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Martínez: “Uno no está preparado para comprender la tragedia”

Su rostro trasunta el dolor y la angustia. El próximo 3 de septiembre se conocerá el veredicto en el juicio que se desarrolla ante el Tribunal Oral 1 de Junín. En la causa se dilucidará la responsabilidad de Abel Lucero por las muertes de María Valeria Moravito embarazada de 32 semanas, y su hija Clara Martínez, de apenas dos años, esposa e hija de Hugo Martínez cuando ambas murieron al ser arrollado el automóvil en que viajaban por el vehículo conducido por el imputado, en una tragedia que enlutó a toda una comunidad, la de General Arenales.

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Por Redacción Grupo La Verdad

Si bien en un primer momento el Tribunal había pedido diferirlo al 2 de septiembre, justo cuando se cumplía el tercer aniversario del hecho, lo corrieron por circunstancias personales del defensor que no iba a poder estar presente.
En cuanto a los pedidos de pena, el doctor Mauricio Muñoz, representante del particular damnificado, adhirió a los fundamentos expuestos por la fiscal Vanina Lisazo, agregando agravantes, aunque llegó a la estimación del mismo monto de pena, es decir 16 años.
No obstante, la defensa representada por el doctor Darío de Ciervo pidió la absolución para el imputado y aunque admitió que aceptaba la responsabilidad de un homicidio culposo y, en ese caso, pedía la pena mínima, la cual que sería de tres años.
La fiscal Lisazo comentó cómo se diferencia un dolo eventual y la culpa con representación: “Es un trabajo muy fino. El ejemplo clásico es si yo con un auto ‘encaro’ una peatonal un domingo a las 19, aunque yo no tenga intención de matar a alguien, yo sé que hay muchas chances de que pase y lo hago igual porque no me importa”.
“La culpa con representación es cuando yo pensé que podía pasar pero creo que, por algún motivo puntual, puedo sortearlo. Si evalúo que puede pasar y no me importa y lo hago igual, es dolo eventual. Yo no puedo meterme adentro de la persona para ver qué pensó, pero si se pueden evaluar los elementos objetivos que se reproducen e indican eso”, agregó.
Según comentó, se decidió por el dolo eventual ya que “Lucero llevaba 33 años manejando y ocupándose de la seguridad en el tránsito, es una persona que sabe. A pesar de eso estuvo toda la tarde tomando Gancia sabiendo que tenía que volver a Junín y que lo haría de noche”

Una familia destruida

Valeria tenía 34 años, estaba embarazada, era contadora, y trabajaba en la Municipalidad de General Arenales. Su esposo Hugo Martínez brindó una entrevista a Grupo La Verdad en la que recordó el hecho y contó cómo vive el día a día después de una tragedia que cambió su vida para siempre.
“Se van a cumplir tres años ahora. Ese día viernes, alrededor de las 20 Valeria venía en su auto transitando la ruta 65 desde Arenales hasta Arribeños. Como Clara no tenía jardín ese día, la acompañaba. En ese trayecto la impacta una camioneta F-100 perteneciente a una empresa del Ferrocarril. La parte delantera de esa camioneta tiene una estructura de ruedas de hierro que dio contra el auto que venía manejando Valeria”, recordó Martínez en diálogo con la AM 1470.
“Perdieron la vida las tres. Venían con los cinturones, como corresponde. Esa noche fue fatídica, por lo que me comunicaron los médicos fallecieron en el acto. Inés estaba en la panza de Valeria, tenía fecha para octubre. Siento pena por no poder llegar a conocerla, el sabor que queda es muy amargo”, relató seguidamente.
“Yo me estaba bañando ese día, me llamó una tía preguntándome por Valeria porque había escuchado unas sirenas y sabía que ella había viajado. Al terminar de bañarme llamé al teléfono de Valeria y un bombero o un policía lo activó sin querer. Ahí escuché que cortaban la ruta porque había personas fallecidas. Uno piensa que las cosas malas no le van a pasar a uno, pero la vida es así. Le puede tocar a cualquiera. Cuando llegué al lugar y vi cómo estaba el vehículo pensé que ya se habían ido”, expresó.
“A uno le queda un sabor amargo, y una sensación muy triste porque no termina sabiendo qué pasó. Las pericias dieron que la F-100 se cruzó de carril, pero esto no termina de cerrar. El conductor de la camioneta declaró en el juicio oral que había tomado alcohol ese día, y la pericia lo confirmó”, acentuó en otro tramo del diálogo radial.
“Yo hablo como un ciudadano común, sin conocimientos de abogacía. Estamos hablando de tres vidas, genera angustia no poder entender algunas cosas. No puedo creer que se pida la absolución a alguien por una masacre que cometió. Si yo salgo a la ruta alcoholizado y hago lo que hago me tengo que hacer cargo de lo que pasó. Tenemos que respetar la vida del otro. ¿Las vidas de Valeria, de Clarita y de Inés no valen? No puedo creer que se pida la absolución. A Lucero lo he visto en dos audiencias, jamás intentó hablar conmigo. El declaró en su momento que tenía miedo a mí reacción. Es muy difícil manejar el pasado y el presente, uno se levanta todas las mañanas y siente ese vacío. Siente que se fueron, que no están. Yo me voy a perder de disfrutar de mis hijas, de los proyectos que teníamos con Vale. Ella era muy bondadosa, daba catecismo en una iglesia, tenía muchas virtudes”, evocó.
“A los siete meses del accidente falleció mi mamá de un paro cardíaco, soy un convencido de que no soportó semejante tragedia y semejante amargura. Ella estaba todas las mañanas con Clarita, la estaba criando con su amor de abuela, tenían un amor terrible entre las dos”, dijo.
Martínez realiza en la actualidad un tratamiento terapéutico en Rosario, ciudad a la que viaja también por trabajo.
“Uno no está preparado para entender semejante tragedia. Me parece mentira todo, el vacío que a uno le queda es terrible, tenés que estar fuerte para poder seguir. En algo hay que creer, pero esta es una mochila que carga a la mañana temprano y la deja recién cuando se va a dormir. Tengo la sensación que tengo que luchar por ellas, si uno no las defiende acá abajo no las defiende nadie. Tengo que tratar de que esto termine de la mejor manera, que se haga justicia y que esta irresponsabilidad se pague. Tenemos que hacernos cargo de las cosas que pasan, tengo mucha confianza en la Justicia. Tengo esperanza. Semejante tragedia no puede quedar impune. Ellas se merecen justicia y descansar en paz. A ellas le quitaron la vida”, manifestó.
Y planteó a modo de cierre: “Agradezco a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de trabajo, de fútbol, a Las Madres del Dolor. Simplemente quiero dejar como mensaje que por favor la gente no salga alcoholizada a la ruta porque se destruyen familias. Manejar un vehículo alcoholizado es cómo manejar un arma. Se destruyen familias y eso no se recuera más. Tenemos que tomar conciencia”.

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