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Sagrado Corazón de Jesús

Publicado

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Escribe Padre Víctor Roncati
Cura Párroco de San Ignacio de Loyola

Macro Recargas

Queremos acercarnos al Corazón de Jesús para conocerlo más plenamente, porque podemos hablar de lo que Jesús hizo, su vida, su historia, quien era, que dijo, pero sólo lo conoceremos realmente cuando conozcamos sus sentimientos más íntimos, o sea, su Corazón.
El corazón es un músculo que actúa como una bomba, impulsando la sangre a través de las arterias y venas, a un ritmo de unas 70 veces por minuto.
Sólo eso … sin embargo, debe ser algo más, pues todos nuestros sentimientos repercuten en él. Si nos enojamos, se acelera; si tenemos miedo, parece detenerse, todas nuestras emociones lo afectan. La relación del corazón con nuestras alegrías y tristezas, deseos y temores, ha llamado la atención del hombre, al punto que para describir a una persona solemos decir no tiene corazón o tiene un gran corazón.
Por eso, miramos el Corazón de Cristo viendo encerrados en Él todo sus sentimientos.
El Corazón de Jesús es el Corazón de Dios, y también es el Corazón de un hombre.
Como Corazón humano tomó carne de María, se formó y creció en su vientre virginal, alimentándose de su sangre.
Es un Corazón que trae encerrados los sentimientos de Dios, todo el poder de su amor infinito, la mirada y sabiduría de todos los tiempos.
Pero también es un Corazón que así como crece físicamente, crece y madura en los sentimientos, los ideales, la fe; se alimenta de la herencia cultural y espiritual de su pueblo a través de María y José.
Jesús fue niño, adolescente, joven, tuvo amigos y los amó y amó a su familia, con un amor humano y con un amor divino. Vio como su padre y su madre trabajaban y amó el trabajo, y lo santificó trabajando con sus manos.
Se educó en las sinagogas y en el seno de su familia. Aprendió costumbres, hábitos, el ejercicio diario de la voluntad, el perdón, la caridad, una vida diaria de oración donde cimentar y acrecentar la fe.
El Corazón de Jesús es el Corazón de Dios hecho hombre, que como Corazón de hombre debió aprender a llenarse de Dios.
Al hablar de su niñez, dice la Palabra de Dios: “El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él” Lc. 2,40. Sabiduría significa: encontrarle el sabor, el sentido a la vida. La sabiduría de Jesús surge de un Corazón que ama a las personas, las cosas, lo que hace.

Jesús es:
*El hombre que tuvo mayor intimidad y conocimiento del Padre.
*El hombre que vivió con total obediencia a la voluntad del Padre.
*El hombre que dejó crecer en su Corazón el Amor del Padre, hasta dejar que el Amor obre en Él y por Él.

Ese Amor va madurando en su vida hasta el momento de la Cruz. Y allí, después de ser golpeado, injuriado, abandonado, sufriendo dolores atroces y viendo sufrir a su Madre, ese Corazón colmado de amor sólo puede responder amando. Amor que se expresa en el perdón, en el don del Agua y la Sangre que brotan del Corazón traspasado; en el don de su propia Madre.
El Corazón de Jesús es el Corazón de carne del Dios hecho hombre por amor a los hombres.
Es un Corazón vivo, que comenzó a latir en el seno de María Virgen y sigue latiendo hoy, trayendo al mundo todo el amor del Padre.
Un día, el Señor me regaló una visión: “De la mano del Padre salía un río de luz, que pasando por el Corazón abierto de Jesús, se transformaba en millones de ríos de luz que llegaban a todo el mundo”.
Y me hizo reflexionar lo siguiente: Ese río de luz es el Espíritu de Amor del Padre y el Hijo, que llega a los hombres y debe ser recibido en los corazones.
¡El eterno, poderoso, misericordioso, fidelísimo amor de Dios!
¿Cuánto puede hacer en mí? ¿En vos? ¿En él?
¡ TODO !

¡Debo recibirlo, debo tenerlo…Él viene… mi corazón tiene que estar abierto, no puedo perderlo!
Pero hay más, Corazón que reciba al Espíritu, debe ser compuerta abierta para que el Amor llegue a todos sus hermanos.
Corazón que no recibe al Espíritu, o que lo recibe pero no se abre a los demás, hace que el río de luz que a él llegó, termine en él, no se expanda a su alrededor.
Somos responsables de ser canales abiertos para que el amor de Dios llegue a todos, para que su luz brille sobre todo y disipe las tinieblas.
El Corazón abierto de Jesús es la puerta por la que el cielo llega a la tierra…y también la puerta por la que la tierra puede llegar al cielo.
Jesús nos llama a vivir el amor como Él, llegando a ser capaces de dar la vida. Y aunque nos parezca imposible, Él nos dice que nuestros corazones humanos tienen el auxilio de su Espíritu para poder crecer y ser semejantes al Suyo.

Que Dios los bendiga.

Haciendo Obras 2

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