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Panorama político bonaerense: un plan B que impone la recesión

Publicado

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Por Andrés Lavaselli
Agencia DIB.-

La sostenida caída en la valoración pública de la figura del presidente Mauricio Macri producto de la recesión de la economía, combinada con la recuperación de la popularidad de Cristina Fernández en un escenario en el cual la unidad del peronismo ya no parece una quimera irrealizable, llevó a la gobernadora María Eugenia Vidal a plantear una posibilidad que hasta ahora solo había evaluado en privado: adelantar las elecciones bonaerenses respecto de las nacionales.

La lógica esencial del plan se conoce desde que fue ideado por el presidente de la cámara de Diputados, Emilio Monzó. Se trata de aprovechar la relativa buena imagen que conserva Vidal para lograr un triunfo bonaerense que anteceda a la contienda presidencial, bajo la hipótesis de que se conseguiría así un golpe efecto más beneficioso para la chances del propio Macri que la tracción que, eventualmente, aportaría la gobernadora si su nombre apareciera en el tramo medio de una boleta encabezada por las categorías nacionales.

El hecho nuevo es que esa posibilidad pasó de ser minimizada por Vidal a ser planteada en firme por el jefe de Gabinete, Federico Salvai, que es su alter ego político y actúa en esto en sintonía con Monzó y con el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, de gran influjo sobre la gobernadora. Es importante reparar en que Salvai se preocupó por aclarar en las últimas horas que sólo se avanzará si hay asentimiento de Marcos Peña, Jaime Durán Barba y Santiago Nieto, que hacen la evaluación de costos y beneficios en nombre de Macri.

La precisión del jefe de Gabinete busca dar certidumbres sobre dos cuestiones críticas: solo se avanzará si se concluye que hay chances razonables de que el Presidente resulte beneficiado y, en ningún caso, habrá decisiones unilaterales de la Gobernadora. Y son necesarias porque la movida no solo tiene contraindicaciones potenciales importantes, sino que además despierta suspicacias en sectores de Casa Rosada porque es alentada por el eje Vidal-Larreta-Monzó, que ya expresó miradas disidentes del núcleo PRO en materia de estrategia político-electoral.

Una de las sospechas que dejan trascender desde Balcarce 50 tiene que ver con las motivaciones detrás del planteo “¿No se tratará, simplemente, de una forma de presión de Vidal para asegurarse los $ 20 mil millones suplementarios que reclama para 2019?”, especulan. En cuanto a los riesgos, hacen notar que el desdoblamiento podría terminar con la Gobernadora reelecta y el Presidente no, un temor que la propia Vidal agitaba hace unos meses, cuando se oponía a la movida, pero que ahora parece haber dejado atrás.
Más allá de las internas, existe un dato duro: el mero hecho de que la conducción política de la provincia deje trascender que se analiza con seriedad un cambio de las reglas electorales de este calibre confirma la debilidad que, hoy, define la situación de Macri. Y, en cierto modo, blanquea una perspectiva inquietante para el oficialismo: solo una mejoría en la situación económica le permitirá reconstituirse. El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, acaba de informar internamente que eso ocurrirá antes de marzo, pero pocos comparten el diagnóstico.

El efecto de la recesión conecta con el otro aliciente para desdoblar: la mala perspectiva económica facilita los acercamientos en el peronismo, al tornar más verosímil la posibilidad de un triunfo opositor. El acuerdo entre sectores K y no K por el Consejo de la Magistratura es para esa mirada un ejemplo de la lógica que puede comenzar a primar a partir de ahora. Y que no alcanza a ser disipado por las promesas posteriores del peronismo alternativo de mantenerse como una tercera opción, que además no son compartidas por todo ese espacio.

En el fondo, lo que parece haber entrado definitivamente en revisión es que la polarización con Cristina Fernández sea, necesariamente, la apuesta electoralmente más redituable para Cambiemos. Es que, en paralelo con la caída de los índices de Macri, es ella quien experimentó la mejoría relativa más notable. Esa evolución, que no asegura por ahora un resultado electoral favorable en un eventual balotaje, alcanza sin embargo para desordenar al oficialismo, que hasta dice que la perspectiva de “retorno” que se abre puede condicionar la supuesta recuperación económica.

Y la provincia de Buenos Aires es el escenario donde aquella cuestión se torna más candente, porque aquí se encuentra el territorio base del poder electoral de CFK, el sur y el oeste del Conurbano. Ese puñado de distritos constituye una especie de fortaleza que parece por ahora inexpugnable para el peronismo alternativo, incluso para Sergio Massa, lo que le da a la expresidenta la plataforma estratégica desde la cual intentar hegemonizar un reagrupamiento opositor.

Pero justamente esa singularidad bonaerense es un argumento que esgrimen quienes sostienen la tesis del adelantamiento. Señalan por caso que, si persisten las condiciones actuales, las boletas de los alcaldes oficialistas del Conurbano experimentarían con una boleta encabezada por Vidal una “tracción” positiva superior a la que recibirían si compitieran como último eslabón de una lista cuya tramo más elevado fuese el de Macri.

Un razonamiento análogo aplican al caso de los alcaldes peronistas del Conurbano: obligarlos a competir antes implica abrir la posibilidad, al menos en potencia, de que no sumen su poder territorial al dispositivo electoral de Cristina. Hoy, esa eventualidad no puede contemplarse, porque más allá simpatías personales y miradas sobre políticas de fondo, la Expresidenta tiene un nivel de adhesión en las encuestas que se hacen en esos distritos que tornan impensable para ellos pegar su boleta a la de cualquier otro candidato.

Con Massa podría ocurrir al similar. Para dar el OK al presupuesto, el tigrense viene pidiendo una ley que permita adelantar los comicios municipales para resguardar a sus intendentes y potenciar su base de negociación en el peronismo, que Vidal le negó desde el vamos. Sin embargo, ahora que se conoció que es la gobernadora quien podría desdoblar ?ella propone el corte en la categoría gobernador, pero eso supone adelantar también en las comunas, lo que pide él- las negociaciones parecen encaminarse rápidamente.

Una reunión en San Miguel abierta y promocionada entre ministros del gabinete bonaerense y legisladores e intendentes del massismo plasmó ese cambio de escenario. Es otra muestra de las particularidades de la provincia: Massa, que a nivel nacional es un opositor de dialéctica dura, en suelo bonaerense hace punta para un acuerdo que, tal vez, abra el escenario para que la Gobernadora tenga las dos leyes que busca la gobernadora para cerrar el año. El peronismo de los intendentes, quizás, haya encontrado una excusa “realista” para sumarse al entendimiento.

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