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Noches sin control para los más jóvenes

Por un lugar en el campo, debieron pagarse entradas exorbitantes durante las fiestas de fin de año y miles de mujeres compartieron apenas cinco baños químicos. Mientras, siguen las fiestas privadas.

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Tras las fiestas de fin de año, el informe surgido desde el municipio sobre el control de boliches arroja como resultado cuatro infracciones labradas: tres a clubes y una a un bar, en todos los casos por problemas de documentación sobre habilitaciones y el REBA (autorización para la venta de alcohol).

Pero lejos de un control exhaustivo quedaron las grandes concentraciones de jóvenes durante Navidad y Año Nuevo, en las afueras de la ciudad: miles de adolescentes y adultos pagaron precios exorbitantes para ingresar a un predio campestre, sin otro servicio más que las luces, la música y la venta de alcohol.

En estos lugares, la inmensa cantidad de mujeres debieron compartir apenas cinco baños químicos que fueron habilitados, por lo que en muchos casos decidían hacer sus necesidades entre los yuyos.

A la salida y en el corredor de seguridad, no hubo ningún tipo de control de alcoholemia, sólo policías para ordenar un poco el tránsito.

La seguridad de los vehículos estacionados en la zona quedó en manos privadas de ‘trapitos’ que trabajaron sin autorización ni control alguna, cobrando hasta 200 pesos la noche.

Para rematar, algunas paradas de taxis decidieron elevar a 90 pesos la bajada de bandera, un servicio que está autorizado a un máximo de $ 20 y $ 2 la ficha por cuadra.

En síntesis, los controles fueron pocos, insuficientes y sectoriales: un verdadero milagro que no hubiese incidentes o heridos graves por tanta falta de previsión.

 

Controles. No obstante, según apunta la información oficial del municipio, la Dirección de Control Ciudadano, dependiente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Gobierno de Junín, aseguró haber realizado diversos controles sobre “el funcionamiento de bares, confiterías, discotecas, pubs, restaurantes, espectáculos artístico-musicales, reuniones danzantes y venta de bebidas alcohólicas, entre otras”.

En este marco, inspectores labraron actas de comprobación por faltas detectadas y en algunos casos, hasta se clausuraron los locales, para darle intervención al juez en lo Correccional de la Justicia y al juez de Faltas municipal.

En este marco, las autoridades recomendaron “a los comerciantes u organizadores de eventos contar con la habilitación o permiso del municipio, mantener la documentación al día y respetar los demás aspectos normativos relacionados a la actividad que desarrollan, en cuanto a horarios, factor ocupacional, medidas de seguridad, sonoridad, ocupación del espacio público, etc.”.

Salvo estos clubes y el bar infraccionados, no se conocen otro tipo de operativos de control realizados, más precisamente sobre los lugares con mayor concurrencia.

 

Fiestas privadas. Tampoco hubo noticias sobre la interrupción de fiestas privadas, que el año pasado fueron normatizadas a través de una ordenanza sancionada por el Concejo Deliberante.

Sobre todo las quintas, durante las fiestas y la última semana del año, se repitieron los eventos privados por distintos sectores de la ciudad.

A pesar que los responsables y padres de menores asistentes a estos encuentros nocturnos podrían ser pasibles de durísimas multas, que van de 20 a 40 mil pesos, según se había anunciado hace un año, no se conoció todavía su aplicación efectiva en esta última parte del 2017.

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