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No hay voluntad de trabajar sobre la relación comercial entre el tambero y la industria

“La mitad de lo que vale un yogur, son impuestos “, dijo Andrea Passerini, productora y coordinadora de Lechería de CARBAP.

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Según un informe publicado por la Dirección Provincial de Lechería del Ministerio de Agroindustria bonaerense, en febrero de 2017 había 969 tambos. Hoy, hay 827. Son 142 tambos menos.

Universidad Siglo 21

En la zona de Junín, solamente quedan unos 7. Los productores enfrentan serios problemas de rentabilidad en un escenario de aumento de costos y elevada presión impositiva.

Andrea Passerini es productora lechera, afincada en la zona de Carlos Casares, y coordinadora de Lechería de CARBAP. En comunicación radial con LT 20 Radio Junín expresó que “el tambo es un símbolo de la vida rural, donde hay un tambo hay una escuela rural abierta, infraestructura, movilidad. El tambo es el símbolo de la máxima vitalidad rural y, los más chicos, la están pasando mal. La gente desconoce la realidad de los tambos, al igual que los funcionarios, porque nunca fueron a una sala de ordeñe. A mí me da mucha tristeza lo que viene pasando desde hace años”.

“La lechería es una producción regional, tiene distintas características en cada lugar. Acá donde hay que tomar medidas es en cuanto a la transacción comercial y, en particular, la asimetría entre el tambero y la industria. Nosotros somos entregadores seriales de leche y no cobramos el suministro como se debiera. Ya entregamos toda la producción de abril y no sabemos lo que nos van a pagar. Argentina hace veinte años que es superavitaria en producción de leche quiere decir que un porcentaje de la producción se exporta, aunque no seamos competitivos. La principal crítica a esta gestión es la inacción, se han quedado con el discurso de que venimos de una mala gestión. El gobierno no tiene voluntad política de trabajar sobre la relación comercial entre el tambero y la industria, que tiene una posición dominante”, comentó la productora.

Diferencia de precio
Luego, Passerini apuntó que “luego de años de malas intervenciones, el Estado tiene que garantizar equidad entre los productores y la industria, porque estamos bastante solos. Hoy estamos cobrando unos $6 el litro en la provincia de Buenos Aires, la gente sabe lo que lo paga en góndola. Otra cosa es la inmensa carga tributaria que comienza en los municipios y termina en las góndolas, el municipio tiene muchos ítems dentro de la tasa de Red Vial. De ahí que, la mitad de lo que vale un yogur, son impuestos”.

“El tambero no tiene como acomodar los costos y en este contexto se complica mucho, por eso la mayor deuda del sector público con nosotros es no generar un entramado institucional para lograr equidad del tambo en adelante. En cuatro meses, los aumentos que hemos tenido son terribles, el maíz en 2018, subió un 50% y el precio de la leche, de marzo del año pasado a este, subió un 15%”, finalizó.

Formas de comercialización
Claudio Rosa es un productor dedicado a la industria lechera y dijo a La Verdad que “el miércoles 9 habrá una charla en la Sociedad Rural, a las 18 a cargo del ingeniero Eduardo García Maritano y ha desarrollado una forma de darle valor al producto y que el tambero tenga más derechos sobre los destinos de la leche. Este ingeniero coordina la venta de los tambos que se agrupan y todos logran un promedio de ventas. García Maritano ha conformado un grupo con abogados especializados en Derechos Agrarios, para que comiencen a cumplirse los derechos del tambero y la venta del producto. Hay mucha desigualdad con la industria, que te impone precios, te pone plazos”.

“El litro de leche hoy se está pagando entre $ 5.90 y 6. Llega a los comercios a $23 y al público a 30, es mucha la diferencia. Además, yo vendo la leche hoy y recién la cobro a los 45 días un 70% y, el resto, a los 60 días. Estas son las condiciones que pone la industria y eso es lo que se está tratando de cambiar. La idea ni siquiera es pelear el precio sino que se mejoren las condiciones de comercialización. Esto no va a ser fácil, la industria es muy fuerte y tiene miles de puestos de trabajo. Nos necesitamos entre todos y no somos enemigos. Si nosotros no producimos, la industria no vende y el supermercado se queda sin leche”, explicó.

Luego, dijo Rosa que “el Estado no puede seguir mirando para otro lado. Brasil es diez años va a autoabastecerse y puede comenzar a importar. Esa leche va a venir a la Argentina y ahí nos va a reventar, vamos a perder la soberanía lechera. La presión impositiva y el aumento de los costos es terrible, veo que lechería es una actividad muy sacrificada y van quedando cada vez menos. El trabajo arranca a las 4 de la mañana, depende de cada tambo, y la gente ya no quiere trabajar más porque no se ven los beneficios. No hay recambio de recursos humanos tampoco, porque cada vez cierran más tambos y los que siguen, resisten”.

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