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Practicar yoga al aire libre y sin horarios

Desarrollar esta disciplina con frecuencia, nos aporta numerosos beneficios para nuestro cuerpo y mente. Una forma más que provechosa es poder hacerla al aire libre y en cualquier momento.

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El yoga es una disciplina que nos permite conectarnos con nosotros mismos y vivir el presente con plena consciencia. Practicarlo con frecuencia, nos aporta paz interior y numerosos beneficios para nuestro cuerpo y mente. Una forma que puede llegar a ser aún más beneficiosa de lo que se piensa es practicarlo al aire libre, sin horarios y en cualquier momento.

Generalmente, se desarrolla en un lugar cerrado, pero cada vez más personas se animan a realizarlo en el medio de la naturaleza, especialmente con la llegada del Covid-19. La experiencia es totalmente diferente a la práctica en un salón, porque son muchos los factores añadidos que hacen que se modifique el concepto que tenemos de una sesión de yoga.

Es super valioso poder empezar a implementarlo sin respetar una rutina semanal e incluirlo en nuestros tiempos libres. Aunque parezca demasiado evidente, salir de casa, disfrutar de la luz natural y del aire fresco aporta numerosos rendimientos. Mientras uno va, en lo posible caminando, trotanto o en bicicleta hasta el parque, el cuerpo ya se llena de vitalidad, disminuyen los niveles de estrés y el cerebro aumenta su capacidad de concentración.

La principal ventaja es que, al estar en contacto con lo natural, el aire que respiramos es mucho más puro. Hará que obtengamos algo más de oxígeno e influye en el aprovechamiento energético que nuestro cuerpo logrará, de manera que el desempeño mejore.

Asimismo, nos enfrentamos a terrenos más irregulares, en los que el trabajo de equilibrio aumenta. Una práctica de unos 15/30 minutos de yoga será una excelente oportunidad para obtener una dosis importante de vitamina D.

Fundamental poder escuchar el sonido que la naturaleza regala: el canto de los pájaros, el sonido del viento y de las hojas al moverse, las olas del mar, el ruido del río hasta el murmullo de la gente al pasar son bienvenidos a esta selección de “música ambiental”.

Cuando termines de hacer yoga, no tendrás que irte apurado porque en ese espacio empieza otra sesión. Acá los tiempos, los manejas vos porque podés decidir cuánto permanecer, tomar mates, leer un libro, meditar, caminar descalzo sobre el pasto, tirarte sobre una manta a contemplar o hasta mirar, la nada misma.

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