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La Deportiva

Se fue Chara…, maestro de fútbol en nuestra ciudad

El director técnico del fútbol de Junín de divisiones inferiores, Salvador Charavino, falleció ayer a 82 años. Se inicio en BAP, también estuvo en River y Deportivo Baigorrita, pero la mayoría de sus años los pasó en su querido Defensa Argentina.

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El ex entrenador y uno de los maestros que tuvo el fútbol juninense de divisiones inferiores, Salvador Armando Charavino falleció ayer a la edad de 82 años.

Chara, como todos lo conocían, jugó al fútbol en Independiente, era arquero y llegó de la mano de David Bosso y en ese equipo estaban Luis Artime, Fossas y Palma entre otros. El primer elenco que dirigió fue Sacachispas, integrado por chicos que jugaban en el Parque Borchex. Se inició oficialmente siendo técnico de las inferiores de BAP, donde llegó a través de Emilio Ramos, después estuvo en su querido Defensa Argentina, luego estuvo en River y en Baigorrita él siempre decía “Primero está Defensa el club del cual soy hincha y luego está Baigorrita…”.

Él siempre destacaba a la Chueca Villarreal como uno de sus jugadores preferidos de Defensa y entre sus anécdotas el señalaba que siempre le decía “Dios te bendijo con la posibilidad de defenderte con las piernas, así que úsalas, deja de ir a cazar pajaritos o liebres…”.

Chara, nació en Nahón, luego vivió en un campo en Saforcada, después en una quinta en el barrio Las Morochas, en calle Arquímedes y Francia y finalmente al barrio 9 de Julio en calle Coronel Suárez entre Saavedra y Narbondo.

Además del fútbol trabajó en la Unamuno Ruiz, una casa de ramos generales, luego en Buisan y finalmente se dedicó a la albañilería.

Sobre su apellido siempre destacaba que no era Chiaravino “en el documento soy Charavino”.

 

Baby fútbol. Charavino fue técnico de innumerable cantidad de equipos que participaban en los torneos de fútbol reducido que se jugaban en las canchitas de Ambos Mundos, del club Junín, del Ateneo, de 9 de Julio y Alumni entre otros.

También dirigí equipos de grandes de Baby como “Dale Toko”, “Vuelve Ucha”, donde jugaban Carlitos Perelli, Jarra Gigena, Ignacio Herrera, Guillotti y Prandi entre otros.

 

El Cele, una pasión. Charavino nunca ocultó su amor por Defensa Argentina. “Para ir a ver a Defensa me colaba en la vieja cancha, que luego cortó la Circunvalación. Antes de los partidos del Celeste nos juntábamos con toda la barra del Canal en el almacén de “El Bochita”, que estaba en la esquina de Orellano y Álvarez Rodríguez. Ese era el lugar de encuentro, ahí nos juntábamos para ir al cine, para salir, para ir a la cancha o solamente estar en la esquina hablando hasta altas horas de la noche. Era una época hermosa…”.

 

La Murga. En los Carnavales Charavino formó la Murga “La Jazz Band del Canal, para usted”, que tenía más de 100 integrantes y era una de las atracciones de los corsos de Junín.

 

La bicicleta. Salvador Charavino siempre se destacó por su bicicleta, en la cual se movilizaba recorriendo campitos y canchas. La bici la tenía toda adornada y llena de chiches, que era la atención de todos. En distintas charlas Chara destacaba que “a las bici que tuve siempre las “Tuneaba”, como dicen los chicos ahora….tenían chiches de toda clases. Crisafulli tenía el hijo que corría afuera y traía cosas y yo iba y se los compraba y se los ponía, tenía de todo… Le ponía de todo, tenían cuatro luces, dos abajo y dos arriba y alumbraban como un auto, también tenía radio y stereo.

Cuando había Turismo Carretera en la época en que se corría en ruta, la gente se amontonaba para mirarla, incluso se sacaban fotos al lado de la bici”.

 

La política. Un tema en el cual Chara le gustaba hablar era la política. En sus inicios apoyó al radicalismo por Moisés Lebensohn, luego se volcó al comunismo a través de Antonio Lemaggio, quien fue el que lo afilió. En una de las notas a La Verdad sobre la persecución que había sufrido había, destacado que “Con el comunismo tuve muchos problemas en la época de la dictadura y nunca me pudieron agarrar con nada…pero igual me echaban de los trabajos por mi idea política. En la época de los militares le tengo que dar las gracias a Alfredo Mémoli, que fue siempre el que me defendió. No me acuerdo la cantidad de veces que me fueron a buscar los militares….

Yo vivía en calle Coronel Suárez a una cuadra de la SIDE, que estaba enfrente de la heladería Cognini, donde ahora está Gas Junín. Iban a mi casa a arreglar pelotas y yo les ponía el pie en la puerta para que no la abrieran del todo, porque tenía pintada una pared completa con la cara del Che Guevara y no querían que la vieran. Muchos de mis amigos hoy ya no están Cachito Urra, Sánchez, todavía me pregunto ¿Porqué los mataron…?, ¿Porqué los hicieron desaparecer…?, eran unos pibes bárbaros…

Nosotros, los comunistas, éramos muy pocos, pero además que daño podíamos hacer con el pensamiento de decir que “no quiero esto, quiero esto otro para mi país…”. Si alguno tomó las armas en esa época, no fuimos nosotros los comunistas….

Es lamentable porque se perdió lo mejor de nuestra juventud, se perdió por culpa de la dictadura…”.

 

Ayuda. Charavino siempre ayudó a los más pequeños comprándoles zapatillas. “Yo anduve descalzo de chico y aquel que lo vivió en carne propia, sabe lo que es; cuando veo un chico así, no puedo aguantar se me parte el alma….

Sabes la cantidad de pares de agarraderas que le he comprado en mi vida a Caivano, siempre fue para regalarle a los chicos que no tenían para jugar…

El otro día en LT 20 escuché a un hombre del Campo La Cruz que decía “somos los abandonados de Junín” y ahora junté mucha ropa y tengo algunos libros, así que los voy a ir a repartir ahí, para darles una mano en lo que yo puedo. Antes en los clubes que estuve como técnico siempre festejé el Día del Niño”.

Seguramente que Chara junto a otros maestros que tuvo el fútbol de Junín ya estarán allá arriba buscando jugadores casa por casa para armar sus equipos…

Los restos mortales de Salvador Armando Charavino serán trasladados hoy a las 9 desde la Empresa San Felipe al crematorio Peumayen.

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