Seguinos en
Binaria Seguros

Locales

Productores rurales contra la eliminación de una exención para las viviendas rurales

“Las cargas impositivas siempre terminan recayendo sobre el sector y crean un panorama muy desalentador”, dijo Maraggi.

Publicado

el

Los cambios en Bienes Personales le suman más presión fiscal al campo. El proyecto presentado en la Cámara de Diputados incorpora la eliminación de una exención que regía para las viviendas rurales.
Esto encendió las alarmas en las asociaciones rurales y comenzaron las protestas y se prevé que, tras las críticas del campo, esto pueda morigerarse.
Ignacio Maraggi, de la Asociación de Productores Agropecuarios Juninenses, dialogó con el Grupo La Verdad sobre estas pretensiones del gobierno y apuntó que “esto parecía un tema finiquitado, creíamos que ya estaba firme y era cosa juzgada. Ahora, el gobierno, contrariando su propia política de terminar con los impuestos distorsivos, y entre gallos y medianoche, trató este tema de bienes personales. Esto va a aumentar la carga impositiva pero esperemos que, de acuerdo a la fuerza que hizo una entidad como Barbechando, se pueda morigerar a 0.25%”.
“Las cargas impositivas siempre terminan recayendo sobre el sector y crean un panorama muy desalentador. Vemos que el gobierno no tiene una especie de hilo conductor, que hay muchas marchas y contramarchas. Al no haber un programa económico claro, es que hacen esto y se traducen en mayores impuestos. Desde APAJ estamos muy decepcionados”, finalizó.

Vuelta la burra al trigo
El origen de esta expresión es bastante incierto, incluso parece ser que al principio los protagonistas eran una mula y el maíz. La mula se caracteriza por su terquedad, pero al referirse muchas veces esta expresión a la repetición constante de errores y argumentos equivocados, es probable que con el tiempo se variase al animal, debido a que se suele asociar al burro con la mala predisposición para aprender. Por tanto, a la persona que con sus opiniones “vuelve la burra al trigo” la comparamos con el animal que regresa una y otra vez al campo de trigo y lo destroza, por muchos desvelos y esfuerzos que ponga el dueño del trigo en que éste no incurra en la misma acción; pues en su terquedad no aprende ni aprenderá.
Así está hoy el actual gobierno volviendo al trigo, al maíz, a la soja y ahora hasta con la tierra misma al intentar poner un impuesto del cual estaba exento como era Bienes Personales. Aunque en la Comisión de Presupuesto del Congreso de la Nación, y gracias al incansable esfuerzo de una ONG de productores que trabaja en temas legislativos llamada Barbechando, pudo lograr que el oficialismo redujera la alícuota de dicho impuesto en el proyecto de ley de presupuesto 2019. Falta ver qué pasa con el “artículo 83”, que da al ejecutivo un cheque en blanco hasta el 33% para elevar las retenciones. Así, el martes próximo se juega otro round en dicha Comisión.
Ahora queda muy claro por qué los actuales funcionarios mantienen sus bienes en el exterior, así están exentos de la voracidad de ellos mismos. Mientras son de lapicera rápida para inventar o subir alícuotas de impuestos a los que no tenemos opción de sacar el patrimonio al exterior. Estamos a merced de la voracidad de una clase política que no ataca el problema de fondo que es el gasto público. Que al no reducirlo, obliga al Ejecutivo de turno a aumentar impuestos o tomar deuda (interna o externa) para financiarlo. Y cuando no puede hacer ninguna de las dos anteriores, devalúa para licuar el gasto, pero lo hace obligado por el mercado de la peor forma.
En este escenario es muy difícil planificar cuando las reglas de juego cambian todo el tiempo. Cuando lo transitorio se hace permanente. Cuando la tasa de interés hace inviable cualquier análisis de inversión productiva. “Otra vez la burra al trigo”, todo bien, hasta que un día el dueño del trigo harto la mande al tacho.

APAJ

MÁS NOTICIAS

Más Leidas