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Murió Coca Prieto, una Madre de Plaza de Mayo en Junín

Incansable luchadora que buscó a su hijo Walter desde su desaparición, el 8 de noviembre de 1977, y bregó siempre en la lucha por los derechos humanos.

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Coca, con la foto de su hijo Walter.

En las últimas horas, se conoció la desaparición física de Azucena Caivano de Prieto, «Coca» para los juninenses. Fue una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Junín y una incansable defensora de los Derechos Humanos, y su fallecimiento provocó un hondo pesar.

Desde el 8 de noviembre de 1977, su vida había cambiado radicalmente: ese día desapareció su hijo Walter Hugo Manuel Prieto, que estuvo detenido en un centro clandestino y recién en el 2009 el Equipo Argentino de Antopología Forense identificó sus restos, que en el 2012 fueron restituidos a su familia.

Su madre Azucena Caivano más conocida como Coca y su padre Manuel Prieto para todos Manolo, junto a sus hermanas Olga y Gladys, lo buscaron incansablemente durante 35 años.

RELATO DE LA NIETA

“Coca empezó a participar con constancia en las marchas de los jueves en Plaza de Mayo, se tomaba el tren todas las semanas para ir a caminar con las madres y padres en Buenos Aires. Antes de la dictadura ella era un ama de casa que se encargaba de la comida, vestía a los hijos, bordaba y soñaba con un buen futuro para su familia. “Yo creí que iba a ser conocida por ser la mamá del doctor nunca por ser una madre de un desaparecido”, cuenta una de sus nietas, María Laura Morales.

“Ella salió a buscar a Walter, a ponerle el cuerpo a la dictadura; marchó, cortó calles, escribió, habló en radios, hizo actos, armó placas, creó murales, dio charlas en escuelas a pesar de la reticencia de los directivos de los establecimientos, porque en la escuela no se hablaba de eso. Ella se abría al dolor para que se sepa la verdad. Le han dado vuelta la cara muchas personas, conocidas y desconocidas, “solo” la llevaron presa, los Falcon la intimidaban (o lo intentaban) en la puerta de su casa, le sacaban o simulaban sacarle fotos, la requisaron, la apuntaron con armas pero no le encontraron la carpetita que ese jueves llevaba oculta entre los elásticos de su pollera para las abuelas de capital federal con la información sobre los nietos de la provincia. La llamaron terrorista, subversiva, loca de Plaza de Mayo.

Empezaron la lucha poniendo el cuerpo en las calles de Junín porque Hebe se los dijo en un encuentro en Plaza de Mayo: “¿Ustedes de dónde son? No vengan a Capital Federal, tienen que marchar y hacerlo en sus ciudades”. Y no fue tarea fácil, Coca siempre contó que la gente no se metía, pasaban y miraban para otro lado, a las madres no la querían ver.

“Primero nos reunimos en la casa de una madre en Junín. A mí siempre me tocó escribir el documento sobre lo que pasaba en ese momento en todo el país por los desaparecidos, charlábamos entre todas y yo leía el texto, hacíamos la marcha en la plaza 25 de Mayo donde ahora está el triángulo de la memoria”, contaba Coca.

Coca recordaba que Hebe les había dicho que si las fuerzas represivas preguntaban ¿qué trabajo hacen? todas ellas tenían que decir “DECLARO QUE BUSCO A MI HIJX” y eso “a ellos los ponía rabiosos”.

Hoy, a pocos días de haberse recordado los 45 años del último golpe militar, Coca decidió partir para siempre.

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