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Richmond´s, una tradición que se mantiene intacta

Escribe Agustina Canaparo – Un lugar imperdible para quienes disfrutan de la buena comida y la elección entre una variedad calificada de sandwiches

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Antes de 1971 si recorrías Junín no encontrabas ninguna sandwichería en toda la ciudad. Las hamburguesas todavía no habían llegado y tampoco los lomitos completos en pan fugazza. Algunos habían tenido la suerte de probarlos en las confiterías de Buenos Aires y jamás pudieron olvidarse del sabor de los clásicos sándwiches porteños. Este fue el caso de Juan Daniel Lerda, o mejor conocido por los juninenses como Chito, quien en uno de los tantos viajes en los que acompañaba a su padre, se enamoró del sándwich de lomito completo y decidió abrir su propia sandwichería en el centro de Junín. Así, nace Richmond's, hoy convertida en un emblema del barrio con más de 45 años de historia. Richmond's es lugar de tertulia y encuentro, y por sobre todas las cosas de recuerdos de la infancia que pasan generaciones.? 

Universidad Siglo 21

 

La sandwichería de Chito abrió sus puertas en la calle General Paz 137 un 18 de octubre de 1971 y desde aquella época la tradición se mantiene intacta. Chito era nuevo en el rubro gastronómico porque si bien durante muchos años ayudó a su padre en un restaurante y luego en una rotisería, este era su primer emprendimiento. Pensó la idea del negocio durante meses y aunque muchos le dijeron que no iba a funcionar se animó a dar el primer paso. La que lo ayudó en todo momento fue su esposa, Ángela Medinas, la que todo el barrio llama? “Coca”. En Junín no existía el pan figazza, por eso, él quería innovar con sus sándwiches.Consiguió una receta de un panadero, amigo de su padre, en Buenos Aires, y la intentó replicar. “Probamos la receta varias veces con un panadero de Junín hasta dar con el tipo de pan que estaba buscando. Tenía que ser perfecto, elevarse medianamente, quedar crocante por fuera y suave por dentro. Y los preparaban en un horno especial. Con el tiempo, me di cuenta que el secreto está en utilizar el pan preparado el día anterior, porque si está muy fresco la miga se apelmaza y el tostado no queda bien”, expresa Lerda.? 

 

La llegada del sándwich Carloncho, una fugazza simple con jamón, queso y ketchup tostada se transformó en un éxito en el barrio. A los más pequeños les encantaba comerlo después de ver una película en el cine San Carlos. “La primera publicidad que apareció en los diarios de la ciudad decía: cuidado con cruzar la calle en busca de Carlonchos”, recuerda Lerda. Es que al poco tiempo, los tostados de la Richmond's eran conocidos en todo Junín. Otra gran estrella y compañero perfecto de la cerveza tirada es el Chivito, con lomito, panceta ahumada, lechuga y mayonesa y eso si, podés agregarle huevo y queso para que quede bien completo. Al poco tiempo, llegó él Concorde (nombre que recuerda a la trompa del avión) con jamón, 

queso, salchicha de Viena y mostaza. Y también empezaron a tener protagonismo los clientes, quienes con su creatividad aportaron su granito de arena a la carta. Este es el caso de Antonio, un sándwich con jamón, queso, tomate, morrón, mostaza y ketchup o el Cordobés creado por un viajante que todas las veces que pasaba por el local se pedía uno con lomo, queso, panceta y cebolla. Para los fanáticos de la cebolla, el ideal es el “Llorón” con jamón, queso y por supuesto mucha cebolla.? 

 

Un clásico de Richmond's es que no tienen papas fritas como acompañamiento. Y aunque muchos crean que es el maridaje perfecto para el sándwich, Chito está convencido de que está en el tostado la clave del éxito. “Durante años los clientes me pedían las papas fritas y aún hoy varios insisten en que las ponga, pero me niego. Es que no hay? nada peor que el olor a frito en un negocio y el sándwich es rico solo”, admite Lerda, entre risas. De hecho, uno de sus hijos varías veces bromeó con poner un carrito al lado del negocio con venta de papas fritas. 

Coca, está a cargo de toda la producción de la comida casera y respeta las recetas de su suegra y su madre a raja tabla. Es que además de los afamados sándwiches? también se puede disfrutar de comida casera de calidad. Desde matambre, tartas con masa casera, piononos, hamburguesas y el clásico vitel toné. “Desde que abrimos soy la encargada de la cocina y preparo todos los productos caseros. La tradición es que me encargo de limpiar los lomos para los sándwiches, uno por uno, para que no tengan grasa y sean súper tiernos. Por las mañanas preparamos todos los rellenos frescos, las hamburguesas y las tapas para los clásicos “Panquecones” una especie de canelón grande que se sirve frío y rellenos con jamón, palmito, tomate y lechuga”, cuenta Coca.? 

Los postres merecen una mención aparte. Richmond's también supo ser durante sus primeros años, la heladería artesanal del barrio. El? clásico era pedirse el de chocolate o el de dulce de leche y todavía aún hay algunos risueños que desean que la tradición vuelva. Ahora la gran estrella es la mousse de chocolate, pero no se quedan atrás el flan casero y el budín de pan.? 

 

Chito y Coca son un clásico del barrio. Por Richmond's pasaron generaciones de abuelos, padres, hijos y nietos. Quien visite Junín? no pude dejar de probar un Carloncho, pero eso si, recuerden no pedirlo con fritas, porque no las van a encontrar. Chito fue pionero, por eso, muchos lo llaman el rey del sándwich juninense.? 

 

 

Haciendo Obras 1

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