¿Por qué aumentan tanto los alimentos en Junín? - La Verdad Online de Junín, Buenos Aires, Argentina
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¿Por qué aumentan tanto los alimentos en Junín?

Lo sabemos, es una pregunta sin respuesta y forma parte de las llamadas preguntas imposibles, pues no tiene contestación. Aunque sí, a cuenta de equivocarme de cabo a rabo, intento a continuación ensayar alguna respuesta.

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ESCRIBE: JOSÉ LUIS AMADO
-PERIODISTA AGROPECUARIO-

Ya sabemos que en los últimos días se registraron fuertes aumentos de precios, fundamentalmente de frutas, verduras y hortalizas. Pero, ¿quiénes son los responsables?, ¿por qué ocurre esto?, ¿los productores y comerciantes se están haciendo ricos?

Lo escribí en esta misma columna la semana pasada. En estos tiempos aparecen miles de ejemplos de solidaridad, pero también queda al descubierto la cara más miserable de algunos integrantes de esta sociedad. Muchos se aprovechan de la pandemia, pero esto no es otra cosa que aprovecharse de personas que obligatoriamente no les queda otra que comprarles a ellos a sabiendas que te están “robando”.

Ya sé, un verdulero me podría decir ¡Yo no tengo la culpa, a mí me bajan mercadería con precios cada vez más caros y no me queda otra que vender el kilo de tomates a 120 pesos! Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿Por qué aumentan tanto los alimentos en Junín? Más aun teniendo en cuenta que el precio de referencia del tomate en el Mercado Central es de $50 el perita y $55 el redondo. Por las dudas aclaro que este es el precio del día viernes a minoristas, porque a mayoristas el redondo más caro está a $35 y el perita a $40, ambos mendocinos.

Está claro que en un contexto de dificultades en la transitabilidad, con restricciones a la circulación de camiones, con caminos o rutas cortadas en varias localidades del país invocando aislamiento; cada problema es un aumento en los costos que terminará ajustando el precio de venta. Encima los alimentos, por ser de primera necesidad, son los más sensibles a los cambios de precio en función de la oferta y la demanda.

Si un productor no puede levantar la cosecha de tomate como lo hacía hasta ahora y luego tiene inconvenientes para conseguir cajones de madera, empacar y enviar la mercadería al mercado, tiene un problema. Y si también hay inconvenientes para que ese cajón de tomates llegue a la verdulería lo que ocurrirá es muy simple: el precio de los tomates irá en aumento.

También hay un dato que muchos conocen y del que pocos hablan. Hay una enorme cantidad de mercadería de todo tipo que se vende bajo la modalidad “venta en negro”. Y que ahora a acusa de los enormes controles ruteros hacen que esa mercadería haya tenido que “desaparecer”.

Una prueba de todo esto fueron los decomisos a causa de los controles que se hacen en los retenes de acceso a las ciudades: no había facturas de compra, solo algunos remitos y eso no era suficiente para circular con alimentos. Conclusión: Desapareció la economía en negro, los precios aumentaron y encima al tener restricción de circulación ciudadana, apareció el abuso comercial en los negocios de cercanía. Todos hemos caído en una trampa maldita.

En conclusión, desapareció la compra/venta de mercadería ilegal y está quedando la evasión al descubierto. Recordemos que el 40% de la economía argentina es en negro. Algunos que saben dicen que la cadena de la carne, mas puntualmente la del cerdo, es la que más evade. También la de frutas y verduras, lo cual hace que impacte en los precios. Tampoco nos olvidemos de incluir las “avivadas” de empresarios que ven una “oportunidad” en la desgracia.

Este mismo ejemplo lo podemos replicar con cualquier producto alimenticio de primera necesidad. Aunque lo más peligroso de esto, aparte de los aumentos de precio de las frutas, las verduras y demás comestibles, es la falta de trabajo, las cadenas de pago rotas y los cheques rechazados, en un contexto de millones de familias carenciadas que no pueden acceder a esos comestibles esenciales.

La necesidad de encontrar una solución es urgente y quedará para otro momento el análisis sobre el rol del gobierno en el traslado de alimentos a lo largo y ancho del país y la fuerte presión tributaria sobre las distintas cadenas de producción. Por lo pronto hoy es necesario que todos asumamos el rol que nos cabe como partícipes necesarios ante esta nueva realidad. Los comerciantes no deberían abusar y los consumidores deben denunciar los abusos en la remarcación de precios.

Aunque no lo creas, el coronavirus dejó al descubierto otros virus, se llaman: evasión impositiva y abuso comercial. El gran Antonio Machado una vez escribió: «En preguntar lo que sabes, el tiempo no has de perder. . . Y a preguntas sin respuesta ¿quién te podrá responder?”.

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