Seguinos en
Radio Junin
Radio Junin

Noticias

Panorama político: El senado, una clave que se afirma para después de octubre

Publicado

el

ESCRIBE: ANDRES LAVASELLI
Agencia DIB

La elección de octubre es, en lo esencial, legislativa y municipal. Esa hipótesis, surgida de la amplitud de la ventaja que obtuvieron les Fernández y Axel Kicillof sobre Mauricio Macri y María Eugenia Vidal en las PASO, no solo comenzó a llevarse a la práctica en el atenuado inicio de campaña de la semana que pasó. También sirve para entender algunos movimientos que, en forma casi subrepticia, tienden a instalar a esos dos niveles como núcleos de la dinámica política de los próximos meses.

Con optimismo cuasi maquinal, el redivivo equipo electoral nacional, con Marcos Peña y Jaime Durán Barba otra vez a cargo de las definiciones estratégico-comunicacionales, explicó, en una reunión en Casa Rosada el jueves pasado, que el «voto blando» (ese 30% que va y viene de una elección a otra) será el objetivo y una presencia «discreta» en el territorio la herramienta, para alcanzar el deseado aumento de la participación que, susto de la clase media por irrupciones como las de Juan Grabois mediante, posibilite el milagro de llegar al ballotage.

El problema de ese diseño es que no termina de convencer ni a los propios. Lo demuestra el hecho de que ese mismo jueves, las redes se poblaron de tutoriales sobre cómo cortar boletas para combinar candidatos a intendente oficialistas con el resto de los postulantes opositores, Kicillof incluido. Es notable que los alcaldes concernidos, Grindetti (Lanús) y Ducoté (Pilar) no son siquiera aliados radicales, sino «PRO» paradigmáticos, el primero de ellos al punto que en su currículum figura el directorio de SOCMA, holding en el que empezó como cadete.

Aunque no se viralizaron videos, la mayoría del resto de los alcaldes (Molina, Valenzuela, Méndez en el Conurbano) está jugando el mismo juego. Vidal, que participó de la reunión en la Rosada, lo sabe perfectamente. Tanto como que la estrategia final para intentar el triunfo en noviembre implica desentenderse de su suerte. Otra vez. Por eso, mientras puja con Nación por mejorar los términos de su transición (el último capítulo es la resistencia a que le traspasen Edenor y Edesur con sus deudas incluidas) intenta vender a su tropa un futuro posible que la preserve de la tijera.

En ese sentido, la Gobernadora cree que su figura reconvertida en jefa de la oposición bonaerense puede operar como elemento que cohesione lo que sobreviva de su espacio. O, más bien, que evite dispersiones. El Senado se convirtió, por estas horas, en eje de esa estrategia. La idea es que, si se logra en octubre un bloque de 23 miembros, a dos quórum propio, la cámara Alta, mucho más que Diputados, donde no tendrá el número suficiente, será la plataforma de la primera interlocución política con Kicillof. Algo así como la primera base de la resistencia en el llano.

De ahí, en parte, la agitación de los últimos días en el bloque oficialista de senadores, donde el actual jefe de Bloque busca ser la polea de transmisión de Vidal, algo que también ambiciona Walter Lanaro, delegado de Federico Salvai. Más experimentado y con añejos vínculos con la UCR, cuya permanencia en el espacio, aún por definirse, resultará clave para el plan, Costa corre con ventaja. Si eso se confirma, será una evidencia más del rebalanceo de fuerzas interno que las PASO provocaron en Juntos por el Cambio.

Del otro lado, la interlocución también encierra incógnitas: ¿la ejercerá Teresa García, actual jefa de bloque, de trato diario con Cristina Kirchner? ¿O recaerá en Verónica Magario, la eventual Presidenta? Quienes están al tanto de los contactos que, ultra reservados, ya existen entre esos actores, dicen que García es por ajora la elegida. No parece un dato menor respecto de la distribución del poder en el sector que podría transformarse en oficialismo el 10 de diciembre.

Tampoco lo es, y en el mismo sentido, la ronda de contactos de Alberto Fernández con candidatos a intendentes bonaerenses de su espacio. En México, como se conoce a su búnker, estuvieron Mendoza (Quilmes), Fernández (Moreno), Depetri (Lanús), Laporta (San Miguel), García (Gran Rodríguez) y Mantegazza (San Vicente). Todos son peronistas pero de perfil K, varios directamente camporistas. El único de esa lista que tiene otro pedigree es Mario Meoni, el massista que compiten en Junín.

Esos encuentros (la lista no es completa), todos con foto de campaña, fueron un claro gesto bonaerense de Fernández, que antes de la elección irá a alguno de esos distritos con Kicillof. El candidato pone así su grano de arena para cerrar las heridas que dejó la interna en los municipios –territorio clave para su espacio, igual que para el oficialismo- y lo que es más significativo, lo hace en estricta sintonía con Máximo Kirchner, el ordenador del peronismo distrital que él mismo propuso antes de las PASO.

MÁS NOTICIAS

Más Leidas