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Miedos adolescentes: La presencia de un adulto, fundamental

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La adolescencia es una etapa difícil repleta de cambios hormonales, psicológicos, físicos y sociales. Por la suma de estos factores, los miedos en este tramo de la vida son comunes, y todos los jóvenes deben afrontarlos. Por ello, es importante la presencia y ayuda de los adultos. Atención y escucha no deben faltar y, de agigantarse esos temores y ya no saber cómo actuar ante distintas situaciones que pueden presentarse, es importante buscar – como padres – asesoramiento de profesionales psicólogos.

Los ex niños inician un proceso de independencia parcial de sus progenitores, por lo que muchas veces manifiestan rechazo hacia ellos. En sentido opuesto, está su anhelo por incorporarse a un grupo de pares. Ligado a esto, vienen los problemas de identidad, miedo al rechazo, el amor, temor al futuro.

Problemas de identidad
Lo más característico que tiene es la introspección. Son episodios en los que se puede perder el contacto con lo exterior al sumirse en pensamientos y sentimientos propios que recuerdan al pasado o sentir ansiedad cuando se mira al futuro, es decir, a lo que está por venir. La adolescencia se caracteriza por ser una etapa en la que el joven busca respuestas que le ayuden a descubrirse a sí mismo. O sea, está en la búsqueda de una identidad que le diferencie de sus padres y le ayude a interactuar con sus iguales.

Miedo al rechazo
Algo muy común en este período. El joven experimenta una preocupación excesiva por ser incluido en ese tipo de grupos formados por individuos de su edad. Si no lo logra, esto provocará temor.

Miedo al amor
La adolescencia es la etapa en la que aparece el amor. Ante la continua búsqueda de identidad, inseguridad e inexperiencia, los jóvenes se vuelven muy vulnerables a esta emoción compleja y, por lo tanto, están ante uno de los miedos más comunes de este período del desarrollo.

Miedo al futuro
El adolescente pretende insertarse en la sociedad pero también sabe que tiene que “cumplir” las expectativas que los adultos han depositado en él para alcanzar sus metas en el futuro. El miedo radica en las inseguridades que caracterizan esta etapa y que hacen que el joven se pregunte si puede conseguirlo.

Los miedos existen en todos los seres humanos de todas las edades y desde los seis meses de vida hasta la adultez; sólo que varían sus intensidades, formas y estilos. Tiene solución a corto, mediano y largo plazo. Lo prioritario es ayudar a superarlos, en este caso, durante la adolescencia. Por eso, insistimos: escucha, acompañamiento y apoyo más diálogo no deben jamás ausentarse ni «esquivarse».

 

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