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Otoño e invierno, un buen momento para podar

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La actividad de la poda se diferencia según el tipo de árboles sobre los que se practica (árboles productivos o urbanos y ornamentales), y asimismo de acuerdo a los objetivos que se persigan.

Durante los meses de otoño e invierno estamos en un buen momento para realizar poda en árboles, ya que en esta época se produce un descenso en el metabolismo de las plantas, y con ello el impacto de cortar parte de su estructura leñosa es menor. En las plantas que pierden sus hojas cada año (caducifolias) se almacenan en ramas, tallos y raíces, sustancias de reserva que son producidas fundamentalmente por las hojas antes de caer. Si se cortaran las ramas con hojas antes del período otoñal, la planta no almacenaría tantas sustancias ricas en energía para desarrollar su nuevo follaje durante el rebrote o para florecer.

¿Qué entendemos por Poda? Primero debemos saber que Podar no es cortar ramas. Según el tipo de árboles sobre los que se practica se puede diferenciar en:
– Poda de árboles productivos (por ejemplo, frutales)
– Poda en árboles urbanos y ornamentales
A su vez, según los objetivos que se persigan, existen diferentes tipos de poda: de formación, fructificación, raleo, elevación de copa o túnel.

Poda en frutales
Aquí el objetivo es tener plantas sanas, fuertes, productivas y de larga vida. Sobre este tipo de plantas, se pueden realizar:
1. Poda de formación: es el corte de ramas a edades tempranas, tratando de guiar la planta y su crecimiento, de manera que su forma final sea apta para producir frutos sanos y grandes, se pueda cosechar sin mucho esfuerzo y resista alguna adversidad climática.
2. Poda de fructificación: se realiza sobre árboles en edad productiva, eliminando aquellas ramas de manera que permita una buena llegada del sol y aire a toda la planta y, al mismo tiempo, consiste en sacar ramas o brotes improductivos.

Poda en árboles urbanos y ornamentales
Los objetivos de esta poda son tener un arbolado sano, fuerte, que interactúe con las personas otorgando sombra, frescura, aire puro, seguridad y reparo. Sobre estas plantas se pueden realizar cuatro tipos de poda:
1. Refaldado o elevación de copa: es eliminar las ramas que están por debajo de una altura determinada, por ejemplo 3 metros, para que las personas y los vehículos puedan circular con facilidad y seguridad.

2. Entresaca o Raleo de copa: es reducir la densidad de ramas en la copa, con la idea tener mayor aireación y llegada de sol a la planta y así evitar ramas enfermas y débiles que a veces se desprenden solas.

3. Reducción de Copa: es reducir el tamaño de la copa, con el fin de evitar interferencias con cableados, edificios altos, caída por ráfagas de viento. Este tipo de poda debe realizarse con mucho cuidado porque es la más brusca de todas y se necesita un buen conocimiento acerca del funcionamiento de la planta para no afectar su desarrollo.

4. Tunel para cableado: se realiza con el único fin de facilitar el pasaje de cables aéreos, evitar daños en ambos (cables y arboles) y facilitar los trabajos del personal que realiza mantenimiento de cableados.

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