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Observaciones urbanas: Entre tantas malas, una buena

ESCRIBE ADOLFO DE GRACIA – Haciendo gala de una formidable capacidad para soportar las malas noticias, que perturban cotidianamente la vida ciudadana, el Pueblo Argentino merecería un Premio Nobel del Aguante.

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Escribe Adolfo De Gracia

Haciendo gala de una formidable capacidad para soportar las malas noticias, que perturban cotidianamente la vida ciudadana, el Pueblo Argentino merecería un Premio Nobel del Aguante. Pero entre tanta y permanente adversidad, también muy de vez en cuando, como para mantener incólume a la esperanza, nos llega como consuelo una inesperada buena noticia. Conviene aclarar que las malas noticias no son, por obra y gracia, producto de un posible mal comportamiento ciudadano, sino que su origen se remonta al momento en que fue destituído el Presidente Constitucional, Don Hipólito Yrigoyen, allá por los años de 1930, cuando comenzaron a Gobernar Gobiernos Militares de facto y algunos ineficientes Gobiernos Civiles.
Pero resulta tranquilizador y despierta ilusiones de futuro bienestar, cuando se comprueba que no todo transcurre por caminos en mal estado y que también suelen aparecer las buenas noticias.
Veamos por qué esa aparente vana esperanza: El Jueves pasado tuve que concurrir al Registro Civil, ubicado entre Sáenz Peña y Gral Paz, sede también de ARBA, para tramitar una solicitud de nuevo DNI.
En el primer piso del Registro estaba esperando ser atendida una buena cantidad de gente, por la cual, en algunos casos, la espera se prolongaba bastante tiempo. Cuando me llegó el turno, me llamaron y entré a un despacho en el cual las empleadas me atendieron muy correcta y amablemente, derivándome a otra oficina aledaña en la que se resolvería mi problema.
En esa dependencia fuí atendido por una señora de nombre Cristina, quien me puso en contacto con otra empleada de nombre Leticia que sería quien me iniciaría el trámite para obtener mi nuevo Documento Nacional de Identidad, porque Cristina comprobó que, en mi viejo Documento, se había producido un error en la redacción de mi apellido.
Ya dispuesto a suponer que vaya a saber en que lejana fecha tendría mi nuevo Documento, quedé como congelado cuando Leticia, luego de tomarme algunos datos imprescindibles para la consecución del trámite, me dijo: “Dentro de una semana va a recibir por Correo Argentino, su nuevo Documento Nacional de Identidad, y al empleado del Correo que se lo traiga, entregué este escrito que le doy”.
Para esas dos mujeres, que me atendieron con muy buena onda y muy eficientemente, resolviéndome en minutos un problema que creí que me llevaría meses de espera, sólo tengo palabras de elogio y de agradecimiento.
Por eso el título de este escrito: Entre tantas malas, una buena noticia, lo que nos da lugar a esperar, sin caer en la decepción, de que en las próximas elecciones, los que resulten elegidos con nuesttro voto, empiecen a dar vuelta la tortilla, y den inicio a un prolongado e inmediato período en el que las buenas noticias sean cosas de todos los días, como la expresada precedentemente, que tuvo lugar en el Registro Civil de nuestra Ciudad, con un personal atento y eficiente como todos los que me atendieron, especialmente Cristina y Leticia.
Adolfo de Gracia.-

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