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¿Qué país gobernará Alberto? La herencia de la herencia

Más allá de la inflación, los vaivenes del dólar serán un dolor de cabeza. De los 20 pesos que valía la moneda norteamericana en abril del año pasado, el viernes cerró en torno a los 65 y se espera unos días de turbulencia durante la transición que se pone en marcha, sobre todo después del cepo endurecido.

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Cuando Mauricio Macri le coloque la banda presidencial a Alberto Fernández el 10 de diciembre, no sólo hará el formal traspaso de poder, sino que además le transferirá al nuevo presidente una serie de problemas que el actual mandatario no resolvió o profundizó en estos cuatro años.

La inflación será una de las «herencias heredada» que Fernández deberá comenzar a resolver. Se espera que en 2019 la cifra se ubique en torno al 57%, similar a la cifra de Brasil pero en una década o a la de Chile sumando los últimos veinte años. La suba de precios acumulada durante el Gobierno de Macri cerrará en torno al 300%, algo que termina por dinamitar cualquier proyecto de país.

Más allá de la inflación, los vaivenes del dólar serán un dolor de cabeza. De los 20 pesos que valía la moneda norteamericana en abril del año pasado, el viernes cerró en torno a los 65 y se espera unos días de turbulencia durante la transición que se pone en marcha, sobre todo después del cepo endurecido. De la mano de la depreciación del peso, la deuda jugará un rol clave en los cuatro años de Fernández. En 2020, su gestión deberá afrontar pagos de deuda por US$ 37.000 millones: sin contar los bonos en poder de entes públicos, los vencimientos representan el año que viene el 9% del PBI.

Al finalizar su mandato, Cristina Fernández de Kirchner dejó una deuda de US$ 240.000 millones, equivalente al 53% del Producto Bruto Interno (PBI). Hoy la deuda llega a US$ 337.000 millones, 81% del PBI, que en los cuatros años de Macri acumulará una caída cercana al 4% entre 2016 y 2019.

Más allá de la manipulación de las cifras de la pobreza que hizo el Gobierno de Cristina, la pobreza, un problema estructural en nuestro país, será otra difícil batalla. Si bien el último índice oficial habla de 35,4% de pobres y 7,7% de indigentes, la cifra será más alta en la próxima medición. Lo cierto es que la gestión de Cambiemos dejará más de 16 millones de pobres, unos 4,5 millones más que hacia 2015.

El desempleo, más allá del cierre de pymes y comercios de manera constante en el último año, será un problema que Fernández deberá tener en agenda desde el primer día. La desocupación pasó de 9,4% a fines de 2015 a 11% en 2019.

Sin embargo, y más allá de las chicanas de campaña, otros indicadores han mejorado. El Gobierno de CFK dejó un déficit primario, según el Ministerio de Hacienda, del 6% del PBI y un déficit financiero cercano al 8% del PBI. La gestión Macri redujo sustancialmente el déficit: el primario se ubicaría en 1% del PBI y el financiero en 4%, al finalizar su mandato. Y la balanza comercial también mejoró durante la gestión actual.

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