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Los riesgos de los accidentes domésticos llegan a ser fatales

La muerte de Agustina Sánchez, la joven de 22 años que la tarde del jueves recibió una descarga eléctrica al tomar contacto con una estufa a cuarzo, en el baño de la vivienda sita en calle Bartolomé Mitre 343, se transforma en un llamado de atención.

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La prevención es uno de los factores que no pueden desatanderse. Así lo entiende Eduardo Naya, funcionario que se encuentra al frente de Defensa Civil pero que además lleva sobre sus espaldas una extensa trayectoria como jefe del Cuerpo de Bomberos de nuestra ciudad.

En diálogo con LA VERDAD comienza destacando que lo que no resulta ”lógico es utilizar un artefacto de llama libre dentro de un baño, porque puede producir monóxido de carbono. La estufa eléctrica está exenta de ese problema. Entonces, si vos me preguntas con qué lo calefaccionamos , no es desapropiado. Aunque sí lo es “la instalación y no solo en el baño sino en el resto de la vivienda. Tiene que estar bien preparada. No puede estar suelta y mucho menos cerca de la posibilidad de entrar en contacto directo con el agua”.

Tras aclarar que desconoce los pormenores de lo sucedido horas atrás, entiende que las precauciones son fundamentales para evitar los accidentes. Las estufas eléctricas “tienen que estar sostenidas en una pared, lo mismo que el cable. Y el toma corriente conectado de una manera específica. Así pasa a ser una cosa segura”.

Otro aspecto central en cuanto a las medidas de seguridad a tomar frente a todo artefacto que funciona con electricidad es que “no se deben tocar con los pies descalzos y las manos mojadas. Además, el encendido y apagado se tiene que hacer cuando el individuo yase secó”.
A modo de ejemplo citó el caso de las heladeras, que “si bien ya no vienen con manijas metálicas, el gabinete lo sigue siendo y lo que podría ser recibir una patada, se puede transformar en un golpe letal”.

Lo central, siempre, es “incrementar es las medidas de seguridad”.

“El riesgo –sostiene Naya-, empieza cuando la instalación es defectuosa. Suele suceder que se toma de un solo cable mucha carga eléctrica. Demasiados artefactos enchufados en un cable que por ahí pasa por dos viviendas y no da el espesor porque el cable es siempre el mismo. Llega un momento que se recalienta, los cables se derriten, llegan al punto de ignición y se prenden fuego.

En cuanto a si incide la presencia de vapor en un baño, Eduardo Naya explica que el gas es más peligroso. Cuando el elemento está presente, desplaza parte del oxígeno y si le sumas la presencia de monóxido de carbono, es más peligroso. Para el caso de la electricidad el vapor no genera con la corriente salvo que haya transmisión a las paredes cuando hay mucho vapor y traspiran”.

Respecto de los calefones eléctricos, la situación es diferente dado que “viene diseñado para que la resistencia eléctrica trabaje aún bajo agua. Debe estar preparado el toma corriente porque el consumo es importante”.

Por último, Eduardo Naya añadió que otros dos aspectos fundamentales “el disyuntor y la llave térmica y la puesta a tierra. La energía eléctrica busca el camino más sencillo para ir a tierra y el más rápido es el cable. Tiene que terminar en una jabalina. Ese sistema permite que cuando toques algo que pudiera tener energía por falla en el sistema, le es más fácil irse por el cable que por la mano. No obstante, si la instalación funciona bien, es segura con descarga a tierra”.

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