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Podemos establecer una sociedad más sensible para con las personas mayores

Por Cecilia Herón (*)

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Hace unos días visité, así como lo hago con otros, al Centro de Jubilados y Pensionados Zona Norte Unidos, su comisión como la de otros, cuenta con personas mayores muy activas y con compromiso social, en un artículo anterior a este ya había hecho mención a esta labor, pero quizá resulte más contundente si les digo que con el calor que se registró a la tarde ellos no habían desistido de dicha tarea, lo que implica bajar las cajas de mercadería del camión, posteriormente desarmarlas, para luego disponer todos los productos en la mesa y finalmente armar los bolsones Alimentarios de PAMI, bolsones que mensualmente se entregan en dicha entidad así como en el Centro El Aguaribay, de la localidad de Morse, y en el Centro Emilio Mitre.

Cabe mencionar, que esta prestación la brinda PAMI para aquellos afiliados que atraviesan alguna situación de vulnerabilidad, a quienes la precisen, les sugiero acercase personalmente a una sucursal de dicho organismo con fotocopia de DNI y del último recibo de cobro. Ciertamente, para muchos de ustedes y en mi opinión también no resulta suficiente este bolsón, no solo porque su otorgamiento es mensual si no básicamente porque tan solo cuenta con nueve (9) productos: 500g de yerba, tallarines, arroz, 1 botella de 900cm3 de aceite, una cajita de puré de tomate, 400 g de leche, una lata de arvejas, jardinera y una mayonesa chiquita. Hace alrededor de un mes me toco concurrir a un domicilio s/ calle 9 de julio, en el que vive José Luis, de algo más de 65 años, quien percibe $6700 al mes, los cuales obedecen a una Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM, beneficio que es otorgado por el ANSES), esta persona me refirió, lo que es obvio, que ese dinero le resultaba insuficiente para cubrir sus necesidades, de ahí que le hice saber sobre este bolsón, el cual claramente no le va a resolver la vida, ya que como muchas otras prestaciones terminan siendo un paliativo necesario.

Alguna vez oí del algún docente que el optimismo genera efectos positivos en la perspectiva de vida y seguramente cada una de estas personas a la que hice alusión al principio debe estar atravesada por esto así como por la empatía, por un sentimiento de solidaridad, muchos de ellos han contribuido por décadas con sus aportes, con el pago de sus contriciones, cargas impositivas, etcétera, no solo desde lo meramente económico sino también en los múltiples roles que han ejercido a lo largo de su vida, esa contribución aún hoy la siguen realizando en distintos órdenes. Por ejemplo Chiche (80), Edgardo (70), y tantos otros que donan su tiempo para trabajar en entidades de beneficencia, otros con su lucha en defensa de los jubilados como el caso del señor José Luis Álvarez quien encabeza con tanta dignidad el Centro de Jubilados de ATE, acaso esto y otros tantos motivos que sería incapaz de enumerar no resultan suficientes para que entre todos intentemos generar una Sociedad amigable para los mayores, una Sociedad cuyos componentes los cuide, los respete, los trate con dignidad, si esto fuese así, la sede que está construyendo el Centro Zona Norte (ya que donde funcionan actualmente es alquilado) no se hubiese visto afectada, vaya uno a saber con qué, pero ciertamente se rompieron ladrillos en dicha edificación. Cada uno de ustedes puede imaginar el sacrificio que la Comisión está afrontando para el pago de los servicios y el alquiler y aún más con lo que pueden, muy de vez en cuando, destinar algún restante en la obra de calle Quintana entre Chilavert y Vuelta de Obligado.

Hay muchos Centros ejemplares así como personas mayores elogiables, en todos estos años de trabajo conjunto me han hecho sentir muchas cosas en el alma, de manera que no puedo estar ajena a cuestiones como la sufrida por Zona Norte, los adultos mayores merecen tener oportunidades, posibilidades, fundamentalmente ser valorados, todo lo cual no puede seguir siendo postergado.

Si bien hay aspectos sabidos, o como referí ut-supra hasta derechos reconocidos a este grupo etario incluso por la Asamblea General de las Naciones Unidas, entiendo que aún hay mucho por mejorar, en este sentido todos sabemos que la seguridad social ofrece el beneficio de la jubilación, beneficio que la gran mayoría no ha recibido a título gratuito, días atrás escuche en un programa televisivo ciertos comentarios en los cuales subyacía como algo lastimoso en el discurso del entrevistador al hablar de los jubilados, en un momento este le pregunta al entrevistado como llevaba esta etapa de la vida dado que se trataba de una persona mayor, como si fuera algo terrible transitar la vejez o ser una persona mayor. En mi opinión, en realidad es nuestro contexto socioeconómico y una seria de circunstancias bio-sico-sociales las que hará que tengamos una hermosa niñez o al contrario una niñez marcada por el desamparo, la pobreza, o el desamor. Circunstancias que también atraviesan a las personas mayores.

El 2018 estuvo caracterizado como un año plagado de complicaciones económicas, inflación y aumento de tarifas, las que afectaron al conjunto social, pero es notorio que estas cuestiones impactaron con más crudeza en los que menos tienen, en aquellos que trabajan en la informalidad, en los jubilados y pensionados, y en otros tantos otros sectores, los que tiempo atrás vivían al día posiblemente, pero que ahora no me explico cómo hacen para llegar a fin de mes. Los jubilados y pensionados se quedaron sin su bono de navidad, fue justamente un adulto mayor amigo que me dijo: “…los jubilados vivimos cada vez más apretados y al día, lo que nos provoca tristeza, cada vez son más los recortes… este último mes recibimos una moneda de aumento…”.

Si bien hemos avanzado como Sociedad en el reconocimiento de los derechos de las personas adultas mayores, es necesario generar condiciones que consoliden esos derechos así como también se generen condiciones de igual real. Las fiestas navideñas nos hacen a todos emitir buenos deseos para el año entrante, es por ello, que pensando en este sector poblacional, deseo que todos tengan quien los cuide, que no sufran discriminación por ser viejos (problemática que la Organización Mundial de la Salud y la Organización de Naciones Unidas han reconocido), que sean menos las personas mayores que pasen situaciones penosas, que no estén solos si no que en todo caso elijan estarlo, que se instrumenten políticas tendientes a garantizar una vejez digna y a colaborar en el bienestar del adulto mayor, atendiendo a sus necesidades materiales, espirituales, emocionales y demás, en definitiva mi anhelo es que en lo sucesivo no haya declamaciones sino acciones propositivas que concreten y hagan realidad los principios de : Dignidad, Participación, Autorrealización, Cuidados e Independencia. Entre todos Sociedad Civil y Estado debemos redoblar nuestro compromiso en mejorarles las condiciones de vida a los Adultos Mayores, se lo debemos!!!

(*) Lic en Ciencia Política (UBA). Especialista en Vejez

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