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Los menores juninenses y el delito: un trascendente llamado de atención

Tienen entre 10 y 17 años y a lo largo de los meses de enero y febrero, al menos en los delitos que pudieron ser esclarecidos, aparecen involucrados y generan las mayores preocupaciones sociales

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Tienen entre 10 y 17 años y a lo largo de los meses de enero y febrero, al menos en los delitos que pudieron ser esclarecidos, aparecen involucrados y resultan un llamado de atención para las familias, el Poder Judicial y funcionarios del Estado en sus distintos niveles de responsabilidad a la hora de actuar.

UN ENERO MÁS COMPLICADO

Enero sin dudas fue un mes que llamó la atención de investigadores y fuerzas de seguridad por la cantidad de participación de menores de edad en delitos contra la propiedad y las personas.
Más aún si se lo compara con febrero ya que el 66 % de los delitos cometidos por niños y jóvenes inimputables se registraron en el primer mes del año.

50 ILICITOS EN DOS MESES

En 59 días protagonizaron cincuenta ilícitos en los que no faltaron las armas y la violencia. Roban motos, bicicletas y hasta caballos, corren picadas, conducen alcoholizados, cometen arrebatos, ingresan en domicilios, al estilo “mecheros” sustraen mercadería en los comercios y sin son sorprendidos intentan muchas veces “hábilmente” pedir disculpas buscando la manera más rápida para huir.
Saben que si los encuentran “con las manos en la masa”, lo que sigue será un trámite. Un par de horas en una comisaría y adultos responsables que los pasan a buscar. Mucho más rápido que el tiempo que implica para la víctima, radicar la denuncia.
Y mientras menos edad tengan, los trámites se aceleran.
En dos meses, el 24 por ciento de los menores que protagonizaron delitos tiene 17 años. Suelen ser los más violentos, aquellos que ya delinquen armados y por lo general, el objetivo son las motos y el dinero. La tenencia de estupefacientes no está ausente.
Un idéntico porcentaje de menores delincuentes, 13 %, tienen 13, 14 y 16 años. Con 15, el 15 %.
Llama la atención la corta edad de otro grupo que va entre los 10 y los 12 años, sobre todo porque en muchos de esos casos, reinciden notablemente con horas de diferencia a veces entre un delito y el otro.

UN REINCIDENTE DE 11 AÑOS

R.T., entre el 13 de enero y el 13 de febrero, protagonizó no menos de cuatro hurtos o intentos. Es quien más reincidió en dos meses. Y todo “es viable” a la hora de apoderarse de bienes ajenos. Motos, celulares y hasta dinero sustraído en una estación de servicio aprovechando que un trabajador atendía en la playa de expendio de combustible. Más aún. La misma estación de servicio fue elegida entre enero y febrero, en dos oportunidades. El menor de 11 protagonizó uno de los robos y su hermano, de 13, otro. Los dos fueron aprehendidos. Los dos estaban fuera de la dependencia policial en menos de dos horas
Sabido es que no actúan solos y por lo general R.T. lo hace en dupla. Uno de sus “amigos de andanzas” se repite al menos en dos hechos y tiene 13. Este cómplice, por su parte, E.V., se vio involucrado en ilícitos, los días 7, 13 y 20 de febrero.
Este menor no se maneja solo. Lo suelen acompañar chicos de 13 o 14 años y por lo general son los mismos.

CON APENAS 10

Cuando provocaron importantes destrozos en el Centro de Formación Profesional 401, antes de ver imágenes y escuchar el testimonio de vecinos, la primera hipótesis orientaba a los investigadores a posibles ex alumnos. Pero la realidad iba a golpear mucho más fuerte aún cuando con el correr de algunas horas lograban identificar a los protagonistas. Eran dos niños, vecinos del barrio 11 de Julio, de 10 años

NO MÁS DE TRES HORAS

Las horas que un menor de edad puede permanecer retenido en una dependencia policial solo depende del tiempo que demoren las fuerzas de seguridad y los funcionarios del fuero de responsabilidad penal juvenil en tomar contacto con progenitores y adultos responsables y lo que demoren en retirarlos.
Hay excepciones –que no se han dado en los últimos dos meses en Junín–, y se presentan cuando no los quieren ir a buscar o porque consideran que no los pueden contener o porque cometieron delitos graves.
Al menos hasta ahora, la ciudad parecería estar lejos de menores que cometen delitos con la modalidad “piraña” o protagonizan ilícitos de gravedad extrema. Aunque sólo hasta ahora.
Nada podrá resolverse si no se trabaja en forma interdisciplinaria y con un objetivo claro. Y tal vez existan palabras claves como límites, contención y educación.

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