Cuando hablamos de turismo en la provincia de Santa Cruz, enseguida pensamos en El Calafate y El Chaltén, pero desconocemos mucho de los que tiene para ofrecernos. En una recorrida por ruta desde el Aeropuerto de Comodoro Rivadavia (Chubut) a Los Antiguos -unos 450 kilómetros- nos cruzamos con paisajes de montaña, campos con decenas de cigüeñas para extraer el petróleo, algunas 4×4 por el camino y pintorescas postales de choiques con sus crías y guanacos.
Después de varias horas de viaje llegamos a la pequeña y atractiva localidad en el extremo noroeste de Santa Cruz, a tan solo 7 kilómetros de Chile y a orillas del Lago Buenos Aires (lago que es compartido con ese país, donde lleva el nombre de General Carrera) y es el segundo más grande de Sudamérica.
Los Antiguos es la Capital Nacional de la Cereza, y cada año durante el mes de enero (13,14 y 15) se celebra la fiesta que es visitada por cientos de turistas que quieren probar las cerezas más ricas del mundo, que se exportan casi en su totalidad. Por supuesto el recorrido comenzó en una de las chacras de allí, “La Querencia”, un lugar pintoresco lleno de frutales y rosas donde se puede degustar panes y dulces caseros donde obviamente no faltaban las cerezas y la calidez de la recepción.
Muchas opciones
A unos 70 metros por encima del pueblo se puede observar el mirador Uendeunk (palabra que proviene del Tehuelche) y por esa razón un enorme monumento a un indio impacta al llegar al lugar, donde recientemente se inauguró una moderna hostería -con vistas panorámicas- que lleva su mismo nombre. Si bien sus habitantes esperan los datos del último censo se calcula unas 4000 personas viven en Los Antiguos. Otro lugar imperdible es el Mirador del lago Buenos Aires y la costanera con fuertes olas de agua transparente donde también se practica la pesca deportiva.
En una mezcla de rotisería y bodegón, en “El Rastro de Choike” probamos platos imperdibles como los ravioles de trucha de Mirko y en los postres no faltó la vedete del lugar, una tarta frutal todo, obvio, con cerezas.
Por la estancia “La Ascensión”, fundada en 1911 ingresamos al Parque Nacional Patagonia, donde Ezequiel, su guardaparques nos contó sobre las actividades del lugar como eran la esquila de ovejas, la antigua casa y la matera donde descansaban los peones. Hoy se fomenta allí el turismo de naturaleza. Es uno de los pocos lugares donde se puede observar el ave Macá Tobiano, ya que quedan unas 800 especies. Además, hay varios senderos de trekking para disfrutar de la paz del campo.

Ruta escénica 41
En el Municipio participamos con las autoridades locales y provinciales de la inauguración de la temporada de Ruta Escénica 41: son 117 kilómetros de los paisajes más imponentes que se pueden observar de montañas, estepa, bosques y lagunas.
El trayecto es una postal tras otra de lugares deslumbrantes y se recomienda hacerlo con una audioguía (se puede descargar de la web de turismo de la provincia), que conectan el recorrido con un mapa con puntos estratégicos e información que es acompañada por música de artistas de la zona y te ayudan a sumergirte en el paisaje, donde se destacan El Mirador Los Cerritos, El Salto del Río Zeballos, el Cerro Boleadora, la Laguna Escondida y también el Cerro San Lorenzo, que es el más alto de la provincia. Sin duda el recorrido vale la pena.
Lago Posadas y Circuito de los Lagos
Al salir de la ruta escénica, por la ruta provincial 39 se ingresa a Lago Posadas, un pequeño pueblo de no más de 450 habitantes, ubicado al pie de la Cordillera de los Andes donde nos hospedamos en Río Tarde, una especie de casa/hotel boutique de piedra y madera donde su dueño el arquitecto Pablo Richard´s no descuidó ningún detalle. Cocina artesanal con elaboración a la vista, atención personalizada a cada huésped, fotografías, objetos y mapas que contribuyen a la cultura del pueblo.
Desde allí al Circuito de los Lagos hay un recorrido por camino de ripio que se recomienda en 4×4, donde se destacan la Cueva del Puma, con restos de huesos en la entrada y aun así nos animamos a ingresar a su lugar, un escondite entre gigantescas rocas. El itsmo de 200 metros de ancho que separa dos lagos el Pueyrredón y el Posadas, con dos colores que no se pueden creer, uno más azul y otro más verde que hacen una vista impresionante del lugar, parada imperdible para detenerse en el recorrido es la Garganta del Río Oro, una cascada turquesa que baja por la montaña y parece una postal. Pero lo más deslumbrante de todo el recorrido es sin dudas el Arco de Piedra: como su nombre lo indica un majestuoso arco de piedra en medio de agua celeste turquesa. En Lagos Posadas también hay pesca, avistaje de aves, trekking, aventura en 4×4 y lo mejor de la naturaleza: vistas de montaña y sonido de pájaros.
Otro lugar en el que comprobamos la hospitalidad de autoridades y vecinos que nos agasajaron con delicias caseras. Acá probamos el fruto típico de la zona, el calafate. ¿La leyenda? Los lugareños dicen que si te atreves a comer el fruto dulce del arbusto caes en el hechizo de la Patagonia y querés volver…probé varios…, así que espero volver.
Fuente: DIB
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