El inicio de un nuevo año deportivo en el predio del Cerrito Colorado siempre trae consigo una renovación de energías. Para Los Miuras, este 2026 no es un año más; es el momento de revalidar lo conseguido en una temporada 2025 que fue sumamente positiva en todas sus categorías. Al frente de la coordinación de este proceso se encuentra Javier Benítez, quien junto a un amplio equipo de trabajo, tiene la tarea de organizar las piezas para que el club siga creciendo tanto en lo competitivo como en su masa societaria.
En una charla distendida, Javier nos cuenta cómo se prepara la institución para afrontar los calendarios de la UROBA, la importancia de los amistosos de calidad y, sobre todo, la gran novedad del año: un proyecto que busca acercar a los más chiquitos al club a través del juego y la integración.
Entrar a una nueva temporada después de un año de grandes logros suele ser un arma de doble filo. La satisfacción puede derivar en relajación, pero en Los Miuras el enfoque es opuesto. Benítez reconoce que el éxito reciente es el combustible para lo que viene.
«Como objetivo de Los Miuras siempre es apuntar a lo más alto en el área competitiva y en lo formativo e infantil. La verdad es que arrancamos un año con la vara muy alta que dejamos en el 2025, esto se viene dando por todas las transiciones y todo lo que se fue trabajando en años anteriores; el trabajo funcionó de mejor manera y hoy vemos los frutos», reflexiona Javier al inicio de nuestra charla.
El desafío para este 2026 es, según el coordinador, la consistencia. No se trata de ganar un torneo aislado, sino de pertenecer estructuralmente a la elite del rugby regional. «Estamos muy contentos con lo logrado, pero con un desafío grande de poder sostener y seguir estando a la altura, porque es lo que estamos buscando desde hace mucho tiempo», afirma con la seguridad de quien conoce el paño.
Para Benítez, la competencia no empieza con el primer partido oficial, sino con la calidad de la preparación. El plantel superior ya se encuentra en pleno rodaje de pretemporada, buscando rivales que los obliguen a dar un salto de calidad técnica y física.
«Ya jugamos con Universitario de Rosario, un club muy fuerte que nos sirvió para levantar el nivel. La idea es no llegar al Regional Pampeano sin haber tenido partidos de real exigencia. Por eso buscamos estos cruces, para empezar a movernos de la mejor manera y llegar con ritmo de juego real», explica. El objetivo es claro: el Torneo Regional Pampeano B, una vitrina donde Los Miuras quiere ser protagonista absoluto.
Una de las apuestas estratégicas más fuertes para este 2026 es la participación en el torneo de «Tira Completa». Este formato no es solo una cuestión de calendario, sino una herramienta pedagógica y de identidad para el club.
Al competir con todas las categorías juntas (desde M14 hasta Primera) contra clubes como Icaé de Olavarría, Remo de Azul o Argentino de Trenque Lauquen, se genera un sentido de pertenencia único. «Este torneo va a estar muy lindo porque permite que los juveniles vean a la Primera. Muchas veces eso no pasa, y para un chico de 14 años, ver jugar a los pibes de los que después van a ser compañeros es fundamental. Además, tiene la ‘zanahoria’ de que los dos primeros clasifican al Regional, y creemos que estamos a la altura para lograrlo», detalla Benítez.
Si en lo competitivo el club vuela alto, en lo formativo está rompiendo paradigmas. La gran novedad del 2026 es el lanzamiento de una Escuela de Iniciación Deportiva, un proyecto que trasciende las fronteras del rugby tradicional.
Basado en una idea del dirigente Diego Vitale, el club decidió abrir un espacio para niños y niñas de 3 a 6 años donde la pelota de rugby o el palo de hockey son solo excusas para el desarrollo motriz y social. «Es algo muy novedoso para nosotros. No diferenciamos entre rugby y hockey en esta etapa; los orientamos para que hagan un deporte y se diviertan», explica Javier con entusiasmo.
Esta escuela cuenta con un staff interdisciplinario compuesto por profesores de la colonia de vacaciones y entrenadores de ambas disciplinas. El enfoque es lúdico y humano:
«No queremos que sea solo deporte. Queremos que vengan, jueguen, disfruten de sus terceros tiempos, merienden juntos e incluso hagan actividades extra como ir al cine o al circo. Queremos que amen el club, y que el día que decidan practicar un deporte formalmente, lo hagan con una base de felicidad y pertenencia».
Para las categorías de M7 a M12 (Rugby Infantil), el trabajo continúa con los entrenadores habituales, enfocándose en la técnica básica pero siempre bajo la premisa del disfrute. «El rugby infantil es el corazón, los chicos vienen de la pileta y la colonia, les damos un descanso y arrancamos con todo. a fines de marzo ya estaremos en los primeros encuentros regionales».
Un pilar fundamental que sostiene todo este crecimiento es la apertura de la institución hacia la comunidad. Javier destaca con énfasis que Los Miuras es hoy un engranaje donde cada pieza cuenta, independientemente de su pasado deportivo: «En el club te vas a encontrar con gente que está dispuesta a trabajar. Tenemos managers, cocineros, gente en la parte administrativa que no vienen del palo del rugby, que nunca jugaron, pero que acompañan a sus hijos y se suman con roles importantísimos», comenta Benítez. Esta apertura permitió que el club sea un organismo vivo, donde los padres se transforman en dirigentes y colaboradores fundamentales.
Para Javier Benítez, el éxito no se mide solo en el tablero de puntos, sino en la duración de los vínculos. El coordinador pone como ejemplo a la actual M18 y a los jóvenes que están subiendo a Primera: «El mayor valor y la mayor ganancia del club se ve en que tenemos chicos que son buena gente y grandes deportistas. Ves a los pibes de la M18 que juegan juntos desde los 10 años; son amigos, están comprometidos, se cuidan entre ellos. Cuando lográs formar ese grupo humano, los resultados deportivos vienen solos».
Bajo esta premisa, Los Miuras encara un 2026 donde la tecnología también tendrá su lugar, con transmisiones en vivo vía YouTube para que ningún familiar se pierda el crecimiento de los jugadores.
«Vengan a divertirse», es la invitación final de Benítez. Un mensaje simple para un deporte que, en Los Miuras, se vive con una complejidad humana admirable. El club del Cerrito Colorado no solo está formando jugadores de rugby; está construyendo los cimientos de una comunidad más unida a través de la pasión y el respeto.






