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Merendero Rayito de Luz: Mucho más que un vaso de leche

En el barrio Los Almendros, 45 chicos no sólo meriendan cada día: también reciben apoyo escolar, juegan, miran películas y asisten a talleres.

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La necesidad de los chicos del barrio hizo que se prendiera una mecha en el interior de Rosa Negrette. Tras el fallecimiento de su padre, habilitó una habitación en la casa materna y decidió darle vida al proyecto. Por eso, desde hace siete meses, funciona el merendero “Rayito de Luz”.

Macro descuento al cheque

Allí se concentran cada tarde alrededor de 45 chicos del barrio. Que no sólo repiten hasta cinco veces la taza de leche, sino que además reciben apoyo escolar porque hay nenes que van a tercer grado y todavía no saben leer ni escribir. También comparten juegos, miran películas y asisten a talleres, todo brindado a pulmón por Rosa y un grupo de colaboradores.
“La idea de crearlo surgió porque recorrí varios merenderos y comedores. En ese barrio Los Almendros vive mi madre, yo iba los fines de semana y veíamos la necesidad de los nenes, así que decidimos arrancar a hacer algo”, cuenta.
Según explica, “allí meriendan todos los días, pero además es un lugar de contención porque hay lugar para jugar, reciben apoyo escolar, participan de talleres, miran películas y otras actividades”.
“Yo siempre tuve la intención de llevarlo adelante, pero me faltaba un lugar. Mi papá falleció hace nueve meses y a raíz de eso, hablé con mi mamá y le expliqué que quería abrir el merendero, para eso me facilitó un espacio en su propiedad”, agrega.
Por eso, después de tomar la decisión un domingo en casa, “hicimos unos folletos a mano y los repartimos. Ya el lunes llegaron 45 chicos, que son los mismos que siguen concurriendo hoy”.

Las donaciones
“Tengo un grupo de gente que me ayuda mucho para conseguir leche, azúcar, galletitas y las panaderías nos donan y también la Unidad Penitenciaria Nº 16. Yo soy la cara visible, pero hay muchas personas que trabajan a diario”, aclara Rosa.
A la vez, cuenta que “en principio arranqué tres días por semana y cuando volvimos de las vacaciones en la Laguna, gracias a la ayuda del Destacamento de Policía, ya empezamos a abrir todos los días de la semana”.

La organización
En la familia de Rosa “somos seis hermanos y mi mamá, con el “rayito de luz” que fue mi papá. Yo tengo dos hijos, pero me hago tiempo para el merendero, porque le dedico desde las 13 hasta la noche”, explica.
Después de los talleres, apoyo escolar y actividades, hay que limpiar el lugar, así cada tarde se transforma en noche para volver a su hogar.
Además de los juegos, un día de cada mes “festejamos todos los cumpleaños que hubo, con regalos, sorpresitas y una fiesta con todo que queremos compartir con ellos”.
El merendero “Rayito de sol” formó una comisión de apoyo, con “la inscripción municipal para darle transparencia y con muchos proyectos en marcha. No tenemos ningún apoyo político pero cualquier donación o ayuda es bien recibida”, aclara.
De la comisión, Rosa es la presidente, con la vicepresidencia a cargo de Gustavo Cabrera y la secretaría de Gilda Iglesias, y la participación y ayuda de muchas otras personas.

Puertas abiertas

Por otra parte, Rosa Negrette cuenta que “tenemos chicos de entre 1 y 13 años, no podemos limitar la edad porque hay gente que la está pasando mal, no podemos negarle a nadie una taza de leche. Ellos se llevan todos los días lo que sobra”.
Para poder ayudar, “nosotros recibimos cualquier tipo de donación, como calzado, ropa, juguetes que usan allí, yerba, leche, té, azúcar, galletitas… todo es bienvenido”.
“Tengo algunas chicas que me ayudan, sobre todo a servir porque muchos chicos repiten cuatro o cinco veces las tazas, y hay que ir llenando los platos con las masitas, pan o facturas”, agrega.
El pico más alto de asistencia empieza a darse a partir de las 17, cuando los chicos salen de la escuela. “La mayoría asiste a la Escuela 48 y tenemos apoyo escolar porque hay chicos que van a tercer grado y no saben leer ni escribir todavía. Tenemos un chico que viene de Los Toldos a dar las clases”, apunta.
Un merendero más en la ciudad, nuevo, con gente que colabora de corazón para paliar tanta necesidad, sobre todo de los más chicos.

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