Los recuerdos del “internado” del Industrial
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Junín

Los recuerdos del “internado” del Industrial

Los chicos venían a Junín los domingos a la tarde, y los lunes temprano, y se quedaban con pensión completa hasta los viernes al mediodía.

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Por Redacción Grupo La Verdad

El internado de la ex Escuela Industrial, la Técnica 1 “Antonio Bermejo” funcionó durante más de 40 años en la misma cuadra de la escuela, sobre calle Lebensohn, albergando a los alumnos de la zona que soñaban con hacer una formación técnica y el nuestro era el único colegio que había en toda la zona. Cientos de jóvenes se formaron en sus aulas y vivieron en esta casa, saliendo de acá con un título que les permitió, luego, desarrollarse en distintas facetas de la vida.

Hoy, ya no existe como tal, pero se reinventó para seguir alojando a los estudiantes como un laboratorio.

La residencia estudiantil
El profesor Rubén Cacheiro, ex director de la escuela, fue el encargado de contar a La Verdad la historia del internado y de su paso por el Industrial.

“Fueron nada más que 46 años en la escuela, desde 1970 hasta 2016, entre el estudio y la docencia. La residencia estudiantil, o el internado, nace a fines de la década del 60, cuando la Asociación Cooperadora estaba bajo la presidencia de Luis Bonnani y compran una vivienda casa por medio de la escuela. En aquel momento, había escuelas técnicas en las cabeceras de partidos, pero no todas tenían el ciclo superior.

Junín sí lo tenía y en 1954 egresa la primera promoción de Técnicos Mecánicos Nacionales. Es así, que tomando un radio de 180 kilómetros a la redonda, metiéndonos en Santa Fe, Córdoba y La Pampa también, comenzaron a venir a Junín los alumnos de toda esa zona para poder terminar el ciclo superior. Con el correr del tiempo, directamente empezaron a venir desde el primer año y hacían toda la cursada acá”, comenzó contando.

Afluencia de alumnos
Luego, Cacheiro siguió desandando la historia “en aquel momento que surge la residencia, el director era el profesor Eduardo Domínguez, y lograron que todas las terceras divisiones fueran sólo de chicos del internado. Todos estos chicos venían a Junín los domingos a la tarde, y los lunes temprano, y se quedaban con pensión completa hasta los viernes al mediodía. En épocas florecientes, llegó a haber hasta 190 alumnos. Esto lo manejaba la Asociación Cooperadora y se cobraba, lo que generó muchos recursos económicos que se volcaron a la escuela en laboratorios, infraestructura e insumos”.

Pero, relató que “con el correr de los años, comenzaron a aparecer en Junín diversas casas donde venían a vivir los chicos de otros pueblos y ciudades y también las combis. Además, otras escuelas técnicas se fueron instalando también en diversos puntos. En la década el 90, se da el problema económico del campo y la inundación y cada vez había menos alumnos en la casa. En ese momento, era vicedirector de la escuela, y recuerdo que la casa se recicló por completo y se hizo otra planta más. Quiero aclarar que durante un tiempo, cuando hubo muchos internos, hubo que trasladarlos a la planta alta de la escuela porque la casa nos había quedado chica”.

Se apagan las voces
Con el correr de los años, las voces de la residencia se fueron apagando, “cada vez hubo menor cantidad de alumnos y comenzó a ser deficitaria. Fue una responsabilidad tener que cerrarla y apagamos la luz, allá por 2012. No quiero dejar de citar a quienes marcaron toda una época allí adentro, administradores notables como Santiago Cosso y Carlos Martínez, preceptores residentes, ecónomos, bedeles y en todos ellos quiero sintetizar nombrando a Ricardo Morán, porque estuvo más de 25 años”.

Recuerdo
Rubén recordó el operativo “Marchemos a la frontera”, cuando los alumnos iban a colaborar a la localidad de El Soberbio, Misiones, donde una escuela lleva el nombre de nuestra ciudad.

“No puedo dejar de recordar que unos cinco chicos de El Soberbio, vinieron a Junín a hacer los estudios secundarios completos, viviendo en el internado, y se fueron con el título bajo el brazo. Ellos se quedaban todo el año en la ciudad, se iban únicamente en las vacaciones de invierno y verano. Las familias de los compañeros, todos los fines de semana de manera alternada, los albergaba en sus hogares. Esto fue un trabajo mancomunado entre la cooperadora, la escuela y las familias”, rememoró.

“La residencia estudiantil ya forma parte de la historia de la escuela porque funcionó por alrededor de 40 años. Muchos de los directores de escuelas técnicas de la región, fueron residentes e hicieron acá sus estudios, eso es un gran orgullo”, puntualizó.

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