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Los farmacéuticos resisten el poder del Estado y grupos económicos afines

Los profesionales intentan evitar que Farmacity pueda comercializar en la provincia, hoy prohibido por ley.

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Con los últimos intentos de la multinacional Farmacity por captar el mercado bonaerense, algo hasta ahora impedido por la ley, los farmacéuticos redoblaron su esfuerzo para impedir que se coarte su trabajo profesional.

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El lunes, como medida de protesta, las farmacias estuvieron cerradas por la mañana. “Se mantuvo atención sólo con farmacias de turno, en defensa de la Ley 10606. Lo que pareció un perjuicio fue la defensa del sistema sanitario de la provincia de Buenos Aires. No fueron más de tres horas de persianas bajas, pero con la atención de las cuatro farmacias de turno”, explicó Edgardo Martínez.

El representante del Colegio de Farmacéuticos contó que “está pasando algo muy grave, que se esconde detrás de los intereses económicos de un gran grupo, representado por Mario Quintana, hoy vicejefe del gabinete del Gobierno nacional. Hay un avasallamiento de las leyes provinciales, sobre su sistema de salud, solamente por intereses económicos”.

“En la provincia, hay una ley que regula la actividad farmacéutica, que dice que hay una farmacia cada 300 metros y cada 3000 habitantes, propiedad de un farmacéutico, SRL o mutuales, y prohíbe las sociedades anónimas, porque no se puede dejar en esas manos la salud de la gente, menos de multinacionales o fondos de inversión con capitales extranjeros”, apuntó.

Al respecto, sostuvo que “es una ley de corte sanitario, una de las mejores del mundo, más allá que en todas las actividades haya cuestiones que corregir, y no puede lograrse esto entregando la salud a monopolios”.

“Hace muchos años que el señor Quintana, desde antes de representar al gobierno, a través de Farmacity presenta objeciones a la ley sanitaria provincial. Tenemos temor que logre ganar, porque le hizo juicio al Estado provincial a través de un abogado que hoy es juez de la Suprema Corte de la Nación. Perdió en primera y segunda instancia, porque no pueden entrar las sociedades anónimas según establece la Constitución Nacional, pero sigue insistiendo”, agregó.

Martínez aseguró que “cuando asumió el PRO en Nación este señor pasa a ser vicejefe de gabinete, y el abogado que patrocinó en una causa contra el Estado, es juez. Ellos mismos se limpiaron el camino para lograr lo que querían”.

“Aprovecharon el poder que les dieron los vecinos para hacer negocios propios, en detrimento de la salud de la misma población. Cuanto menos, es algo inmoral esto”, aseveró.

La profesión
Si hay cambios en la ley, “se venderán medicamentos al lado de una gaseosa”, y “los vecinos no podrán contar con el farmacéutico de confianza que fíe el remedio o aguante la presentación de la receta”, opinó Martínez.

Además, valoró que “hoy el Estado nos prepara a través de facultades y programas nacionales para que ejerzamos la profesión farmacéuticas, pero no nos preparó para vender papas fritas”.

“Esto es grave desde el punto de vista económico, social, moral… es el mismo Estado aprovechando el poder que tiene para darle un beneficio económico a empresas amigas y de manera descarada”, remarcó el farmacéutico.

A la vez, Martínez opinó que “Farmacity no se instalará en los barrios, sino en los grandes centros, y desde allí destruirá todas las farmacias de pueblos y barrios”.

Haciendo Obras 2

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