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Más de veinte personas siguen acampando en la plaza

Están instalados desde hace casi un mes, reclamando un terreno para construir sus viviendas.

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Varias familias, casi un mes después de un intento de usurpación de terrenos ubicados en las proximidades del velódromo, permanecen acampando en la plaza 25 de Mayo, esperando respuestas desde el Ejecutivo municipal.

Durante el día, la mayoría de las que están presentes son mujeres, que se quedan en el lugar mientras los hombres van a cumplir con sus trabajos o changas y los chicos concurren a la escuela. A la noche, son sus maridos los que permanecen en colchones tirados en el piso, porque según aclararon, la policía los notificó que no podían encender fuego ni colocar una carpa.

Llevan alrededor de 25 días en este espacio público y están dispuestos a aguantar, porque “no tenemos otra opción más que resistir acá, porque no hay otro lugar para ir”, dice Andrea.

El testimonio
“Estamos esperando un lote, un pedazo de tierra para que viva la gente. La secretaria de Acción Social encontró cuatro expedientes de este grupo, porque nos había dicho que la prioridad era para quienes estaban anotados”, cuenta Andrea, la portavoz del grupo.

Además, explica que el municipio entrega subsidios: “les da el 50% siempre y cuando las mamás vayan a la escuela. Belén por ejemplo debía dejar el trabajo para poder ir a la escuela, así no perdía este subsidio del 50% para alquilar, pero no quiso abandonar el trabajo, así que ahora está en situación de calle”.

“A los demás les daban si tenían algún chico discapacitado o con recibo de sueldo”, agrega.

Sobre la respuesta del municipio, apunta: “Jamás se acercó ningún funcionario, al contrario, los días que llovía nos miraban de arriba del edificio y se reían”.

También fueron “visitados” por la policía: “Varias veces han venido con la intención de desalojarnos. Nos dicen que no podemos hacer fuego y no lo hacemos, tenemos un mechero con una garrafa, no podemos poner carpa así que dormimos a la intemperie. Nosotros no hacemos nada que les dé lugar a que nos vengan a pegar”.

Dónde ir
“No tenemos otra opción más que resistir acá, porque no hay otro lugar para ir. Las chapas y tirantes que tenían algunas familias los perdieron, porque los habían instalado en ese terreno detrás del velódromo y mandaron a desalojarlo. No tienen dónde ir”, cuenta Andrea.

Otro testimonio
Otra de las mujeres que permanece en la plaza, aporta su testimonio personal: “Nosotros vivíamos en un ranchito detrás de la casa de mi mamá, que desarmamos y nos trasladamos al terreno del velódromo. Cuando fue la policía, nos retiramos y cuando volvimos a la tarde, habían desarmado todo y se habían llevado los tirantes y las chapas.

Mi marido trabaja de changas, no tiene trabajo fijo, y tenemos tres nenes chiquitos. No podemos volver con mi mamá ni pagar un alquiler.

Yo había iniciado un expediente hace alrededor de cinco o seis años, pero quedó parado. Por eso voy a seguir esperando acá hasta que nos den una respuesta, como varias familias que necesitan una solución. No estamos pidiendo que nos regalen nada, sino que nos faciliten el pago en cuotas.

La gente nos dice vagos, que no trabajamos, pero no saben nuestra vida, yo me pregunto por qué no vienen y comparten con nosotros, a charlar, a tomar un mate. Mis dos nenes más grandes van todos los días al jardín”.

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