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Omar Liborio: “Había una delgada línea que separaba la vida de la muerte”

A 36 años del bautismo de fuego del Grupo de Artillería 101, los ex combatientes fueron homenajeados en Junín.

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Todo empezó el 14 de mayo de 1982 cuando 25 hombres fueron movilizados a Malvinas con dos cañones Sofma calibre 155 milímetros para mantener a las fragatas inglesas lejos de las costas. Estas piezas estuvieron activas un mes, hasta el 14 de junio, cuando se quedaron sin municiones.

Sin embargo, según contó el coronel Leandro Jofré Foncueva en una entrevista a LT20, los ingleses “pudieron hacer blanco en una de las piezas el 13 de junio, en dos aviones Sea Harrier, cuando bombardean y ametrallan la posición de los cañones. Hubo seis heridos del GA y todos vivieron, pero fue intenso lo que sufrieron. Es por eso que queremos revalorizarlos y agradecerles lo que hicieron”.

Debido a esto, ayer en el Grupo de Artillería 10 “Bartolomé Mitre” se les rindió homenaje en el 36° aniversario. Los ex combatientes de Malvinas fueron conmemorados con medallas bendecidas y un discurso que resaltó su heroísmo y su labor en la gesta de la guerra.

En este contexto, Omar Alberto Liborio, quien por entonces tenía el grado de cabo primero, declaró a La Verdad: “Es muy importante para nosotros, en especial para mí. El 14 de mayo es el bautismo de fuego en Malvinas, la primera vez que tiramos con los cañones que se transformaron una pesadilla para los ingleses por la diferencia de alcance que teníamos”.

“Allá había cañones que disparaban a 10 kilómetros de distancia y ellos tenían unos que llegaban a los 17. Entonces, cuando fuimos con los Sofma que alcanzaban los 20 kilómetros, los ingleses no sabían con qué les estábamos tirando”, afirmó Liborio.

El ex cabo primero fue uno de los seis hombres que resultaron heridos luego del ataque de los aviones Sea Harrier pero, a pesar de eso, destaca que no haya muerto ningún compañero suyo en el mes que les tocó pasar en Malvinas: “Fue una cosa muy importante para nosotros que hayamos vuelto al continente todos, pero por sobre todas las cosas por la responsabilidad de los jefes, tuvimos que cuidar a la gente, custodiarnos a nosotros mismos espalda con espalda. Había una delgada línea que separaba la vida de la muerte”.

“Fuimos 25 personas y volvimos” recuerda el ex combatiente. Sin embargo, segundos más tarde aclaró: “En realidad fuimos 26 porque llevamos un artillero de cuatro patas, un perro llamado Tom que se quedó en Malvinas el día que nos hirieron”.

Finalmente, Liborio agradeció el homenaje a todos los integrantes del GA 101: “Estamos muy contentos y agradecidos con la gente y con Dios por estar todos juntos y reencontrarnos un día como hoy. Cumplí la misión que tenía que hacer. No me siento más ni menos que nadie. Me molesta un poco cuando nos dicen que somos héroes, para mí el héroe es el que tuvo la desgracia de no poder volver, el que quedó en Malvinas.

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