Muerte de Hernández: condenaron a cuatro años y dos meses de prisión a Martín Eder - La Verdad Online de Junín, Buenos Aires, Argentina
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Muerte de Hernández: condenaron a cuatro años y dos meses de prisión a Martín Eder

Eder fue considerado por el magistrado como el “autor penalmente responsable de los delitos de homicidio culposo agravado por la conducción imprudente, negligente inexperta o antirreglamentaria de un vehículo automotor y lesiones culposas en concurso ideal”, por el hecho ocurrido el domingo 4 de enero de 2015.

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Por la muerte de Manuel Hernández, Martín Horacio Eder fue condenado a la pena de cuatro años y dos meses de prisión, inhabilitación absoluta por el mismo tiempo y diez de inhabilitación para conducir todo tipo de vehículos.

El fallo al que arribó el Dr. Jorge Cóppola, Juez Correccional 3 del Departamento Judicial Junín, se conoció ayer pasado el mediodía, tal como había sido previsto tras las cuatro jornadas de debate oral que se cumplieron días atrás.

Eder fue considerado por el magistrado como el “autor penalmente responsable de los delitos de homicidio culposo agravado por la conducción imprudente, negligente inexperta o antirreglamentaria de un vehículo automotor y lesiones culposas en concurso ideal”.

Dispuso el Dr. Jorge Cóppola que hasta que se haya “garantizado el doble conforme, Martín Horacio Eder mantenga la situación procesal de libertad en la que se encuentra con fundamento en lo dispuesto en pactos internacionales tales como el de San José de Costa Rica, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, entre otros, “garantía procesal del estado jurídico de inocencia”.

Mientras tanto, el protagonista del siniestro vial deberá cumplir con medidas preventivas dispuestas por el magistrado. Mantener el domicilio en la localidad de Vedia, fijar otro en Junín “no pudiendo ausentarse por más de 48 horas sin autorización previa del juzgado. Prohibición de salir del ámbito geográfico de la República Argentina».

“Garantizado el doble conforme, – concluyó el Juez-, dispóngase la detención del condenado y ofíciese a los organismos pertinentes para hacer efectiva la pena de inhabilitación especial”.

El siniestro
Al juicio oral se llegó tras cuatro años y cuatro meses de investigación ya que el hecho ventilado se produjo el domingo 4 de enero de 2015, en la Ruta Nacional 7 a la altura del kilómetro 303, del que resultara víctima Manuel Hernández, de 19 años.

El joven conducía un Peugeot 308 y se trasladaba hacia Junín acompañado por dos amigos, Gustavo Rodríguez Galván y Brian Campos, cuando fue embestido por un Audi A5 guiado por el vediense, Martín Horacio Eder.

Como se ventiló durante el debate, Eder conducía con 1,20 de alcohol en sangre cuando se dirigía procedente de Junín, hacia Vedia y al invadir la mano contraria para sobrepasar a otros rodados, impactó contra el Peugeot 308 que se trasladaba por su carril y en dirección opuesta.

Como consecuencia del impacto, Hernández murió en el acto mientras sus amigos presentaron lesiones aunque sin riesgo de vida.

Conducir alcoholizado
En un tramo de su veredicto, el magistrado, se ocupó de un aspecto trascendente. “El hecho de haber conducido el imputado Eder un vehículo de alta gama, habiendo consumido bebidas alcohólicas, con un grado de alcohol en sangre establecido en más del doble del tolerado por la ley reglamentaria, a pesar de las advertencias que, a través de claros y continuos mensajes, se difunden por distintos medios, genera un importante agravamiento de su acción. Sin valorarlo como imposición legal por el principio de la irretroactividad de la norma procesal penal -salvo que resulte más favorable para el imputado.- pero si como un elemento más para sostener mi decisión, el 6 de enero de 2017 se publicó en el B.O la Ley 27.347 que incorporó al texto del Código Penal el art. 84 bis que incrementa la escala punitiva estableciendo un mínimo de tres años y un máximo de seis para el caso que el conductor que estuviese con un nivel de alcoholemia igual o superior a quinientos (500) miligramos por litro de sangre en el caso de conductores de transporte público o un (1) gramo por litro de sangre en los demás casos. El caso que motiva el «sub lite», conforme los lineamientos generales trazados en párrafos anteriores, lejos está de las características típicas de un accidente de tránsito cotidiano, en la que, como apunto el Dr. De Ciervo en su alegato, el alea juega un rol. Por el contrario, está marcado por una gravedad -ateniendo a la naturaleza de la acción desplegada por el agente activo y el resultado, que fue la pérdida de una vida joven y lesiones en otras dos personas- que no puede soslayarse en la determinación punitiva.

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