

Diego y Jorgelina son profesionales. Han trabajado muchísimas horas diarias como cualquiera de nosotros. Salían a las  6 de la casa y volvían tipo 11 de la noche; exactamente lo mismo lo hacían  de lunes a sábado. «Nació nuestro hijo y, tristemente, no lo veíamos en todo el día y ahí uno es cuando se va dando cuenta que la vida va pasando y no teníamos tiempo de compartirlo con él”, confesó el padre del pequeño Tomás.

«No éramos vagos, ni es que no nos gustara el trabajo, todo lo contrario. trabajábamos incansablemente como lo hacen la mayoría de nuestros hermanos argentinos», agregó.

Esta determinación, también tiene un sentimiento extra no menos importante: cuando Diego y Jorgelina se dieron cuenta de la situación en la que se encontraban, aunado a una familia que siempre había tenido deseos de viajar y un día falleció sin poder lograr visitar los lugares que deseaba, la pareja decidió deshacerse de sus pertenencias y comenzar desde cero una travesía en carretera desde Argentina hasta Alaska; así se dieron el placer de ir recorriendo en su camioneta, distintos países de Centroamérica.

La pareja enfatizó en la importancia de repensar siempre sobre los sueños propios y buscar la forma de ser feliz, aún cuando no sea la forma más convencional. «Con esta experiencia pudimos comprobar que seguir tu sueño es algo realmente interesante. Es lo que le da sentido a nuestra vida y lo que nos permite encontrar esa felicidad que siempre todos buscamos”, compartió emocionada, en este caso, la madre de Tomi.

 

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